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Salen vacas y terneros más livianos porque los campos no se recuperan de la sequía

Los ganaderos mandan vacas de los campos de Neuquén a los remates de Río Negro para aliviar los pastizales. También hay salida de terneros más temprano de lo previsto.

El mercado de la hacienda en pie está sintiendo el impacto de algunos factores externos, como la sequía persistente en los campos, que obliga a los productores a desprenderse de sus vacas, y la retracción del consumo, que hizo retroceder el precio del kilo vivo un 10% respecto de hace 60 días. Pero los ganaderos, además, se están viendo en la obligación de ganar menos dinero al sacar de sus campos terneros más livianos de lo deseable ante la falta de reacción de los pastizales.

“Hay un poco más de vaca y está saliendo un ternero con un montón de kilos menos”, analizó Gonzalo Guanes, flamante presidente de la Sociedad Rural de Conesa, en diálogo con +P. Sin embargo, a juzgar por las lluvias caídas hace dos meses, se podría suponer que el panorama sería otro, pero hay una respuesta lógica al momento actual. Primero, porque “llovió bastante desparejo”, con algunas zonas más beneficiadas que otras, sobre todo durante febrero y marzo.

Pero los campos “no tenían reserva de pasto”, porque, como explicó Guanes, “veníamos de tres años muy complicados” por la sequía. Entonces, a simple vista hay verde en los campos, pero no hay volumen ni la consistencia deseada en los pastizales. La conclusión es que “la foto es muy linda, pero cuando lo empezás a caminar adentro del cuadro, ahí es donde se complica un poco más”.

La necesidad de sacarle carga a los campos se vio reflejada también en el último remate que realizó la consignataria Massini & Otermin el fin de semana pasado en Río Colorado. Además de la oferta de vacas de los productores de la región del Colorado, Massini aseguró que “hubo algo de 110 vacas de la cordillera y todo el resto de acá. Lamentablemente, es lo que está mostrando el mercado, es lo que está entrando del campo. Hay una sequía que está marcada, hay zonas que están mucho más castigadas que otras. La gente está sacando y aliviando los campos para poder dejar los animales más productivos”, declaró al portal especializado Abriendo Tranqueras.

Guanes retornó a la presidencia de la Rural de Conesa el pasado 1° de junio y adelantó que los ganaderos tienen como meta el mes de agosto para saber si los campos tienen capacidad de reaccionar o si deberán enfrentarse a otro año con poco alimento natural para los animales. “Si bien hay reserva de humedad, nos agarró el invierno sin que los campos pudieran venirse. Estaban tan secos, tan comidos por la sequía, que desde febrero en adelante viene saliendo mucha vaca y mucho ternero”.

Las consecuencias de esta decisión de aliviar los campos se verán en un año y medio, cuando la ganadería regional no “coseche” la cantidad esperable de terneros. Los efectos “no se notan hoy, porque este es un negocio a largo plazo. Pero lo que vendés hoy no lo vas a tener de acá a un año y medio o dos años. Ese es el problema”.

Y, como dice el dirigente, enviar vacas a la venta no es una decisión fácil, porque implica desprenderse de la fábrica de carne de la que vive el ganadero. “No es fácil desprenderse, porque vos tenés que seguir viviendo, tenés que seguir invirtiendo y tenés un costo fijo que hay que mantener”, explicó.

Lo que venía, en parte, salvando al campo rionegrino eran los buenos precios de la hacienda, porque ese plus permitía, llegado el caso, suplementar en el campo y llegar a los kilos necesarios para mantener los márgenes de rentabilidad.

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Aunque las lluvias mejoraron el aspecto de los campos, la escasa recuperación forrajera fuerza la salida anticipada de hacienda.

Aunque las lluvias mejoraron el aspecto de los campos, la escasa recuperación forrajera fuerza la salida anticipada de hacienda.

Pero de los 6.900/7.000 pesos el kilo de ternero se pasó a 6.100/6.200 pesos. Por lo tanto, “hoy ya estamos con un precio bajo, entre comillas; por lo menos es el mismo volumen de dinero que se hacía hace unos meses”. Con esos ingresos adicionales, “no es que uno se iba de vacaciones, sino que se usaban para poder suplementar a los terneros”.

Lo cierto es que los ganaderos van recibiendo noticias por parte de los feedloteros, que son quienes proveen mercadería a los negocios minoristas de carne. “Vos hablás con ellos y te dicen que hay poco consumo, y si se para el consumo, es toda una cadena la que se frena”, advirtió Guanes.

Los créditos del BID

En ese contexto, se conocieron las noticias sobre los créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar tendidos eléctricos en los valles de Negro Muerto y en el tramo que va desde Conesa a Guardia Mitre, para que se puedan sumar más hectáreas a los cultivos bajo riego.

“Siempre es auspicioso”, reconoció Guanes cuando se lo consultó sobre sus perspectivas ante estos anuncios. Lo que se sabe es que, una vez aprobado el crédito, la obra demanda aproximadamente dos años de ejecución y, detrás de ella, viene otra inversión que el productor tiene que hacer para aprovechar esa infraestructura, como una eventual nivelación de suelos y la compra de equipos de riego, además de las labores habituales de los cultivos.

“Los productores estamos mirando más la actualidad, por la falta de lluvia y por la salida de animales y la pérdida de kilos”, explicó. No todos tienen, además, la posibilidad de ese esquema mixto. “El campo mío es únicamente de secano”, aclaró. El complemento entre riego y secano “lleva una inversión” y, en la ganadería, “nada es mágico”, sostuvo Guanes.

Hotelería local

El negocio que es factible que se mueva con mayor dinamismo en el corto plazo es el de la hotelería para abastecer al mercado interno de Chubut. Conesa, a través de la ruta N° 251 y su empalme con la ruta nacional N° 3, es uno de los principales portales de salida de carne hacia el sur.

Primero se debe tener en cuenta que el maíz de la región pampeana puesto en Chubut puede costar hasta un 65% más caro. Esa brecha llevó a algunos operadores chubutenses a resolver el problema de una manera pragmática: instalar su hotelería o feedlot directamente en los valles rionegrinos, donde el forraje es más accesible.

La ecuación es simple: compran el ternero en la zona, lo engordan cerca de los campos bajo riego, donde hay producción de maíz, y después trasladan únicamente la carne hacia el sur. Llevar balanceado hasta Chubut y luego traer la hacienda terminada para faenar en algunas de las plantas de Río Negro implica pagar doble flete.

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