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Otra vez Nación en deuda con las pymes frutícolas con una caída del 40% en ventas de manzanas

Se registran atrasos desde abril en la liquidación de reintegros por IVA a los exportadores. Brasil pagó hasta 5 dólares menos por caja de manzana roja y eso impactó en las estadísticas.

A mediados de marzo de este año, desde +P informamos de una situación que afectaba a todo el sector del empaque exportador, y que golpeaba con particular dureza a las pymes que están orientadas a mercado interno y a Brasil: El Estado nacional estaba reteniendo pagos de reembolsos y reintegros a las exportaciones, desde diciembre. Luego de algunas gestiones oficiales, como la intervención del Secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, por esos días de marzo hubo una regularización en los pagos. Pero ahora, desde fines de abril se registra una nueva interrupción en los giros. Se trata de dinero que en las empresas cuentan en su haber para hacer frente a gastos corrientes, pero que no llegan y generan un ahogo financiero de corto plazo.

El dato surge de una charla con diferentes consultas hechas desde +P a raíz de un indicador llamativo de las estadísticas oficiales: Las exportaciones de manzanas a Brasil cayeron 51% este año respecto a igual período (enero-julio) de este año según las estadísticas oficiales del Senasa.

Tres factores

Sobre la mesa se pusieron al menos tres factores para explicar ese indicados, uno de los cuales no siempre es tenido en cuenta en los análisis: El añerismo de las plantas. A ese concepto también apelaron los dirigentes de las cámaras de productores para explicar la tan abultada merma en los volúmenes de cosecha. Esto representa, en la práctica, que cada dos años buenos, la planta de manzana tiene uno malo. Y ese año malo tuvo lugar en la temporada que acaba de finalizar.

A esa caída de raíz puramente biológica, se sumó el azote de las heladas y el granizo. Ese “combo”, implicó que, por enero y febrero, no había manzanas. “Todo lo que tenemos se vende”, dijo en ese momento Nicolás Sánchez, CEO del grupo Prima, en diálogo con +P.

“Faltó por lo menos un 40% de manzana”, dice un habitual comprador de fruta, con una tradición familiar en el rubro.

A eso se sumó, para explicar la caída de las exportaciones de esta pomácea al país carioca, que el mercado interno se mantuvo firme y pagó entre 30 y 35 dólares la caja de un elegido, mientras que en Brasil se estaba pagando en torno a los 24 dólares. Por eso a ese destino fue un comercial. Pero el comercial del Alto Valle debe competir con fruta similar de Chile, que tiene más color. Un componente de la calidad que también juega.

“La diferencia que un chileno que vende a 24 dólares la caja en Brasil gana plata, y nosotros no”, se sincera el empresario consultado que, más adelante dirá: “No se si aguanto otro año como este de Milei”.

Así se reúnen todos los componentes necesarios para explicar porque la manzana “esquivó” Brasil y recaló en el mercado interno: Llegó a haber una diferencia de casi 5 dólares por caja.

El stock de fruta en frío se mantiene similar al del año pasado pese a una cosecha 40% menor.

Prendiendo velas

En este punto del análisis, surge la deuda que el estado nacional fue generando con los exportadores (una vez más), por la no liquidación de la ni devoluciones ni reintegros de IVA a los exportadores.

Vale recordar que el mecanismo de devolución del IVA a los exportadores responde a una lógica impositiva básica. Cuando una empresa produce bienes destinados a exportación, paga IVA a lo largo de toda su cadena productiva: en insumos, servicios, energía, transporte y otros costos.

Sin embargo, como las exportaciones no tributan ese impuesto, el Estado debe reintegrar posteriormente el IVA abonado durante el proceso de producción. Ese recupero funciona, en la práctica, como una devolución de impuestos pagados previamente por las empresas.

Lo cierto es que en abril se cortaron los depósitos en las cuentas de las empresas. En los grupos de WhatsApp que tienen los empresarios comenzaron a circular las consultas, las que llegaron hasta el Secretario de Fruticultura, Facundo Fernández.

Hasta ahora, según hasta donde se pudo indagar en despachos nacionales, no verán un peso hasta octubre. “Pero yo la guita la necesito hoy”, dice el empresario consultado que debe atender, además, al mal humor que existe entre el personal porque no les alcanza para llegar a fin de mes.

¿Cuál es el precio?

Hace una semana, el trabajador de un empaque que se lleva un sueldo que ronda los dos millones de pesos, ya había pedido (y recibido), adelantos por la mitad de su sueldo. Pero fue a pedir otros 300.000 pesos de adelanto, y como no se los dieron, se las agarró con el patrón.

¿Esto es lo que hay que pasar para estar mejor? ¿La gente lo puede aguantar?, reflexionan desde la trinchera Pyme. “Si te ponés a pensar, con el kirchnerismo nos iba bárbaro, con inflación y el dólar blue”, ironizó la fuente. Aunque reconoce que “hoy, Milei está perdiendo votos en la fruticultura”. Porque los márgenes son más estrechos, las presiones salariales suben, y los reintegros no llegan. “Yo no sé si aguanto otra temporada más como esta..”, se escucha decir.

40% abajo

Un indicador muy certero para saber lo que ocurre con el mercado interno y la actividad comercial de las frutas, es el stock de la fruta en frio. Al 30 de junio de este año, las existencias de fruta en frio de esta temporada, son casi iguales (+/- 5%) a las que se registraban la temporada anterior también a junio. Y eso con un 40% menos de manzana que hubo este año. Por lo tanto, a stocks idénticos, este año la caída del consumo se puede estimar a esta altura del año en un 40%.

Por fuera de toda estadística, están los datos que cruzan los empresarios: “Yo el año pasado a esta altura estaba cargando 100 pallets, y ahora cargo 25”. Y otro agrega que despachaba 25.000 cajas al mes, y ahora anda entre las 8 y 10.000 cajas.