Una Rural distinta: menos euforia, muchas expectativas y un anuncio que no llegó
El Presidente Milei evitó la confrontación y cosechó respaldo del público, aunque la ausencia de nuevos anuncios impositivos volvió a dejar en suspenso el principal reclamo del campo.
Es cierto que en Palermo, y como es habitual, el campo estaba esperando alguna señal concreta que ratificara la dirección del Gobierno, más allá de las palabras, y avanzara en el recorte impositivo, en especial de las retenciones aún pendientes.
También es verdad que, como ocurre a veces, el Presidente podría haberse enojado (varias críticas estuvieron a la orden del día en las jornadas anteriores) y haber hecho un discurso turbulento, de barricada. Pero tampoco eso ocurrió (al menos, no en el Palco Oficial).
La verdad es que la edición 138 de la tradicional muestra palermitana, que habitualmente acapara todas las expectativas políticas y también las económicas, fue “rara” desde el vamos.
Llegó con el ánimo bajo, el agotamiento y hasta el malhumor de un país que recién había perdido el Mundial de fútbol (en una sociedad extremadamente futbolera y también exitista). Alguno hasta se animó a criticar el no haber “corrido” la muestra una semana más, hacia fin de julio, para evitar el bajón deportivo.
Pero, además, de los 10 días de exposición, los primeros cinco tuvieron mal clima. Días grises, mucha humedad, llovizna y poco que movilizara a salir a la calle. Y, como si fuera poco, la propia entidad organizadora se encuentra sumida en una prolongada interna que divide las aguas del ruralismo, lo que no configuró el mejor marco para los 160 años de la organización de productores más antigua del país, cuya renovación de autoridades es en septiembre.
Sin embargo, todos fueron “políticamente correctos”. Nicolás Pino hizo los reclamos correspondientes sin levantar demasiado la voz, enumeró los aportes del campo y recibió los aplausos correspondientes.
Aplausos, promesas y un único grito fuera de libreto
Javier Milei, por su parte, hizo todo lo previsible (desde tirarse de la pick-up ni bien ingresó a la arena de la Pista Central, obligando al resto de la comitiva —Karina incluida— a saltar a la arena aún con tacos altos, y saludar tanto a los Patricios alineados a los costados como al público que se agolpaba sobre las rejas para acercarse). Estuvo moderado, amistoso y reconocido por el aporte sectorial, pero de bajar impuestos… ¡nada!
Esto, sin embargo, no impidió que recibiera una docena de aplausos y hasta tres ovaciones, mientras Pino se quedó con alrededor de 15 o 16 aplausos.
Tampoco hubo papelitos ni euforia como en otras oportunidades. Todo transcurrió en paz, aunque en los pasillos continuaba (y seguirá) el runrún por los cambios de último momento que trascendieron.
Tanto fue así que hasta al ministro desregulador, Federico Sturzenegger, el más nombrado en los últimos días en los corrillos de los galpones ruralistas por su nuevo proyecto de mega ley (con varios centenares de artículos) que, en el caso del campo, aborda cuestiones sobre los warrants, el régimen de impuestos a las cooperativas, el corretaje, el sistema de arrendamientos y propone cambios en el sistema de financiación del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que fue el tema que más trascendió, nada de todo eso le impidió reiterar la visita, acompañando esta vez al Presidente en el acto inaugural (había estado otras dos veces antes), sin que nadie lo abordara con la más mínima hostilidad.
Lo único que se salió del libreto fue el fuerte grito de “¡Antes!”, que lanzó un productor desde la tribuna a la derecha del Presidente cuando este, refiriéndose a las retenciones, dijo que: “A la soja la bajamos de 33 % a 24 % y vamos a ir bajándola sostenidamente hasta llegar al 15 % en diciembre de 2028”...
Las ovaciones, por su parte, se correspondieron con: “El campo batió todos estos récords mientras todavía carga con el peso de las retenciones. Todo lo que acabo de enumerar lo lograron con una mano atada a la espalda”.
Y también cuando aseguró que: “Todo es posible únicamente gracias al superávit fiscal, porque es el motor que nos está llevando al futuro y no hay baja de impuestos posible sin un superávit fiscal sostenido. Y aquí amerita aclarar una obviedad: la única alternativa al superávit es el déficit, y con el déficit vuelven las diez plagas de Egipto que tanto hicimos por dejar atrás”.
En el caso del titular de la Rural, Nicolás Pino, algunos de sus párrafos más destacados fueron cuando afirmó que “cuando el campo demanda cambios justos a la política, lo hace porque tiene mucho que dar”, tras señalar que la “mirada de la Rural respecto a la economía del país es optimista, pero objetiva, crítica, constructiva e indispensable para representar los intereses de los productores”.
Y también cuando aseguró que “toda regulación debe asentarse sobre un principio esencial: el pleno respaldo al derecho de propiedad, que comprende la libertad de cada propietario para decidir el destino y el uso de su tierra, siempre dentro del marco de la ley y procurando que ese ejercicio no ocasione perjuicios a terceros ni afecte el interés común”.
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