Lácteo: La Suipachense reabre tras 9 meses y rescata 70 años de historia
Resurgimiento en el sector lácteo: La Suipachense reabre sus puertas tras 9 meses de inactividad, preservando 70 años de legado.
El Juzgado Civil y Comercial de Mercedes, a cargo del juez Leandro Julio Enríquez, autorizó el alquiler de la planta ubicada en Balcarce 1275 de la ciudad de Suipacha, junto con sus maquinarias, implementos y marcas comerciales —entre ellas Lácteos Conosur, La Suipachense con vos desde siempre y La Suipachense— a la firma Compañía Láctea Suipacha S.A., encabezada por el empresario Pablo Acsi, exdirectivo de Parmalat y con amplia trayectoria en el sector lácteo.
La medida representa el primer paso concreto hacia la reactivación de una usina con más de siete décadas de historia, que en su mejor momento procesó 250.000 litros diarios de leche y empleó a 140 personas en la localidad bonaerense de Suipacha.
La caída de La Suipachense no fue repentina. La empresa —controlada en sus últimos años por el grupo venezolano Maralac a través de Lácteos Conosur S.A., la misma firma que operó la quebrada ARSA (yogures SanCor)— acumuló una deuda postconcursal de $8.458.599.415,78 en cheques rechazados y enfrentó reclamos gremiales superiores a los $1.000 millones. Tras el fracaso del concurso preventivo, el juzgado decretó la quiebra directa y abrió la etapa de liquidación en noviembre de 2025.
Durante los meses siguientes, los trabajadores sostuvieron un acampe permanente frente a la planta, acompañados por el sindicato ATILRA y con el respaldo del municipio local. Esa vigilia fue determinante: según el intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, la presencia de los operarios en la puerta del establecimiento evitó el vaciamiento de activos clave, como la secadora de leche en polvo y la máquina de envase tetra.
El plan de producción
Con el contrato de alquiler en proceso de firma, la Compañía Láctea Suipacha S.A. inicia una etapa de acondicionamiento técnico y gestión de habilitaciones ante los organismos de control correspondientes. El municipio anticipó gestiones conjuntas con ministerios provinciales para agilizar los registros de elaboración y comercialización, de modo que la planta pueda operar sin demoras adicionales una vez puesta a punto.
El plan productivo inicial contempla arrancar con 50.000 litros diarios de leche —un quinto de la capacidad histórica— y poner en marcha tres líneas estratégicas: la línea de leche entera en envase tetra, la línea de yogur y la secadora de leche en polvo, activo considerado diferencial dentro del sector. La reactivación de la quesería está proyectada para una etapa posterior.
En términos de empleo, la primera fase contempla la reincorporación de entre 25 y 30 trabajadores, con posibilidad de ampliar la dotación a medida que la producción gane estabilidad y mercado.
El valor de lo que se preservó
Uno de los aspectos centrales de la resolución judicial fue su enfoque en la preservación del valor productivo de la unidad. En su fallo, el juez Enríquez subrayó que la continuidad de la actividad industrial contribuye a sostener fuentes de trabajo, dinamizar la economía local y mejorar las condiciones de realización futura del activo. El alquiler también generará ingresos depositados en una cuenta judicial, destinados al pago parcial de la masa de acreedores.
El intendente Mancini destacó que la cobertura de la vacante judicial fue un punto de inflexión en el proceso: durante meses, la causa tramitó ante jueces subrogantes, lo que ralentizó los tiempos. Con la asunción del juez Enríquez, el expediente avanzó de forma sostenida hasta la resolución definitiva.
Una señal para el sector lácteo regional
La reapertura de La Suipachense llega en un contexto sectorial complejo. Las ventas de productos lácteos registraron caídas en volumen hacia fines de 2025, con un escenario de sobreoferta y rentabilidad ajustada que anticipa mayor concentración en la industria. En ese marco, la decisión de preservar una unidad productiva histórica —en lugar de liquidar activos— aparece como una señal relevante sobre las posibilidades de recuperación cuando convergen voluntad judicial, gestión municipal y proyecto empresario concreto.
Para las familias de Suipacha, sin embargo, el significado es más inmediato. Nueve meses de incertidumbre, salarios impagos y acampe dejaron heridas que la reapertura no borra de forma automática. Pero el regreso del ruido de las máquinas a Balcarce 1275 es, al menos, el principio de una respuesta.
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