Plantación de pecán en el Valle Inferior de Río Negro, donde se evalúan 18 variedades.
¿Dónde se puede producir pecán? Ya se sabe. Ahora el INTA busca saber qué variedad conviene en cada ambiente.
Saber dónde existen condiciones favorables para producir pecán fue el primer paso para orientar el desarrollo del cultivo en la Argentina. El desafío actual consiste en avanzar hacia una caracterización más precisa: cómo responden las distintas variedades en cada ambiente y qué requerimientos térmicos necesitan para completar su ciclo.
En esa línea, una investigación del INTA analiza la variabilidad fenológica de distintos cultivares en regiones del país. El estudio contempla las diferencias en las fechas de brotación, floración, crecimiento y maduración de frutos, y senescencia y caída de hojas, entre otros parámetros. El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Gastón Fuente, investigador del INTA Valle Inferior, y busca profundizar el conocimiento generado por el mapa agroclimático del pecán.
“Las variedades de pecán no son iguales en cuanto a sus requerimientos de frío y calor”, explicó Fuente. Por eso, identificar una región como potencialmente apta no implica que todos los materiales tengan el mismo comportamiento.
Según el especialista, el mapa agroclimático fue una de las primeras herramientas para analizar, a escala nacional, dónde existían condiciones ambientales favorables para la especie. Surgió en los primeros trabajos del INTA sobre pecán, orientó la introducción de variedades y acompañó la expansión de un cultivo que por entonces se encontraba en una etapa incipiente en el país.
Su aporte consistió en pasar de experiencias productivas puntuales a una visión territorial. La investigación actual retoma esa base e incorpora registros de varios años para estudiar las diferencias entre cultivares y su relación con las condiciones de cada ambiente. “El objetivo es pasar de una caracterización general de la aptitud del cultivo a una que contemple las diferencias entre variedades y entre ambientes”, señaló Fuente.
El estudio hace hincapié en cómo varía la fenología de las variedades entre regiones y entre años, y además busca estimar sus requerimientos térmicos. Para ello se apoya en evaluaciones realizadas en distintas estaciones experimentales a través de la Red de Pecán INTA, que cubre el ancho y el largo del país.
Según detalló el investigador, en el Valle Inferior de Río Negro se evalúan 18 variedades y se dispone de una serie de aproximadamente 11 años de datos, que seguirá ampliándose durante la investigación. En ese sitio también se registran variables de crecimiento y producción, así como el desarrollo de los frutos y su madurez fisiológica.
Los avances permiten identificar diferencias entre cultivares y progresar en la estimación de sus necesidades de frío y calor. A partir de esa información, el equipo busca desarrollar modelos que anticipen eventos fenológicos y exploren cómo podría modificarse el comportamiento de las plantas frente a cambios en las condiciones ambientales. Esta perspectiva abre además la posibilidad de analizar respuestas ante variaciones de temperatura y de los patrones climáticos a largo plazo. Fuente aclaró, sin embargo, que los resultados todavía atraviesan una etapa de investigación y validación.
Para un productor que evalúa iniciar una plantación, el mapa funciona como una primera herramienta de orientación, ya que permite consultar si las condiciones agroclimáticas generales de una región son compatibles con los requerimientos del pecán. Fuente explicó que esa evaluación debe complementarse con el análisis del suelo, la disponibilidad de agua y la elección de las variedades. En este último punto, los estudios en marcha buscan aportar criterios basados en el comportamiento de los cultivares en ambientes argentinos.
Caracterizar los requerimientos térmicos permitiría identificar qué variedades son compatibles con determinadas regiones. También contribuiría a anticipar fechas de brotación, floración y maduración, información relevante para planificar el manejo.
Para consolidar esas aplicaciones, será necesario integrar registros de diferentes años, ambientes y cultivares. “La intención es que las recomendaciones surjan como resultados ya consolidados”, indicó Fuente. Así, el trabajo suma a la pregunta sobre dónde se puede producir pecán otra decisiva para el desarrollo del cultivo: cómo se comporta cada variedad en cada ambiente.
Del 28 al 30 de octubre se realizarán en Catamarca y Tucumán el IV Simposio Sudamericano del Pecán y la Convención Anual de CAPPECÁN. El encuentro será un espacio estratégico para compartir avances, experiencias de campo e innovación, y para fortalecer la articulación entre producción, tecnología, calidad, agregado de valor y apertura de mercados.
Lo organiza el INTA junto a los organismos de ciencia y técnica de Brasil (EMBRAPA) y Uruguay (INIA), con el apoyo de CAPPECÁN. El simposio constituye el principal ámbito de intercambio científico, tecnológico y productivo vinculado al cultivo, y articula a investigadores, productores, empresas, cámaras, organismos públicos, instituciones de I+D, universidades nacionales e internacionales, e inversores.
FUENTE: INTA
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