La producción de trucha crece en Neuquén y proyecta superar las 10.000 toneladas
El sector prevé un crecimiento superior al 42% en 2026, con una actividad que ya genera más de 600 puestos de trabajo directos y destina cerca del 75% de su producción a la exportación.
De 7.000 a más de 10.000 toneladas: ese es el salto que proyecta la producción acuícola neuquina si se cruzan los datos de faena de 2025 y las proyecciones que se hacen para 2026, un crecimiento superior al 42 por ciento, según se adelantó desde el Gobierno provincial. Diez productores operan hoy en territorio neuquino, con más de 73.000 metros cuadrados de jaulas instaladas y alrededor de un millón de metros cúbicos de agua contenidos en redes de cultivo.
La actividad ya genera más de 600 puestos de trabajo directos y demanda más de 100.000 toneladas anuales de alimento balanceado.
Del volumen que se produce, aproximadamente el 80 por ciento corresponde a trucha salmonada, la presentación de mayor demanda en los mercados internacionales. Y ahí está buena parte de la lógica del negocio: cerca del 75 por ciento de la producción neuquina se exporta, con Estados Unidos, Canadá y Japón como principales destinos, en presentaciones frescas y congeladas que salen por el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El 25 por ciento restante abastece el mercado interno. En conjunto, la actividad factura más de US$ 5 millones FOB al año.
La producción se concentra en dos embalses del río Limay. Alicurá utiliza alrededor del 50 por ciento de su capacidad de carga del lado neuquino, mientras que en Piedra del Águila ese uso ya llega a cerca del 85 por ciento.
Una empresa chilena que apostó a Neuquén
Detrás del crecimiento del sector aparece IDRIS Patagonia, la principal empresa productora de salmónidos en la costa neuquina de los embalses. La compañía fue fundada en 2005 por el ingeniero acuícola Lucas Maglio, quien arrancó su experiencia en Alicurá antes de especializarse en Chile.
En 2017, el holding chileno MarAndino adquirió la empresa con el objetivo de expandir su producción hacia la Patagonia argentina, replicando en el Limay el modelo que ya aplicaba en Chile y buscando aprovechar, justamente, el estatus sanitario de las aguas argentinas.
Maglio, hoy Country Manager de la empresa, remarcó ese vínculo entre premio y trabajo conjunto tras recibir el Premio Clarín de Innovación en Agroindustria: "Es la primera vez que la acuicultura es reconocida en la Rural, así que estamos muy felices. Es un trabajo en conjunto con las provincias de Neuquén y Río Negro, y es un hito importante que el sector esté considerado dentro de las actividades agropecuarias del país".
Con una cadena que combina empleo, infraestructura, agregado de valor, exportaciones y cuidado ambiental, la trucha arcoíris se consolida como una de las producciones emblemáticas de la diversificación productiva neuquina, con la sanidad del agua como la base sobre la que se sostiene todo lo demás.
La sanidad como factor determinante
Si hay una variable que la industria remarca como diferencial, no es el volumen ni el precio: es la sanidad del agua. Tanto Alicurá como Piedra del Águila están dentro de la zona de autodeclaración de libre de enfermedades de salmónidos de declaración obligatoria.
Esa condición sanitaria es la que le permite al sector producir sin utilizar antibióticos, un atributo que pesa cada vez más en mercados exigentes como el japonés o el norteamericano.
El ambiente se monitorea de manera conjunta entre el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), con el objetivo declarado de preservar esas condiciones ambientales y sanitarias en los embalses.
La actividad está regulada por la Ley provincial 3073, y las habilitaciones de las concesiones se otorgan de manera conjunta entre la Subsecretaría de Recursos Hídricos (SSRH) y la Secretaría de Ambiente.
La cadena productiva tiene, además, infraestructura específica para sostener ese estándar: en Santo Tomás funciona un centro cuarentenario de ovas para el manejo sanitario del material reproductivo, y en Piedra del Águila opera una planta de faena que permite avanzar en el procesamiento y el agregado de valor de la producción.
FUENTE: Redacción +P.
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