Mercosur

La UE aprueba el acuerdo con Mercosur y se acerca a la mayor zona de libre comercio del mundo

El respaldo del Consejo desbloquea un acuerdo negociado durante 25 años que uniría a Europa y Sudamérica en un mercado de más de 720 millones de consumidores.

El Consejo de la Unión Europea ha aprobado este viernes el pacto comercial con Mercosur, despejando uno de los principales obstáculos políticos para la ratificación del acuerdo alcanzado hace algo más de un año entre la Comisión Europea y el bloque sudamericano integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. De completarse todo el proceso institucional pendiente, el tratado dará lugar a la mayor zona de libre comercio del planeta, con más de 720 millones de consumidores potenciales, un hito económico con profundas implicaciones geopolíticas.

Aunque la votación formal todavía no se ha cerrado, fuentes del Consejo aseguran que el resultado es favorable. La reunión de los embajadores de los Veintisiete, iniciada a las 11.00 de este viernes (hora Bruselas), dejó claro que el respaldo alcanzaría la mayoría cualificada necesaria cuando se emitan los votos, cuyo plazo expiraba a las 17.00 (hora Bruselas). El giro de Italia, que finalmente ha optado por apoyar el acuerdo tras las concesiones realizadas por la Comisión Europea en los últimos días, ha sido decisivo para inclinar la balanza.

Una mayoría suficiente pese a las resistencias internas

El respaldo de Italia ha permitido compensar el rechazo explícito de Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda, mientras que Bélgica ha optado por la abstención. Con esta distribución de apoyos, se alcanza la doble mayoría exigida por los tratados europeos: al menos el 55% de los Estados miembros que representen como mínimo el 65% de la población de la Unión. Este resultado abre la puerta a que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajen la próxima semana a Sudamérica para el acto protocolario de firma del acuerdo.

La firma marcará un capítulo clave en una negociación extraordinariamente larga, iniciada en 1999, cuando la UE y Mercosur comenzaron a explorar un entendimiento comercial. Dos décadas después se logró un primer principio de acuerdo, pero este encalló por la oposición de varios países europeos —con Francia como principal detractor, tradicionalmente defensora de una política comercial más proteccionista— y por las exigencias del Parlamento Europeo, que reclamaba mayores compromisos medioambientales. Aquellas reticencias obligaron a reabrir el diálogo hasta desembocar en el pacto actual.

Un acuerdo estratégico en plena sacudida geopolítica

Para Bruselas, el tratado con Mercosur trasciende el ámbito estrictamente comercial. En juego está la credibilidad de la Unión Europea como actor internacional capaz de cerrar acuerdos ambiciosos y sostener alianzas estables en un escenario global cada vez más volátil. Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la ofensiva arancelaria lanzada por Washington en 2025, la UE ha intensificado su estrategia de diversificación comercial. A ello se suman episodios recientes que han sacudido el tablero internacional, como el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro o las tensiones en torno a Groenlandia, que han reforzado la necesidad europea de ampliar su red de socios.

China xi-jinping con ursula von der Leyen
Bruselas refuerza sus alianzas globales en plena sacudida internacional, pese a la oposición de varios países y las dudas en la Eurocámara.

Bruselas refuerza sus alianzas globales en plena sacudida internacional, pese a la oposición de varios países y las dudas en la Eurocámara.

En este contexto, el acuerdo con Mercosur es considerado en Bruselas como la “joya de la corona” de su política comercial. La Comisión Europea calcula que el acceso preferente al mercado sudamericano, con 270 millones de habitantes y un PIB conjunto de unos 2,7 billones de euros, podría incrementar las exportaciones europeas en 84.000 millones de euros y generar alrededor de 756.000 empleos adicionales. Sectores industriales clave, como el automovilístico —duramente golpeado por la competencia de los vehículos eléctricos chinos—, el químico y el farmacéutico, figuran entre los grandes beneficiados.

El Parlamento Europeo y el campo, los próximos escollos

Pese al avance logrado en el Consejo, el acuerdo todavía debe superar la ratificación del Parlamento Europeo, donde el resultado es incierto. El aumento del peso de los grupos de extrema derecha, el rechazo frontal de La Izquierda y las tensiones internas en los grandes grupos políticos, condicionados por intereses nacionales, anticipan un debate complejo. Además, un grupo significativo de eurodiputados pretende llevar el texto ante el Tribunal de Justicia de la UE, lo que podría suspender su entrada en vigor durante un largo periodo. A esto se suma el anuncio del líder del grupo ultra Patriots, Jordan Bardella, de presentar una nueva moción de censura contra la Comisión Europea por este acuerdo.

El sector agrícola europeo continúa siendo el principal foco de oposición. Agricultores de varios países han salido a las calles en los últimos días, como en Tarragona, donde decenas de tractores bloquearon el acceso al puerto en señal de protesta. Ni las salvaguardas semiautomáticas aprobadas en 2025, ni las promesas de adelantar pagos de la Política Agraria Común o de abaratar fertilizantes han logrado disipar el temor a una competencia considerada desleal. El futuro del acuerdo, aunque más cerca que nunca, sigue dependiendo de un delicado equilibrio político y social dentro de la Unión.

Fuente: Agencias internacionales con aportes de Redacción +P.

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