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La nuez pecán argentina vive un boom: crece, exporta y conquista nuevos mercados

Con 12.000 hectáreas implantadas y el 65% de la producción destinada a exportación, el cultivo gana protagonismo en la agroindustria argentina.

La nuez pecán dejó de ser, hace tiempo, una producción marginal dentro del entramado agroindustrial argentino. Hoy se consolida como una economía regional en plena expansión, con creciente inserción internacional, mejoras tecnológicas sostenidas y una proyección que despierta el interés de productores, inversores y organismos técnicos. Con una demanda global en aumento, impulsada por sus propiedades nutricionales y su versatilidad en la industria alimentaria, el pecán argentino avanza en posicionarse como un producto competitivo en calidad, trazabilidad y valor agregado.

Este escenario fue el marco ideal para el anuncio de uno de los eventos más relevantes del sector: el IV Simposio Sudamericano del Pecán y la Convención Anual de CAPPECÁN, que se desarrollarán del 28 al 30 de octubre de 2026 en Tucumán y Catamarca. El lanzamiento tuvo lugar durante Expoagro, reafirmando la importancia estratégica que esta cadena productiva ha adquirido en los últimos años.

Un cultivo con alto valor y demanda sostenida

La nuez pecán es un fruto seco altamente valorado a nivel mundial, especialmente por sus propiedades nutracéuticas. Rica en grasas saludables, antioxidantes y nutrientes esenciales, su consumo se ha incrementado de manera sostenida en los mercados internacionales. Esta tendencia ha favorecido la expansión de la producción en países con condiciones agroecológicas aptas, entre ellos Argentina.

Actualmente, se estima que en el país hay unas 12.000 hectáreas implantadas con pecán, con una producción anual cercana a las 3.000 toneladas. De ese volumen, aproximadamente el 65 % se destina a exportación, mientras que el 35 % restante abastece al mercado interno, que también muestra signos de crecimiento y diversificación en formatos y presentaciones.

Los principales destinos de exportación incluyen Estados Unidos, Europa, Brasil, Rusia, Medio Oriente y el Sudeste asiático. En los últimos años, además, se han logrado avances significativos en la apertura de nuevos mercados, incluyendo la primera exportación a China, lo que representa un hito para el sector.

El impulso del conocimiento y la adaptación territorial

El desarrollo del cultivo en Argentina comenzó a dinamizarse a partir del año 2000, en gran medida gracias al trabajo del Proyecto INTA PROPecán. Esta iniciativa permitió la introducción de variedades provenientes de Estados Unidos que lograron adaptarse a distintas condiciones agroclimáticas del país, desde ambientes cálidos y húmedos hasta zonas más secas o incluso frías.

Históricamente, Entre Ríos y Buenos Aires lideraron la producción, concentrando la mayor superficie implantada y volumen. Sin embargo, en la última década se ha observado una expansión hacia otras provincias, como Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y Chaco. Esta diversificación territorial evidencia la capacidad del cultivo para adaptarse a distintos ambientes productivos.

En el noroeste argentino, el crecimiento ha sido particularmente notable. Actualmente existen plantaciones en todas las provincias del NOA, destacándose Catamarca con 570 hectáreas y Tucumán con 465. Estas explotaciones presentan un alto nivel de tecnificación, con sistemas de riego presurizado, plantaciones de alta densidad y mecanización de las labores culturales.

Ventajas competitivas en ambientes cálidos y secos

Un aspecto clave en la expansión del pecán en Argentina es la similitud entre ciertas regiones del país y las nuevas áreas productivas en Estados Unidos, principal referente global del cultivo. En ese país, la producción se está desplazando desde zonas húmedas y frías hacia regiones más cálidas y secas como Arizona, California y Nuevo México.

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El sector se expande con más tecnología, calidad y una demanda global sostenida que impulsa nuevas inversiones.

El sector se expande con más tecnología, calidad y una demanda global sostenida que impulsa nuevas inversiones.

Estas condiciones también se encuentran en provincias como Catamarca y algunas zonas de Tucumán, lo que representa una ventaja significativa. Los ambientes cálidos y secos no solo ofrecen alto potencial productivo, sino que además reducen la presión de plagas y enfermedades, especialmente las de origen fúngico y bacteriano.

A esto se suma la disponibilidad de agua para riego y el acceso a tierras aptas, factores que fortalecen la competitividad del cultivo. Asimismo, la cercanía a puertos del Pacífico facilita la logística exportadora hacia mercados del Sudeste asiático, uno de los destinos con mayor crecimiento en el consumo de frutos secos.

El crecimiento del sector no se explica únicamente por factores naturales. La incorporación de tecnología ha sido determinante para mejorar la productividad, la calidad y la eficiencia en todas las etapas del proceso.

Desde la selección varietal —con un enfoque en el ajuste entre genotipo y ambiente— hasta el uso de plantas injertadas, sistemas de riego de alta eficiencia y fertirrigación, el cultivo del pecán en Argentina ha avanzado hacia un modelo cada vez más profesionalizado.

La mecanización también juega un rol central, tanto en tareas como la poda y los tratamientos sanitarios, como en la cosecha. En la etapa de postcosecha, la implementación de sistemas de secado, clasificación, pelado mecánico y almacenamiento en frío permite preservar la calidad del producto y cumplir con los estándares exigidos por los mercados internacionales.

En este contexto, la calidad dejó de ser un atributo deseable para convertirse en una condición indispensable. La oportunidad de cosecha, la rapidez en el acondicionamiento y la correcta conservación son factores determinantes para acceder a mercados exigentes y obtener mejores precios.

Una economía regional en consolidación

Desde CAPPECÁN destacan que el pecán ha dejado de ser un cultivo incipiente para consolidarse como una economía regional en expansión. Este proceso, sin embargo, no ha sido homogéneo. Conviven en el sector plantaciones jóvenes con otras ya estabilizadas, pequeños y medianos productores con emprendimientos de mayor escala, y realidades regionales diversas.

A pesar de estas diferencias, la tendencia general es clara: el sector avanza hacia una mayor adopción tecnológica, con foco en la calidad, el valor agregado y la apertura de mercados.

Un elemento clave para entender el potencial de crecimiento es la estructura etaria de los montes. Una parte importante de la superficie implantada aún no ha alcanzado su plena producción, lo que implica que el volumen total podría incrementarse significativamente en los próximos años, incluso sin una expansión acelerada de nuevas plantaciones.

El desarrollo del pecán en Argentina se apoya en tres pilares fundamentales. En primer lugar, la existencia de una demanda sostenida y una ventana comercial favorable, gracias a la contraestación respecto del hemisferio norte. Esto permite abastecer mercados en momentos en que otros grandes productores no lo hacen.

En segundo lugar, la profesionalización técnica y la incorporación de tecnología en todas las etapas del proceso productivo han elevado los estándares de calidad y reducido riesgos.

Finalmente, la construcción de conocimiento local, a través de redes de investigación, transferencia y capacitación, ha permitido mejorar las decisiones de manejo y acelerar la curva de aprendizaje del sector.

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La apertura de nuevos destinos, incluida China, marca un punto de inflexión para una economía regional en expansión.

La apertura de nuevos destinos, incluida China, marca un punto de inflexión para una economía regional en expansión.

En el escenario internacional, México y Estados Unidos continúan liderando las exportaciones de pecán, concentrando el 56 % y el 32 % respectivamente. Sin embargo, países del hemisferio sur como Sudáfrica han comenzado a ganar participación.

En este contexto, Argentina —junto con Brasil, Uruguay, Australia y Sudáfrica— busca consolidarse como un origen confiable y competitivo. Las oportunidades son claras, pero también lo son los desafíos: fortalecer la capacidad de procesamiento, mejorar la logística y avanzar en la estandarización y trazabilidad son pasos necesarios para sostener el crecimiento.

Un espacio clave para el futuro del sector

De cara a 2026, el IV Simposio Sudamericano del Pecán y la Convención Anual de CAPPECÁN se presentan como una instancia clave para el desarrollo del sector. El evento reunirá a investigadores, productores, empresas, organismos públicos, universidades e inversores, con el objetivo de compartir conocimientos, experiencias e innovaciones.

Organizado por el INTA junto a instituciones de Brasil y Uruguay, con el apoyo de CAPPECÁN, el simposio constituye el principal ámbito de intercambio científico y tecnológico vinculado al cultivo en la región.

Más allá del intercambio técnico, el encuentro también buscará fortalecer la articulación entre los distintos actores de la cadena, promoviendo una visión integrada que combine producción, tecnología, calidad y acceso a mercados.

El pecán argentino atraviesa un momento de consolidación, con bases sólidas para continuar creciendo. La combinación de condiciones agroecológicas favorables, incorporación tecnológica y demanda internacional sostenida configura un escenario prometedor.

Sin embargo, el desafío será sostener ese crecimiento de manera ordenada, con una estrategia que priorice la calidad, la eficiencia y la articulación sectorial. En un mercado cada vez más competitivo, la diferenciación no vendrá solo por el volumen, sino por la capacidad de ofrecer un producto consistente, trazable y con valor agregado.

En ese camino, el trabajo conjunto entre productores, instituciones y organismos será clave para que la nuez pecán continúe expandiéndose y consolidándose como una de las economías regionales más dinámicas de la Argentina.

Fuente: INTA con aportes de Redacción +P.

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