¿Por qué los loros barranqueros invaden las ciudades de la Patagonia?
¿Un ave nativa del monte patagónico ahora corta la luz en barrios enteros? La pérdida de hábitat fuerza a bandadas masivas a buscar refugio urbano.
El loro barranquero (Cyanoliseus patagonus) representa un caso paradigmático de cómo la presión antropogénica altera la distribución de especies silvestres en la Patagonia. Esta ave, emblemática de la diagonal árida argentina y presente en sectores puntuales de Chile, muestra un incremento notable en centros urbanos.
En Puerto Madryn, su abundancia ganó visibilidad durante 2025 al provocar múltiples interrupciones en el suministro eléctrico, al posarse en grandes números sobre tendidos y postes de alumbrado.
Causas principales de la urbanización forzada
Los especialistas atribuyen este fenómeno a la intensa degradación de su entorno natural. Alejandro Gatto, investigador del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), enfatiza que los loros priorizan hábitats nativos. Sin embargo, enfrentan una severa pérdida de recursos esenciales.
En el sur de la provincia de Buenos Aires y la costa de Río Negro, la expansión de la frontera agropecuaria combinada con grandes incendios eliminó extensas áreas de vegetación nativa. Los cultivos reemplazaron el monte, dejando a la especie sin opciones viables para alimentación y refugio. Estas conclusiones surgen de más de 25 años de investigaciones lideradas por Juan Masello en Río Negro.
Grandes bandadas migran así hacia ciudades como Puerto Madryn en busca de alternativas. Estos loros diurnos se alimentan de día y, fuera de la temporada reproductiva, requieren dormideros seguros nocturnos. En el monte, utilizan matas grandes de arbustos espinosos que disuaden predadores terrestres como zorros o gatos monteses.
En entornos urbanos, replican este comportamiento ocupando estructuras elevadas: postes de luz, cableados o árboles altos. Esta adaptación genera conflictos directos con infraestructura eléctrica, como los cortes registrados en diciembre de 2025.
Alimentación y salud en un contexto de cambio
La dieta natural del loro barranquero se basa en hojas, brotes y frutos del monte nativo. Estos proporcionan fitocompuestos esenciales que mantienen su salud óptima. Estudios destacan la ausencia de parásitos sanguíneos en poblaciones silvestres, un rasgo infrecuente entre aves.
Esta preferencia resulta tan marcada que adultos vuelan más de 60 km hacia remanentes de monte para alimentar pichones cuando el recurso escasea cerca de colonias. Ante su desaparición, recurren a plantaciones y cultivos, opciones subóptimas equivalentes a comida "chatarra" que afectan su bienestar a largo plazo.
Dinámica poblacional y concentración urbana
A escala global, la especie perdió cerca del 40 por ciento de su población histórica. Este declive contrasta con la percepción local de abundancia en ciudades. Gatto aclara que los individuos se concentran en áreas urbanas al perder dispersión natural en el monte.
Anteriormente distribuidos de manera amplia, ahora se agrupan donde encuentran refugio y alimento sustituto. Esta redistribución explica la hipervisibilidad en Puerto Madryn y otros centros patagónicos.
Perspectivas de convivencia y recuperación
La presencia urbana podría reducirse gradualmente con la regeneración de vegetación afectada por incendios recientes. No obstante, el proceso demanda años. La recuperación de matas robustas capaces de ofrecer alimento y protección segura tardará en materializarse.
Expertos del CENPAT anticipan una convivencia prolongada con la especie. Esta situación subraya la necesidad de estrategias de manejo que equilibren conservación de biodiversidad con mitigación de impactos en infraestructura urbana.
El caso del loro barranquero ilustra los efectos cascada de la modificación ambiental en la Patagonia. La restauración del monte emerge como prioridad para restaurar equilibrios ecológicos y reducir conflictos humanos-fauna en un contexto de cambio acelerado.
Fuente: CENPAT con aportes de +P
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