Europa cede ante Trump: acuerdan arancel del 15% sin reciprocidad
Europa aceptó un arancel general del 15% a sus exportaciones hacia Estados Unidos sin obtener medidas equivalentes a cambio.
La Unión Europea ha cerrado un acuerdo comercial con Estados Unidos que impone un arancel general del 15% a las exportaciones europeas hacia el país norteamericano, sin establecer una medida equivalente para los productos estadounidenses que lleguen al viejo continente. El trato fue sellado este domingo durante una reunión entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense Donald Trump, en el club de golf de este último en Turnberry, Escocia.
La cita, lejos de ser protocolaria, evidenció el desequilibrio de poder en las negociaciones. Trump, fiel a su estilo, calificó el acuerdo como “el mayor de todos” y celebró el resultado como una victoria estratégica. Von der Leyen, en cambio, optó por un tono más pragmático: “Es un acuerdo que crea certeza en tiempos inciertos”, afirmó, evitando referirse al impacto concreto que tendrá sobre la economía europea.
Un acuerdo desigual
Desde el inicio, las negociaciones partieron de una posición asimétrica. En abril, la administración estadounidense impuso a la UE un incremento arancelario del 10%, que se sumaba al 4,8% promedio que ya pesaba sobre las exportaciones europeas. Ahora, todo se consolidará en un arancel único del 15%. A diferencia de lo que sugiere la palabra "acuerdo", no se aplicará ninguna reciprocidad por parte de Europa hacia los productos estadounidenses.
Los datos del think tank europeo Bruegel revelan que, en 2023, el arancel medio sobre las importaciones europeas en EE. UU. era de apenas 1,45%. Para los productos estadounidenses que entraban en Europa, la tasa era aún menor: 1,32%. El nuevo esquema multiplica de forma dramática la carga sobre los exportadores europeos.
El impacto será especialmente sensible en sectores clave como el automotriz, la agricultura, los productos farmacéuticos y los semiconductores. Von der Leyen justificó el resultado al destacar que, al menos, se logró reducir el arancel sobre los automóviles desde el 27,5% actual al 15%. “No deberíamos olvidar de dónde venimos”, explicó la presidenta de la Comisión con resignación.
No obstante, algunas áreas quedarán exentas. EE. UU. no aplicará aranceles a productos considerados estratégicos para su economía, como algunos chips, materias primas críticas, productos agrícolas seleccionados y componentes para la industria aeronáutica.
Energía, armamento y política exterior
Además del tema arancelario, Bruselas aceptó un compromiso de compras por valor de 750.000 millones de dólares en combustibles estadounidenses durante los próximos tres años, como parte de un esfuerzo por reducir la dependencia energética europea del gas y petróleo ruso. También se habrían acordado compras e inversiones en armamento estadounidense, aunque no se han hecho públicos los montos ni condiciones específicas.
El contexto de la reunión no pasó desapercibido: Trump se comportó como anfitrión en su propio terreno, liderando la conversación y marcando la agenda incluso en temas que no estaban directamente relacionados con el comercio, como Gaza, la migración y el Reino Unido. Von der Leyen, en cambio, mantuvo una postura discreta, más cercana a la diplomacia que a la confrontación.
Las tensiones entre ambas potencias comerciales se habían intensificado desde abril, cuando Trump lanzó una nueva ofensiva arancelaria que puso en jaque la relación económica transatlántica. La presión de los mercados sobre la deuda estadounidense llevó a la Casa Blanca a buscar salidas negociadas, firmando acuerdos similares con Reino Unido, Japón, Vietnam, Indonesia y Filipinas.
El pacto con Japón, también con un arancel del 15% para sus exportaciones a EE. UU., fue visto como un precedente clave en Bruselas. Apenas un día después de su anuncio, se inició un contacto decisivo entre el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, que allanó el camino hacia el acuerdo cerrado en Escocia.
El comercio más intenso del planeta
La relación entre la UE y EE. UU. es la más densa del mundo en términos comerciales. En 2024, se intercambiaron bienes por valor de 870.000 millones de euros, con un déficit estadounidense de casi 200.000 millones. Si se incluyen los servicios, el desequilibrio se reduce, pero la tensión por el superávit europeo seguía siendo un argumento central de la narrativa trumpista.
La delegación europea viajó a Escocia encabezada por Von der Leyen y Sefcovic, acompañados por técnicos y asesores. Por parte de EE. UU., además de Trump, estuvieron Lutnick y el representante comercial Jamieson Greer. Según testigos, la dinámica del encuentro mostró a un Trump dominante y a una UE que, pese a su poder económico, se vio forzada a ceder para evitar una escalada más grave.
Aún se desconocen muchos detalles del pacto, pero analistas advierten que podría marcar un antes y un después en las relaciones comerciales transatlánticas. Mientras tanto, EE. UU. continúa su agenda internacional: este lunes y martes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se reunirá en Estocolmo con representantes chinos para continuar la desescalada en la guerra arancelaria con Pekín.
Para la Unión Europea, el desafío ahora será minimizar los efectos económicos del acuerdo y explicar a sus ciudadanos por qué, en medio de tensiones geopolíticas y económicas globales, ha optado por una rendición estratégica.
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