La trucha de la Patagonia argentina conquista el mundo y se vuelve un producto estrella
Neuquén concentra una producción que alcanza el 90% del total nacional, y posiciona su trucha como un alimento premium en mercados internacionales.
La trucha arco iris producida en la provincia de Neuquén atraviesa un momento de fuerte expansión y reconocimiento internacional, consolidándose como uno de los productos más representativos de la Patagonia argentina. Este crecimiento no es casual: responde a años de inversión, desarrollo tecnológico y articulación entre el sector público y privado, que han permitido posicionar a este alimento como un producto premium en mercados altamente exigentes.
Expansión internacional y posicionamiento premium
En los últimos años, la acuicultura neuquina ha logrado avanzar de manera sostenida en su proceso de internacionalización. Empresas locales, como Idris SA, han desempeñado un rol clave en esta estrategia, llevando la trucha patagónica a escenarios globales donde la calidad es un requisito indispensable. Un claro ejemplo de este impulso fue la reciente participación en la Seafood Expo North America, realizada del 7 al 9 de marzo en la ciudad de Boston, Estados Unidos, uno de los eventos más importantes del sector a nivel mundial.
Durante la feria, la trucha neuquina fue presentada ante compradores, distribuidores y referentes de la industria pesquera internacional, generando interés por sus características diferenciales. La calidad del producto, su trazabilidad y las condiciones sanitarias en las que se produce fueron algunos de los aspectos más valorados por los asistentes.
El gobernador Rolando Figueroa destacó la importancia de este logro, subrayando que detrás del crecimiento de la actividad hay un trabajo sostenido a lo largo del tiempo. “Detrás de este logro hay años de sacrificio, inversión y constancia. La trucha neuquina se destaca por su calidad, posicionándose como un producto premium”, afirmó. Además, remarcó la necesidad de continuar fortaleciendo el modelo productivo provincial: “Este es el modelo neuquino que queremos seguir consolidando: acompañar al sector productivo, jerarquizar la actividad acuícola y continuar abriendo mercados para que el trabajo neuquino sea reconocido en el mundo”.
Uno de los pilares fundamentales del éxito de la acuicultura en Neuquén radica en las condiciones naturales donde se desarrolla la producción. La cría de salmónidos, principalmente de trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss), se realiza en ambientes acuáticos de excelente calidad sanitaria, un factor clave que otorga una ventaja competitiva en el mercado internacional. Este estatus sanitario, poco frecuente a nivel global, posiciona a la provincia como un proveedor confiable y de alto estándar.
La actividad está regulada por la Ley Provincial 3073 y el Plan de Desarrollo Acuícola Provincial, instrumentos que ordenan y promueven el crecimiento del sector bajo la órbita de la secretaría de Producción e Industria. Este marco normativo ha permitido un desarrollo planificado, garantizando la sustentabilidad ambiental y la calidad del producto final.
Producción, infraestructura y potencial de crecimiento
En términos productivos, el corazón de la actividad se encuentra en los embalses Alicurá y Piedra del Águila, ubicados sobre la cuenca del río Limay y compartidos con la provincia de Río Negro. Estas áreas reúnen condiciones ideales desde el punto de vista hidrológico y sanitario, lo que las convierte en espacios estratégicos para el cultivo intensivo.
Actualmente, en estos embalses operan centros de engorde de trucha, mientras que en localidades como Aluminé y Junín de los Andes funcionan hatcheries especializados en la producción de ovas y alevinos. A este entramado se suman un centro cuarentenario en Santo Tomás y plantas de procesamiento ubicadas en Piedra del Águila y Aluminé, conformando una cadena productiva integral.
Neuquén produce en la actualidad alrededor de 7.500 toneladas anuales de salmónidos, lo que representa entre el 80% y el 90% de la producción nacional. Solo en el embalse Alicurá, las pisciculturas generan cerca de 4.000 toneladas por año, mientras que en Piedra del Águila se proyecta alcanzar las 1.500 toneladas en los próximos dos años.
A pesar de estos números, el potencial de crecimiento es aún mayor. La capacidad de carga estimada de ambos embalses asciende a 27.000 toneladas anuales, lo que abre un amplio margen para la expansión del sector. Actualmente, existen nueve pisciculturas comerciales activas, además de un centro de engorde y una planta de faena, con perspectivas de nuevas inversiones en el corto y mediano plazo.
Más allá de los indicadores productivos, la actividad acuícola se destaca también por su impacto social y económico. La generación de empleo genuino en distintas localidades de la provincia y el desarrollo de economías regionales forman parte de los beneficios directos de este crecimiento.
Con un mercado internacional cada vez más demandante de alimentos saludables y de alta calidad, la trucha neuquina se perfila como un producto con gran proyección. Su combinación de excelencia sanitaria, condiciones naturales únicas y un modelo productivo en expansión la posicionan como uno de los grandes protagonistas de la oferta exportable argentina.
En este escenario, el desafío será sostener el crecimiento, consolidar nuevos mercados y continuar fortaleciendo la identidad de la trucha patagónica como sinónimo de calidad en el mundo.
Fuente: Gobierno de Neuquén con aportes de Redacción +P.
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