Heladas históricas arrasan la producción de avellanas en Río Negro: pérdidas de hasta el 80%
Las heladas tardías de primavera golpearon la producción de avellanas del Valle Inferior y dejaron una de las peores temporadas en décadas.
El termómetro bajó hasta cuatro grados bajo cero. Fue en octubre, cuando los árboles ya habían brotado y la temporada parecía encarrilada. Esa noche —o esas noches, porque fueron varias— definieron lo que hoy los productores del Valle Inferior del Río Negro están cosechando: entre un 50 y un 80% menos, sobre todo en avellanas.
"Fue una temporada de regular a mala", resume Darío Martín, técnico del INTA Valle Inferior. Lo dice con la precisión de quien midió cada grado de temperatura y mapeó el daño con sensores distribuidos a lo largo del valle. No hay margen para la duda: las heladas tardías de septiembre y octubre de 2024 golpearon toda la región, de manera generalizada y con distinta intensidad según el sector.
El cultivo más afectado fue el avellano. En los puntos más fríos del valle, la pérdida llegó al 80% de la producción. En las zonas menos castigadas, al 50%. Son los números que maneja el INTA. "La helada de octubre fue la que definió, en definitiva, la carga de fruta de las plantas", explica Martín. Lo que hace más dura la caída es la comparación con lo que había sido la temporada anterior: un año récord, con rindes históricos tanto en avellanas como en nueces.
En Río Negro, con sus 700 hectáreas plantadas, se concentra el 95% de la producción nacional de avellanas, un insumo básico de la industria chocolatera.
Y el golpe causado por las heladas tiene una dimensión adicional para los productores locales: Turquía, principal productor mundial de avellanas, también sufrió una caída productiva estimada entre el 25 y el 30%, lo que provocará un aumento de precios superior al 30% y afectará el suministro global, incluyendo a grandes fabricantes como Ferrero Rocher.
Los precios internacionales subirán, pero el Valle Inferior no tiene qué vender. "Va a haber mucha demanda, pero no vamos a tener qué vender. Acá la situación fue incluso peor que en Turquía", advirtió Daniel Quinteros, productor de la zona, hace algunos días.
Lo que salva parcialmente el escenario es que muchos productores todavía conservan stock de la cosecha récord anterior. Eso les da algo de margen. Pero es una red de contención finita.
Un extraño fenómeno
El avellano es una planta resistente al frío, y Martín lo aclara porque es un dato relevante: normalmente no requiere sistemas activos de protección contra heladas, a diferencia de almendros o nogales. El tipo de evento que lo afecta seriamente ocurre, en condiciones normales, cada ocho o diez años.
Las heladas de octubre de 2024 alcanzaron temperaturas de entre -3 y -4 grados centígrados, con una duración que agravó el impacto. Las heladas primaverales, especialmente las ocurridas luego de mediados de octubre, afectan la brotación y floración, reduciendo los rendimientos para la siguiente temporada.
En cuanto a los métodos de lucha activa contra las heladas, por ejemplo, el riego presurizado, si bien algunos establecimientos nogaleros ya los tienen instalados, el problema es la ecuación económica.
"Se requiere de una superficie mínima productiva como para justificar la inversión, porque estamos hablando de más de 3.000 dólares por hectárea", señala el técnico. Para los productores pequeños y medianos —que son mayoría en el sector— ese umbral es difícil de alcanzar.
En el caso del avellano, la ecuación es diferente: al ser históricamente tolerante al frío, la práctica de instalar sistemas de protección no estaba generalizada. Este año, esa ausencia se pagó caro.
En cuanto a los efectos del cambio climático, Martín declaró en Radio Nacional Viedma que “estamos viendo cambios extremos, sobre todo en verano". Paradójicamente, el avellano —que es más tolerante al frío— es hoy más vulnerable a los veranos que se vienen registrando en la región. Los meses de enero y febrero son cada vez más secos y calurosos, y eso afecta la floración, que puede caer antes de tiempo y comprometer la producción del año siguiente.
Mientras tanto, el Valle Inferior —que concentra más del 90% de la producción de avellanas de toda la Argentina— cierra una temporada para el olvido.
Fuente: Redacción +P.
En esta nota
Te puede interesar









