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El secreto de las manzanas en alta densidad en Michigan: más inversión, más ganancias

Un informe revela que, aunque las explotaciones de manzanas de alta densidad exigen más inversión, ofrecen más rendimiento y rentabilidad sostenida.

Un reciente informe de la Universidad Estatal de Michigan (MSU) ha puesto bajo la lupa los costos y beneficios de dos modelos productivos que compiten en las explotaciones de manzanas del estado: los sistemas tradicionales semienanos de densidad media y los más recientes en espaldera de alta densidad. El estudio revela que, a pesar de los costos iniciales significativamente más elevados, los productores que optan por la alta densidad obtienen mayores rendimientos y rentabilidad a largo plazo.

El documento, titulado Estudio de la manzana de Michigan, compara detalladamente las ventajas y desventajas de cada sistema. De acuerdo con sus conclusiones, las explotaciones semienanas ofrecen un costo por tonelada más bajo, pero los beneficios de una entrada en producción más temprana y una mayor cantidad de fruta por hectárea en los sistemas de alta densidad terminan inclinando la balanza.

“Observamos que todas las plantaciones muestran cierto nivel de rentabilidad en las condiciones actuales, pero también es necesario ser cautelosos”, advierte el informe. “La rentabilidad depende en gran medida del precio, y los excedentes debidos a la sobreproducción no necesitan ser grandes para deprimir los precios por debajo del costo de producción”.

Una apuesta de capital

El análisis detalla que el establecimiento de una explotación de alta densidad requiere alrededor de 65.700 dólares por hectárea, más de tres veces la inversión de un sistema semienano, que se calcula en 19.000 dólares por hectárea. La diferencia se debe principalmente al número de árboles —entre 4.500 y 5.500 por hectárea en el caso de la alta densidad— y a la infraestructura de soporte en espaldera.

Sin embargo, la alta inversión inicial encuentra su justificación en los números de producción. En las variedades de alto valor, como Honeycrisp y Tango, las explotaciones de alta densidad logran un rendimiento de 67.5 toneladas por hectárea, con un precio de equilibrio de 211 dólares por contenedor. En contraste, los productores semienanos de Honeycrisp necesitan alcanzar 235 dólares por contenedor con 47 toneladas por hectárea para cubrir sus costos.

En el caso de variedades de valor medio como Gala y Fuji, los sistemas de alta densidad muestran también ventajas: un rendimiento de 81 toneladas por hectárea con precio de equilibrio de 163 dólares por contenedor, frente a los 175 dólares por contenedor y 60 toneladas por hectárea en los semienanos.

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Las variedades como Gala y Fuji logran rendimiento de 81 toneladas por hectárea en sistemas de alta densidad.

Las variedades como Gala y Fuji logran rendimiento de 81 toneladas por hectárea en sistemas de alta densidad.

Los costos variables de cosecha también son significativos: 71 dólares por contenedor para variedades premium, 45 dólares para Gala y Fuji, y 35 dólares para manzanas destinadas a procesamiento.

Más allá de las cifras de rentabilidad, el informe de MSU también evaluó el impacto ambiental de ambos sistemas. Los investigadores concluyeron que tanto las explotaciones de alta densidad como los semienanos resultan más eficientes en carbono que cultivos alternativos en hileras. No obstante, la alta densidad presentó una ligera ventaja ambiental.

“Descubrimos que a medida que aumenta la densidad de las explotaciones, la huella de carbono asociada con la producción de un kilogramo de manzanas disminuye: de 0,04 a 0,03 kilogramos de emisiones equivalentes de dióxido de carbono por kilogramo de fruta”, indica el informe. Esta diferencia, aunque pequeña, cobra relevancia en un contexto de creciente preocupación por la sostenibilidad de la producción agrícola.

Una industria en expansión

Desde 2017, la superficie destinada al cultivo de manzanos en Michigan se ha expandido de manera constante. Si bien las plantaciones de alta densidad lideran los nuevos desarrollos, los sistemas semienanos continúan teniendo un rol importante, especialmente entre productores que buscan reducir la inversión inicial o que trabajan con mercados menos exigentes.

El futuro del sector parece dirigirse hacia una combinación de ambos modelos, con las explotaciones de alta densidad dominando las zonas de mayor inversión y tecnología, mientras los semienanos mantienen su espacio en áreas más conservadoras o de menor escala.

En cualquier caso, el informe de la Universidad Estatal de Michigan ofrece a los productores información clave para tomar decisiones estratégicas en un mercado donde los precios, la productividad y la sostenibilidad ambiental están cada vez más entrelazados.

Fuente: MSU, Carla Espinoza Gutiérrez/Fresh Fruit Portal, y aportes de Redacción +P.

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