Santa Cruz: El cultivo de algas en San Julián redefine el futuro del mar patagónico
¿Es el cultivo de algas la respuesta al equilibrio entre industria y ecología? En San Julián, el proyecto pionero del huiro gigante ya marca hitos inéditos.
La costa de Santa Cruz se convierte en el epicentro de una transformación productiva y ambiental sin precedentes en el país. El proyecto de cultivo de algas en la localidad de Puerto San Julián representa la primera experiencia sistemática de producción de Macrocystis pyrifera, conocida comúnmente como cachiyuyo o huiro gigante, en el mar argentino.
Esta iniciativa, impulsada por la fundación Por el Mar (PEM), cuenta con el respaldo estratégico de la Secretaría de Estado de Pesca y Acuicultura y el Consejo Agrario Provincial, organismos que apuestan por la diversificación de la matriz económica mediante la sostenibilidad.
El huiro gigante constituye una especie piedra angular para los ecosistemas marinos. Estas macroalgas forman densos bosques submarinos que pueden alcanzar longitudes de entre 40 y 70 metros. En condiciones óptimas, el organismo demuestra una capacidad biológica asombrosa al crecer hasta 50 centímetros diarios. La importancia de estos bosques radica en su función ecosistémica: operan como zonas de refugio, alimentación y reproducción para una vasta diversidad de especies comerciales y protegidas del litoral patagónico.
Desarrollo tecnológico y superación de expectativas
La ejecución técnica del proyecto, liderada por Jonathan Behm en el área de infraestructura y la bióloga Milagros Schiebelbein en el laboratorio, enfrenta desafíos científicos constantes. Al tratarse de una experiencia inédita en el Mar Argentino, el equipo carece de manuales o documentos técnicos locales previos. Si bien existen antecedentes en Puerto Montt, Chile, las condiciones del océano Pacífico difieren radicalmente de las del Atlántico en cuanto a carga de nutrientes, corrientes y salinidad.
Pese a la falta de bibliografía regional, los resultados operativos actuales superan cualquier proyección inicial. La primera granja experimental, instalada en mayo, ya exhibe ejemplares que superan los tres metros y medio de longitud. El equipo de investigación registra tasas de crecimiento de 40 centímetros por semana, una cifra que obliga a monitoreos constantes para determinar el pico de desarrollo máximo antes de que la curva de crecimiento comience a mermar.
Del laboratorio al mar: El proceso de producción
El ciclo productivo comienza en el Hatchery del PEM, donde se controla estrictamente la reproducción por esporas. En este entorno de laboratorio, factores críticos como la intensidad lumínica y la temperatura del agua permiten el desarrollo inicial de las plántulas. Una vez que el material biológico alcanza la madurez necesaria, se traslada a la infraestructura marítima en la bahía de Puerto San Julián, donde voluntarios y especialistas supervisan la fijación y el crecimiento en el medio natural.
Este modelo productivo busca evitar la deforestación de los bosques naturales existentes. Al generar biomasa mediante cultivos controlados, la industria puede obtener materia prima sin degradar el hábitat silvestre. Jonathan Behm, cuya historia familiar se vincula a la pesca artesanal, destaca que estos bosques sostienen la biodiversidad local, por lo que el cultivo surge como una alternativa económica que protege el recurso en lugar de agotarlo.
Impacto institucional y proyecciones para 2026
La transparencia y el rigor científico sustentan el avance del proyecto. La fundación elabora informes semestrales detallados para las autoridades provinciales, donde documentan cada paso del proceso, desde la instalación de la granja hasta las dificultades propias de la experimentación en mar abierto. Este flujo de información asegura que el conocimiento adquirido se convierta en un activo para futuras políticas públicas de acuicultura.
El próximo hito del calendario operativo se sitúa en febrero, mes en el que se prevé realizar la primera cosecha piloto. Este evento marcará un punto de inflexión para la organización y para el desarrollo de nuevas alternativas productivas en la costa santacruceña. Además, el equipo planea transferir estos conocimientos a escuelas y universidades para fomentar la conciencia sobre la importancia de proteger la fauna y los ecosistemas de la Bahía de Puerto San Julián.
Fuentes: Secretaría de Estado de Comunicación Pública y Medios; LU14 Radio Provincia de Santa Cruz con aportes de Redacción +P.
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