Corcho

¿Qué frena la expansión del mercado del corcho?

¿Cuál es el plan de una empresa centenaria de Portugal para escalar la producción de corchos y llevarlos al espacio exterior?

Imaginemos que alguien, en cualquier playa del mundo se encuentra una botella intacta con mensaje en su interior. Sin temor a exagerar, podemos decir que muy probablemente ese corcho sea portugués ya que el pequeño país europeo concentra el 50% de la producción mundial de corchos.

Dando un paso más, es altamente probable que el corcho de la botella imaginaria sea de Corticeira Amorim. Esta empresa portuguesa fabrica los tapones que llevan un tercio de los 12.000 millones de botellas que se fabrican anualmente en el mundo, es líder mundial absoluta, responsable del 25% de la explotación mundial del corcho y tiene el 35% del mercado de estos tapones.

Durante más de 150 años, Corticeira Amorim prosperó comprando trozos de corteza de alcornoques en Portugal y transformándolos en tapones. Récord sobre récord en su historia, la compañía ahora apuesta a ir por más.

¿Qué es ir por más? Ampliarse y que el límite no sea una botella; la compañía busca llevar este material ligero y esponjoso desde la ropa hasta el aislamiento utilizado en automóviles y trenes de alta velocidad, e incluso en transbordadores espaciales de Elon Musk.

En este marco, el desafío para el mayor fabricante de corcho del mundo es asegurarse de tener suficiente suministro para satisfacer la creciente demanda fuera de la industria de las bebidas. Lo único que se interpone en el camino de la explosión del mercado del corcho es que le lleva décadas volver a crecer. Eso es algo que Amorim espera cambiar.

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Corticeira Amorim es líder absoluta y plantea cambios revolucionarios.

Corticeira Amorim es líder absoluta y plantea cambios revolucionarios.

La pregunta del millón

La empresa portuguesa planea satisfacer esta demanda creciente del mercado acortando el tiempo de la primera cosecha de 25 a unos 10 años mediante el uso del riego por goteo. Es una práctica que se ha utilizado durante años para acelerar la cosecha de una amplia variedad de cultivos como los olivos, pero rara vez se ha aplicado al corcho porque estos árboles predominan en las regiones portuguesas y mediterráneas donde hay sequías recurrentes y largos veranos secos.

Vale aclarar que el corcho tampoco es un cultivo que crezca en el campo, sino que lo hace en un bosque, que muchos agricultores normalmente no regaría… Y, de hecho, Corticeira Amorim no poseía bosques de alcornoques hasta 2018. Ese año la empresa con sede en Mozelos comenzó a comprar tierras para desarrollar plantaciones de alcornoques a riego, con hasta ocho veces más árboles por hectárea de lo normal.

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La idea de acelerar el proceso de cosecha.

La idea de acelerar el proceso de cosecha.

Ensayo y error

La compañía, fundada allá por 1870, tiene un plan para desafiar a la naturaleza. La idea de acelerar el proceso de cosecha se planteó hace más de una década cuando un amigo de la familia en un pequeño pueblo en el centro de Portugal decidió probar el riego por goteo en los alcornoques. Francisco Almeida Garrett, plantó dos hectáreas de alcornoques en su finca en Avis, un pueblo en el centro de Portugal, en 2003 usando un proceso de riego similar al que usa en sus olivos.

Se utilizaron tres tipos diferentes de técnicas de riego por goteo en cientos de árboles equipados con sensores para monitorizar su crecimiento y el uso del agua mientras los drones rastreaban su desarrollo. También se evaluó un grupo de control de árboles sin riego para comparar el progreso.

No es una tarea fácil para el grueso de los productores de corcho en Portugal, donde la mayor concentración de bosques de corcho se encuentra en el sur de Alentejo y la región del Algarve, una vasta área de llanuras y colinas onduladas con inviernos templados y veranos calurosos y secos. El sistema de raíces profundas del alcornoque le permite extraer agua del subsuelo y hacer frente a la sequía.

Con este plan en marcha, la compañía estimó que, si se plantaban 50.000 hectáreas de estos nuevos bosques de alcornoques, solo el 7% de un total de 730.000 hectáreas en Portugal, el país podría aumentar su producción hasta en un 40%.

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El descortezado de los árboles se hace de forma manual, con hacha.

El descortezado de los árboles se hace de forma manual, con hacha.

Un Río Frío de alcornoques

Hace poco Corticeira Amorim adquirió Herdade de Río Frío, una enorme propiedad forestal cerca de Lisboa. Es allí, en un área de unas 5.200 hectáreas cubiertas de alcornoques junto a dos grandes presas y canales artificiales, que transportan agua del río Tajo, donde Amorim está desarrollando una parte central de su llamado programa de intervención forestal.

El proyecto va mucho más allá de acelerar la productividad, sino que apunta a cambiar la forma en que funciona el sector del corcho. Plantar alcornoques más cerca unos de otros harán que los árboles crezcan más uniformemente hacia arriba, lo cual facilitaría el uso de la tecnología para agilizar el descortezado de los árboles, que actualmente se extrae a mano, con un solo instrumento, el hacha, y aplicando técnicas que se han ido transmitiendo en comunidades y familias durante siglos.

El cambio es realmente radical. Por ahora, apenas hay experiencia en el cultivo comercial y a gran escala de encinas, porque más del 90% de la población actual de alcornoques se ha auto sembrado.

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Portugal concentra el 50% de la producción mundial de corchos.

Portugal concentra el 50% de la producción mundial de corchos.

El reino del corcho

Como anticipamos, Portugal concentra el 50% de la producción mundial y lo cierto es que sus bosques han disminuido casi 4% entre 1995 y 2015, según los últimos datos disponibles compilados por el inventario forestal nacional del gobierno.

Si la proyección de demanda es auspiciosa, ¿por qué cedió terreno esta producción? El mismísimo alcornoque esconde la respuesta. Para algunos agricultores, el largo período de espera que se necesita antes de que un alcornoque produzca suficiente producto no ha hecho que valga la pena plantarlos.

Un árbol recién plantado requiere, al menos, 25 años antes de que un descorchador pueda quitar la corteza exterior del tronco con sus propias manos. Luego, la corteza tarda nueve años en regenerarse y otros nueve en producir corcho que sea lo suficientemente bueno para los tapones de botellas, que representan la mayor parte de las ventas de Corticeira Amorim.

Al comienzo planteamos una pregunta provocadora: ¿Qué frena la expansión del mercado del corcho? Ahora sumamos una extra: ¿Será la naturaleza?

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