cervezas

Caerá al menos 25% el consumo de cerveza en el país, según especialista de El Bolsón

La demanda de un insumo clave, como es el lúpulo, es un claro indicador de esa merma. De todos modos, Argentina importa el 70% del lúpulo que demanda la industria. Hay mucho por crecer, pero las tierras se agotan.

Se espera que el consumo nacional de cerveza se desplome entre un 25 y un 30% a lo largo de este año, lo que significaría pasar de 41 o 42 litros, a unos 30 litros per cápita. La proyección “no es difícil de hacer”, confesó Hernán Testa, ingeniero agrónomo y socio de Patagonia Lúpulos Andinos, la empresa más grande del país en su rubro, que tiene su base en El Bolsón. Hernán fue generoso en la charla con +P. Hace pocos días regresó a Río Negro luego de haber sido expositor en la Convención Internacional de Productores de Lúpulo (STC-IHGC), que se hizo en Spalt, Alemania.

Abordó los temas más álgidos que rodean a esta flor que da aroma y sabor a una de las bebidas más qué difundidas en el mundo: Cuál es la mejor cerveza, cuánto cuesta ingresar al negocio del lúpulo, como fue la evolución de la cerveza artesanal y su actualidad, hasta la gran limitante para que el cultivo pueda crecer en El Bolsón: Casi no hay más tierra disponible.

“El 2025 se presenta como un año durísimo, en términos de consumo de cerveza”, alertó Testa, quien para su análisis se basó las estadísticas de los años 2022, 2023 y 2024. “Mi estadística –aclara-, está absolutamente fundada en un montón de cálculos”, entre ellos registros de importación de esta materia prima (el 70% del lúpulo que procesan las cerveceras argentinas es importado y representa 700 toneladas), más la evolución de las ventas de los productores locales, que aportan las otras 300 toneladas al proceso de industrialización.

Es necesario aclarar que Patagonia Lúpulos Andinos es el más grande productor de Argentina, incluso más grande que Quilmes. En el país existen 215 hectáreas de lúpulo, de las cuales 90 explota esta empresa de la comarca andina rionegrina, 65 tiene Quilmes en el Alto Valle en torno a su planta de Fernández Oro, hay 23 en el norte de Chubut, otras 32 en manos de otros productores de El Bolsón y otras 5 dispersas en otros puntos del país.

Lo cierto es que durante el trienio 2022, 2023, 2024 Argentina venía consumiendo mil toneladas de lúpulo al año, de las cuales 300 las aportan las 210 hectáreas que existen entre Río Negro y norte de Chubut.

“Por los datos (a la baja) que veo de la Aduana”, más los indicadores de la demanda a los productores locales, (el lúpulo es un ingrediente que tiene un porcentaje más o menos fijo en la elaboración de cerveza), se llega a ese estimado en la caída en las ventas".

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.08 (1)

Una primera conclusión sobre el análisis que hizo Testa sobre todos los indicadores, es que, en la actualidad, “Argentina viene con un 97% de cerveza industrial y un 3% de artesanal, y eso es dato, no es una estimación”. Entonces este especialista se preguntó: “¿cómo hacemos para construir estadísticas de todo esto? Bueno, una manera es entender todo lo que pasa en el lúpulo en Argentina y asignarle un valor de dosis por litro al industrial, y otro de dosis por litro al artesanal, eso surge de un montón de encuestas en información básica”.

Interesante es saber que “la cerveza industrial lleva menos de un gramo por litro, y sabemos que la cerveza artesanal lleva más de tres gramos por litro”. En años “normales” los registros indican que se llega a 41/43 litros de consumo por habitante año. “Eso nos indica que los 47 millones de habitantes que somos, nos tomamos unos 2.000 millones de litros año”.

En base a esta información, Testa adelantó que “Argentina claramente no va a terminar el 2025 con 40 litros de cerveza por habitante año, para mí será abajo de 30 y me encantaría que supere los 30”.

La crisis general de consumo en todos los rubros, también amenaza con golpear con dureza a las cervezas artesanales. De su 3% de participación del mercado (unos 60 millones de litros), “creo que este año no vamos a llegar ni al 2%”, lo que se traduciría en 40 millones de litros, lo que representa también un 30% abajo.

“Somos los líderes del mercado hace muchos años, somos los que más conocemos el mercado y nos damos cuenta cómo mermaron nuestras ventas. Y estás hablando de 41 a 30, de un 25% de merma al año. Pero para mí la merma fue peor, con lo cual, tal vez lleguemos al 30”, dice y acota: “tengo mucha pasión y mucho trato con las cervecerías artesanales; es un poco mi micromundo”.

Marchen dos pintas

El explosivo crecimiento de la cerveza artesanal comenzó en 2010, y comenzó su despegue 3 años más tarde, y el impacto en la industria del lúpulo “fue muchísimo”. Al repasar la historia de este submundo, recordó algunos hitos, como el año 1987 cuando se creó la cervecería “El Bolsón”, el año 1989 cuando abrió Blest, en Bariloche. Luego vino Antares en Mar del Plata, en 1998, y otro gran hito fue la apertura de Berlina, en 2004, en Colonia Suiza, Bariloche.

“Luego hubo un boom que se inicia en 2014, cuando todo el mundo se puso a hacer cerveza artesanal, explotó el barrio de Palermo, los bares, y hubo un pico entre 2017 y 2018. Eso no hay quien lo discuta”, aseveró este empresario, investigador y divulgador que a mediados de mes se presentó en el XVII Festival de la Cerveza de Corrientes denominado “Somos Cerveceros”. Allí, se le rindió un homenaje “a su trayectoria”, y brindó una charla que denominó “Una decena de años anotando cada kilo de lúpulo… que cuentan una historia aún no publicada”.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.09 (2)

Así de delicado

El fruto/flor de las lupuleras, el cono, tiene apenas 24 horas de vida luego de ser cosechado antes de comenzar a perder sus propiedades. Es mucho más delicado que las peras. Habría que tener una fábrica al lado de los cultivos para aprovecharlo en su más prístino estado natural. Y como eso es imposible, existen dos formas de comercializarlo. Una, es deshidratado en fardos, donde puede almacenarse a lo sumo por dos meses. La otra es hacer pellets.

“El pelet es una forma estable y muy conocida para el cervecero, porque está muy acostumbrado a utilizar el lúpulo en formato pelet”, reconoce este agrónomo, que no deja de ser consciente de que “cuando yo lo prenso le hago daño, y si después lo muelo, que sería el pre peletizado, le hago daño. Y cuando lo peletizo también le hago daño, pero lo llevo a una forma muy estable; estable en el tiempo, estable para empaquetarlo, y para utilizarlo”. Además, se ese modo, puede conservarse al menos por 3 años.

En cambio “Quilmes nos compra sin procesar –son sus principales proveedores-, porque nos compra el fardo de flores deshidratadas, que pueden durar un par de meses sin grandes deterioros”.

El cono, no solo es delicado por su rápido deterioro, sino que además si no se intercede en ese proceso de rápida maduración, se corre el riesgo de que se “arda”, lo cual no es otra cosa que, con toda su carga de agua, comience su natural proceso de fermentación.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.07 (1)

Lo cosechás y lo tenés que secar enseguida. Es muy importante sacarle el agua. Una vez que a una materia vegetal le sacas el agua, cualquier proceso microbiológico se va a ver absolutamente demorado”, explicó Testa, y agregó otro paso inevitable, como es el prensado inmediato: “El lúpulo, para que no se arda o no se fermente, lo deshidratamos, y ahí recién lo podés prensar. Pero, si lo deshidratás sin prensarlo, en una o dos horas se fermentó”.

Todo entonces se transforma en un mecanismo de relojería, donde –paradójicamente- el tiempo no sobra. Enfrente está el gran enemigo: El oxígeno, que es “el peor enemigo del lúpulo”.

Una vez procesado, y ya en la cámara de frío, “van a estar todos los paquetes cerrados al vacío o con la atmósfera modificada, eso quiere decir que se hace un vacío o un barrido con dióxido de carbono (CO2)”. Recién en ese punto, “estamos es una forma semi estable del deshidratado”.

El paso siguiente, y último, es comenzar -unos dos meses después de la recolección-, con la molienda, para que se pueda comprimir y convertir en pelets. En ese punto “llegamos a una forma muchísimo más estable en el tiempo y ahí ya dura dos, tres o cuatro años”.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.07

¿Cuál es la mejor cerveza?

Tener a un especialista a mano, y preguntarle solo por cuestiones de mercado, implicaría desperdiciar una fuente importante de información, por eso se lo indagó sobre cuál sería -a su criterio-, la mejor cerveza. Y así dijo: “La pilsen es la cerveza perfecta. Perfecta porque, como es un estilo mucho más suave que la IPA, cualquier defecto se manifiesta. En cambio, en una IPA, algún pequeño defecto de fermentación o de oxidación, podría estar enmascarado por la gran abundancia del lúpulo En cambio la pilsen es bien alcahueta, porque cualquier macana que te mandes, queda en evidencia”.

Aprovechando su reciente paso por la Convención Internacional de Productores de Lúpulo que se hizo en Alemania, es una buena perspectiva para analizar la producción lupulera regional a la luz de lo que ocurre en el resto del mundo, como por ejemplo la calidad que se obtiene en cada temporada.

“La calidad es muy buena, aunque el número de variedades que cultivamos es medio pobre”, manifestó en relación a que en Argentina se cultivan de manera comercial no más de 10 o 12 variedades, mientras que en Alemania se cultivan “entre 40 y 60”.

Aunque, por volumen plantado, todo gira en torno de 4 variedades básicas. Eso no quita que “como punto fuerte, tenemos muy buena calidad de lúpulo”.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.09

La artillería

En toda producción agrícola moderna, las herramientas y la mecanización de los procesos, influyen de manera determinante en los costos y la calidad de los productos. En Patagonia Lúpulos Andinos, luego de algunas deudas y de “romper el chanchito”, se arriesgaron y compraron dos máquinas “que nos cambiaron la vida”.

La primera gran compra se hizo en 2019, cuando “se trajo la mejor cosechadora del mundo que es alemana a Bolsón”, cuya marca es Wolf, “que es como la Mercedes Benz de las cosechadoras de lúpulo”.

A eso, le sumaron un secadero de la misma marca “que te recontra cambia la vida, porque el secadero es el punto crítico del lúpulo y estos alemanes desarrollaron un secadero con partes robotizadas”.

Para la primera de las máquinas, casi un 25% del financiamiento llegó a través de Río Negro Fiduciaria, luego de una visita del entonces Ministro de Producción, Alberto Diomedi, fallecido en 2020.

“Entonces la mejor tecnología del mundo está en una chacra de El Bolsón”, se enorgullece, con cierta razón, si se tiene en cuenta que la anterior cosechadora de lúpulo llegó a la provincia en 1994, cuando fue comprada por Quilmes para su establecimiento de Fernández Oro.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.09 (1)

¿El Bolsón llegó a su techo?

“Es una muy linda pregunta, porque tenemos un tema con la tierra”, admite Testa, y explica que “El Bolsón es un paraíso, pero los mejores suelos –lamentablemente-, han sido ocupados por el pueblo de El Bolsón, que está emplazado en uno de los valles más fértiles del país y no tuvimos mejor idea que armar el pueblo en el fondo del valle”.

Queda entonces un sector agrícola “al norte del pueblo, que por suerte sigue legislado, porque eso no se puede lotear, y ahí están las chacras”.

Fuera de eso “tenemos un montón de chacras dispersas por otros lados que, en mi opinión agronómica, no es la zona más óptima y ahí se puede crecer, que donde estaba el bosque de ciprés que se desmontó, con un suelo un poquito más arenoso, más limoso”.

Pero en el fondo del valle, donde en materia de suelos “es el jamón medio”, el valor de la tierra ronda los 100.000 dólares la hectárea, lo cual “no es un valor agrícola”, sino inmobiliario.

Fue determinante al asegurar que la superficie plantada podría crecer en 10 o 15 hectáreas, “pero no podemos ampliar 100 hectáreas más”.

WhatsApp Image 2025-08-28 at 15.21.09 (3)

Un palo verde

El ticket de entrada al negocio ronda el millón de dólares. La base de cálculo es la “unidad productiva”, lo cual como establece el INDEC, es aquella unidad que permite vivir con todos sus requerimientos de salud, educación y esparcimiento a una familia tipo.

Se debe partir de al menos 6 hectáreas. Ante la escasez de tierras, se debería hacer un contrato de arrendamiento por al menos 15 o 20 años. Es que, como pasa en la fruticultura, “tener 2 años muertos y al tercer año le empezás ver la pata a la sota, y recién al cuarto año empiezo a dar vuelta a la ecuación”. El problema es que “si llego al quinto año, se me vence el contrato y el dueño me dice que va a construir cabañas”.

Por eso Testa advierte que “es muy alto el ticket de entrada al negocio”, y estimó que “para entrar a producir lúpulo, para empezar a hablar, necesitas un millón de dólares”.

La inversión solo en la plantación va de los 25 a los 30.000 dólares por hectárea, pero por las dimensiones de esa unidad económica, se deben planificar galpones, comprar máquinas, como secadero, cinta transportadora, cosechadora, prensa, y hacer un depósito de frío.

Para iniciar un proyecto de este tipo, además es necesario estimar de antemano la Tasa Interna de Retorno (TIR), para lo cual es hace un análisis plurianual, “que en el caso del lúpulo, propongo 15 años mínimo y a 20 mejor”. Y es este complejo esquema el que, según Testa, debe tener en cuenta todo político que hace un análisis de la rentabilidad del negocio. En Alemania, esa TIR “es positiva, y está arriba del 10% para un emprendimiento agrícola”.

En esta nota

Dejá tu comentario

Las más leídas