Carne argentina: China aclaró cómo funcionará la cuota y despejó dudas en el sector
China confirmó que el cupo de carne se administrará bajo un sistema de “primero solicitado, primero servido”, sin asignación individual ni control argentino.
Luego de semanas de incertidumbre, comenzaron a despejarse algunos interrogantes clave para la industria exportadora de carne vacuna argentina tras la decisión de China de implementar un sistema de cuotas por país para las importaciones, en el marco de una investigación por supuesto dumping. Luego de una reunión mantenida el martes entre representantes del sector y funcionarios del país asiático, se confirmó que el cupo no será administrado ni por los exportadores ni por el gobierno argentino, sino que funcionará bajo un esquema de “primero solicitado, primero servido”.
La definición fue recibida con alivio por parte de los frigoríficos locales, que aguardaban precisiones sobre la operatoria práctica del nuevo régimen y temían que una cuotificación tradicional derivara en distorsiones, discrecionalidad o una carrera por anticipar embarques. Según lo explicado, el mecanismo mantendría una lógica similar a la que ya venía rigiendo el comercio con China, el principal destino de la carne vacuna argentina y un mercado clave para el sostenimiento del negocio exportador.
Un esquema sin cupos individuales ni control argentino
El presidente de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA), Fernando Herrera, fue uno de los referentes que participó de las conversaciones y brindó detalles sobre el nuevo esquema. “En principio, China, después de evaluar varias opciones, decidió que la cuota no la van a administrar los exportadores, sino que se van a regir por el sistema de primero solicitado, primero servido”, señaló.
De acuerdo con Herrera, el sistema no contemplará una asignación individual de cupos. “No va a haber cuotificación. Todos van a poder exportar y simplemente se va a llevar en China una especie de cuenta corriente con el registro de todo lo que va entrando para aplicarlo luego a la cuota”, explicó. Este punto resultó central para la industria, ya que despeja el riesgo de discrecionalidad en la asignación y evita conflictos internos entre empresas.
Además, el esquema no prevé, al menos en una primera etapa, la emisión de certificados ni la intervención administrativa del Estado argentino. “No va a haber un certificado ni va a haber un control por parte de la Argentina, por lo menos así va a arrancar la cuota por los próximos meses”, afirmó Herrera, marcando una diferencia sustancial con otros regímenes, como la cuota Hilton con destino a la Unión Europea, donde sí existe una distribución oficial.
El titular de APEA agregó que el sistema será objeto de seguimiento. “Quedaron después en juntarse nuevamente con las autoridades chinas para evaluar el funcionamiento del sistema y ver si hay que hacer alguna corrección”, indicó, aunque reiteró que “en principio el sistema va a ser que no va a haber distribución de cuotas”.
Impacto en el negocio y cautela oficial
Desde la mirada del negocio, el sector considera que el nuevo esquema no implica cambios sustanciales en la operatoria cotidiana. “No cambia nada a lo que venía funcionando el negocio con China”, sostuvo Herrera, quien destacó que el volumen del cupo asignado es similar a los niveles históricos de exportación argentina hacia ese destino. En ese sentido, descartó un impacto negativo inmediato. “No habría premura ni desesperación ni atolondramiento para exportar, no hay un efecto negativo”, remarcó.
La Argentina, sin embargo, solicitó a China contar con información periódica sobre el grado de utilización del cupo, con el objetivo de evitar sorpresas y contar con previsibilidad. “Se pidió que se informe cada mes el avance del uso del cupo y también que no haya licencias para los importadores, sino que sea libre para las dos partes”, detalló el presidente de APEA.
Desde el Gobierno argentino, en tanto, optaron por una postura más cautelosa. Fuentes oficiales señalaron que aún se está analizando la información recibida y solicitando aclaraciones adicionales. “Estamos por el momento analizando la información y pidiendo aclaraciones. Cuando tengamos precisiones comunicamos”, indicaron. En ese contexto, para la tarde de hoy se convocó a la industria exportadora con el objetivo de informar formalmente las novedades y compartir las definiciones que surjan de los contactos con China.
La expectativa en el sector era elevada, ya que el país asiático concentra alrededor del 70% de las exportaciones de carne vacuna argentina y es el principal sostén del negocio externo. El nuevo esquema fue comunicado oficialmente el 31 de diciembre pasado, cuando el gobierno chino anunció la imposición de cuotas y aranceles a la carne proveniente de la Argentina, Brasil, Australia, Estados Unidos y Uruguay, tras una investigación por supuesto dumping que se extendió durante un año.
Dentro del cupo asignado se mantendrá el arancel vigente del 12,5% que ya paga la carne argentina. En cambio, los embarques que superen ese volumen deberán afrontar un arancel significativamente mayor, del 55%, lo que en la práctica desincentiva las exportaciones excedentes. Con el incremento anual previsto, en el tercer año de vigencia de la medida la Argentina contará con un cupo de 532.000 toneladas.
En los últimos años, los envíos al gigante asiático se ubicaron en niveles similares: 574.000 toneladas en 2024, 545.000 en 2023 y una estimación cercana a las 500.000 toneladas para 2025. En términos de ingresos, solo en los primeros once meses de 2025 la Argentina obtuvo más de US$1700 millones por sus exportaciones de carne vacuna a China, impulsadas por una mejora de precios pese a una caída en el volumen.
China justificó la aplicación de la salvaguardia al señalar que el aumento de las importaciones causó “daños graves a la industria nacional”. La medida estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2028 y no se aplicará a países con una participación inferior al 3% del mercado. Entre los grandes exportadores, el ajuste más significativo recayó sobre Brasil. Para la Argentina, en cambio, el nuevo escenario aparece, al menos por ahora, como un marco más previsible que el que se temía inicialmente.
Fuente: La Nación con aportes de Redacción +P.
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