Ovinos

Suplementar ovinos con maíz como necesidad imperiosa ante una agonía

Los campos de la Patagonia perdieron el 75% de su majada ovina en los últimos 50 años. Mejorar la dieta para tener animales más fuertes y mejorar porcentajes de parición es clave.

Pablo Rimoldi es ingeniero zootecnista, investigador y docente en la Universidad de Chubut. Los números que expuso en un encuentro nacional sobre cultivo de maíz son impactantes. Con frecuencia surgen datos parciales, pero su retrospectiva plantea la crudeza del panorama. Indica que en los últimos 50 años, de 19.000.000 de cabezas ovinas que había en la Patagonia, hoy quedan 7.000.000.

Eso representa aproximadamente el 35% de lo que teníamos hace 50 años. También evidencia que se perdió el 75% de la majada histórica. Y agrega que, en las actuales condiciones, con señaladas que van del 40 al 60% (cantidad de nacimientos en relación a la cantidad de ovejas madres), en algunos establecimientos ni siquiera se llega a la cantidad de corderas suficientes para la reposición. La perspectiva es, entonces, que el retroceso seguirá, lento e inexorable.

Considera este profesional que hay una forma de frenar tal deterioro, y es suplementando a los animales en momentos críticos. Pero el maíz vale –por incidencia de los fletes– un 33% más en Chubut que en la región pampeana. Peor es la situación en Santa Cruz, donde el adicional es del 60%. Con esos precios, al hombre de campo se le hace imposible.

Sin rodeos, puso el foco en una de las pocas herramientas factibles: hacer maíz cerca de los campos ovejeros.

Pero no es fácil. En la estepa patagónica predominan el viento, el frío y la nieve. La ventana para hacer el cultivo es corta. Sobre todo se hace entre noviembre y marzo. Aquí entra el aporte de la genética con semillas de ciclo corto, algunas experimentadas en latitudes similares, como las de Rusia.

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Hacer maíz en suelo patagónico: el desafío genético contra el viento, el frío y la nieve.

Hacer maíz en suelo patagónico: el desafío genético contra el viento, el frío y la nieve.

¿Zona de reserva?

Su exposición en el congreso de Maizar fue simple, corta y efectiva. No apeló a tecnicismos. “A simple vista, se puede decir que este sistema se está terminando”, lanza como primera definición, y hace una acotación que parece tener muy adentro: “Incluso hay algunos grupos ambientalistas que están apoyándose sobre esto, para decir que toda la Patagonia tiene que quedar como una zona de reserva. Nosotros no estamos para nada de acuerdo con eso, porque aparte de la producción de carne, está la producción de lana”.

La producción de carne y la exportación de lana han seguido más o menos la misma caída que sufrió la majada. “En los últimos 50 años pasamos de 90.000 a 35.000 toneladas de producción de carne totales, y solamente unas 7000 toneladas hoy se exportan, gracias a la enjundia de 3 frigoríficos de Río Gallegos”, dice antes de entrar a dar detalles de cómo y en qué momento es vital suplementar la dieta, atento al castigo que vienen sufriendo los campos por las sequías y por el impacto de los depredadores. Tiene todo mensurado.

“Podemos trabajar sobre estos dos indicadores, que son los que se llevan buena parte de la producción: tenemos muy bajas señaladas, del 40 al 60%. Y una señalada por debajo del 50% está por debajo del equilibrio. O sea, no se cuenta con la cantidad suficiente de hembras (para reposición) para poder ser viable un establecimiento. El otro indicador es la alta mortandad, que representa el 10% por la predación, y es un porcentaje muy alto”, analizó, poniendo en números a las siempre someras estimaciones del daño que causa el trajinar de pumas y zorros por los campos patagónicos.

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El alto costo del flete frena la suplementación ovina en Chubut y Santa Cruz, advierte Rimoldi.

El alto costo del flete frena la suplementación ovina en Chubut y Santa Cruz, advierte Rimoldi.

Maíz como oportunidad

Un año puede venir malo, puede haber una señalada pobre por debajo del 50%, y se puede tomar esa situación como algo circunstancial. Pero Rimoldi enciende las alertas: una mala señalada “no solamente impacta ese año, sino que tenemos que ver estos sistemas en un promedio de 10 años. un fallo en la señalada de un año nos va a afectar los 7 u 8 años siguientes en los cuales hubiéramos tenido esas corderas”.

Reconoce, al llegar a este punto, que “el maíz aparece como una oportunidad, como una herramienta importante”, y se le pueden dar distintas utilidades, como engordar animales de refugo (viejos) para sacarle alguna parición más o aprovechar la carne.

Pero prefiere que se ponga la atención en suplementar corderos para engordarlos y ganar kilos a la hora de la comercialización, o para que esas borregas puedan llegar a ser encarneradas en mejor condición corporal. “Eso tiene un impacto beneficioso en la rentabilidad de los sistemas muy importante”, aseguró.

Lo mejor es que esos resultados se pueden lograr “con muy poca cantidad” de maíz. Al primer golpe de vista puede ser un riesgo económico, pero relató que “en Australia, que ustedes saben, pasan sequías de 4 o a veces 5 años, todas las corderas son suplementadas”.

Aún en un año con buenos pastos, las corderas deberían recibir una ración de maíz. Sobre todo, porque tienen que aprender a comer.

Drástico, explicó a la concurrencia que “si nosotros queremos suplementar en el campo y esos animales no saben comer, vamos a tirar maíz y ellos van a pensar que son piedritas y no lo van a comer”.

El otro objetivo son las ovejas gestantes. Si se las suplementa 45 días antes de la parición, “eso tiene un impacto directo sobre las señaladas”.

Y sobre el resultado de estas “sugerencias”, puso sobre la mesa sus pertrechos argumentativos: “Si mejoramos 20 puntos la señalada, de 45 a 65% nada más se puede mejorar, y si bajamos la mortandad del 8 al 4%, vamos a incrementar el margen bruto en 25.000 dólares. ¿Con cuánto? Con 10.000 dólares de inversión”.

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Bajas señaladas y predación de pumas y zorros: los dos grandes enemigos de la majada sureña.

Bajas señaladas y predación de pumas y zorros: los dos grandes enemigos de la majada sureña.

"Cae de maduro"

Y entonces qué esperamos para poner manos a la obra es la pregunta, como quien diría, “que se cae de maduro”.

“Probablemente ocurre porque tenemos muchos campos y pocas empresas en Patagonia. Esto es lo que tenemos que mejorar. Si hacemos esta cuenta, no podemos no hacer este tipo de suplementación estratégica”, dice Rimoldi, y las estadísticas lo respaldan: en Río Negro, el 85% de la majada está en manos de productores “de subsistencia”, que tienen a lo sumo entre 600 y 800 ovejas.

De todas maneras, los costos de los fletes desde la región pampeana “se comen el margen” del negocio ganadero ovino. Y dejó fijada una meta: “Con 10.000 hectáreas de maíz, con cultivo de proximidad que baje estos costos de flete, estaríamos garantizando poder suplementar 45 días antes a todas las hembras de ese stock de 7.000.000 de cabezas que tenemos hoy en Patagonia”.

Pero además planteó que, si se incorporan a la suplementación los corderos, “también podríamos incrementar 2 y 3 veces esta cantidad”.

Como resumen, destacó que “con la suplementación en algunos momentos críticos, como lo es antes de la parición, y la suplementación estratégica, podemos lograr cambiar la viabilidad de estos sistemas; no para aumentar cargas —que tendría un impacto ambiental que no queremos porque continuaríamos con el deterioro ambiental—, pero sí para evitar las pérdidas y concentrarnos en producción de carne y producción de lana”.

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