Ciervo axis y jabalí en jaque: Por qué Corrientes es el caso piloto que todos miran
Con un frigorífico multiespecie y leyes clave, Corrientes frena el daño del ciervo axis y el jabalí con un modelo sanitario que busca replicarse en el país.
El ciervo axis y el jabalí (Sus scrofa) dejaron de ser una curiosidad exótica en Corrientes para convertirse en una amenaza concreta sobre la producción agropecuaria y el equilibrio ambiental de la provincia. La respuesta del gobierno provincial no fue solo declarar la emergencia, sino transformar el problema en una cadena de valor formal.
El contexto es el mismo que en casi todo el país: Ante la ausencia de depredadores naturales y una capacidad reproductiva extraordinaria —con dos pariciones anuales de entre 10 y 12 crías—, las poblaciones de us poblaciones del ciervo axis y jabalí crecieron de manera incontrolable.
A fines de 2023, la Legislatura correntina aprobó la Ley 6657, que declaró al ciervo axis como especie exótica, invasora y plaga. Un año después, en 2024, se reglamentó la Ley 6543, que extendió esa misma categoría al jabalí.
Ambas normas habilitaron la caza como herramienta de control poblacional, pero el paso más reciente va más lejos: la creación de un frigorífico multiespecie que permita industrializar esa carne bajo estrictas normas sanitarias.
El daño que nadie contabilizaba
Eduardo Ortiz, director de Producción Animal y responsable del área de sanidad animal de Corrientes, describió con precisión el impacto de estas especies. El ciervo axis no solo compite por recursos con el ciervo de los pantanos y el venado de las pampas —especies nativas protegidas—, sino que ingresa a cultivos y verdeos tanto de invierno como de verano, con un comportamiento agresivo y en manadas de gran tamaño.
El jabalí, considerado entre las 100 especies más invasoras del mundo, opera de manera diferente pero con efectos igual de devastadores. "Si ingresan 100 animales a una arrocera generan pérdida de 10, 20, 30 y hasta 50 hectáreas de arroz por noche", detalló Ortiz.
Su hábito de hozar la tierra en busca de semillas y frutos destruye el tapiz natural y compacta o erosiona suelos fértiles. Además, el avance sobre la producción ovina es directo: los jabalíes atacan corderos recién nacidos, con registros de 10 a 20 cabezas perdidas por noche en un solo campo.
Un frigorífico como solución estructural
La planta procesadora en la que trabaja el gobierno provincial ya opera con bovinos y ovinos en la localidad de Sauce, zona identificada como de mayor concentración de animales salvajes. La adaptación tecnológica para incorporar las dos nuevas especies podría estar lista antes de fin de año. La estrategia contempla que el frigorífico municipal se convierta en provincial una vez concluidas las obras, y que luego se habiliten plantas más pequeñas en otras localidades.
El cambio más profundo es de naturaleza sanitaria. Hoy, la mayor parte de la caza ocurre de manera informal: los animales se despostan en el campo y la carne circula sin ningún tipo de control bromatológico.
El nuevo esquema exige que los animales lleguen a la planta en un plazo máximo de 6 a 8 horas tras la caza para evitar contaminación. Una vez procesada, la carne será sometida a análisis de triquinosis, detección de patógenos y control de enfermedades antes de habilitarse para consumo humano o para la elaboración de alimento balanceado.
Escala industrial con métodos modernos
El modelo de caza también requiere una actualización. El esquema deportivo tradicional, de escala reducida, resulta insuficiente frente a la magnitud del problema. Ortiz mencionó métodos utilizados en Australia y Estados Unidos —países con experiencia en el manejo de estas mismas especies invasoras— donde el uso de redes de captura permite obtener entre 15 y 30 animales por noche, un volumen compatible con el abastecimiento industrial.
En cuanto al mercado, el funcionario fue prudente pero optimista. La carne de jabalí tiene antecedentes en la industria embutidora local, mientras que el axis ya cuenta con mercados consolidados en Australia.
"Hay que hacerlo al mercado. Si no se acepta, irá a harina o a alimento balanceado", sostuvo Ortiz, dejando en claro que la viabilidad comercial no condiciona el objetivo central: el control poblacional con trazabilidad sanitaria.
Un modelo replicable
Corrientes aspira a que esta iniciativa funcione como caso piloto para otras provincias con problemáticas similares. La combinación de legislación específica, infraestructura frigorífica y protocolos sanitarios representa un modelo integral que articula control ambiental, protección productiva y generación de valor económico a partir de recursos hasta ahora desperdiciados o directamente ignorados.
"Esto va a ser una muestra. Hay mucho por implementar, probar y desarrollar", concluyó Ortiz, sintetizando el espíritu de una iniciativa que recién comienza pero que apunta a sentar precedente en el manejo de especies exóticas invasoras en la Argentina.
FUENTE: La Nación con aportes de Redacción +P
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