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¿Adiós al asado tradicional? La carne que llega a las góndolas: más barata y saludable

Llega BUAR al mercado argentino: carne de búfalo con 88% menos grasa, más proteínas y hasta un 20% más barata que la vacuna.

Todo parece indicar que la carne de búfalo dejó de ser una curiosidad gastronómica para convertirse en un proyecto productivo concreto. De la mano de BUAR, la nueva marca de la Compañía Federal de Alimentos, este producto llega al mercado argentino con una propuesta clara: ofrecer una proteína roja con menor contenido graso, mejor perfil nutricional y un precio inferior al de la carne vacuna tradicional.

Detrás de BUAR están Gonzalo Muruaga, CEO de la compañía, y Nicolás Binaghi, socio del proyecto. Ambos vienen del sector alimenticio y decidieron apostar por el búfalo de agua (Bubalus bubalis) tras estudiar el mercado cárnico local durante varios años.

"El búfalo ya no es una promesa, es una realidad productiva en Argentina", sintetiza Muruaga sobre el lanzamiento, que este mes llegó a su primer punto de venta en Barrio Norte, Ciudad de Buenos Aires, con planes de expansión hacia cadenas de supermercados y plataformas de delivery en todo el país.

Un perfil nutricional con aval científico

El principal argumento de venta de BUAR es nutricional. Según un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), citado por la empresa, la carne de búfalo presenta, en comparación con la carne vacuna, 45% menos calorías, 88% menos grasa total y 90% menos grasas saturadas. A eso se suma un 47% menos de colesterol, mientras que en el otro extremo la balanza se inclina a favor del búfalo con 11% más de proteínas, 50% más de hierro y 17% adicional de vitamina B12 y de fósforo.

Según el INTA, este producto tiene un 88% menos de grasa total que la carne vacuna tradicional.

Según el INTA, este producto tiene un 88% menos de grasa total que la carne vacuna tradicional.

El investigador Sebastián Cunzolo, del Instituto Tecnología de Alimentos del INTA Castelar, agrega un dato relevante para la salud cardiovascular: el perfil de grasas del búfalo resulta más favorable, con menor riesgo de formación de placas en las arterias y de coágulos sanguíneos. Un detalle visual confirma esa composición distinta: la grasa del búfalo es blanca, no amarilla, porque el animal convierte todo el betacaroteno de su dieta en vitamina A, a diferencia del bovino, que retiene parte de ese pigmento en el tejido graso.

Del Noreste argentino a la góndola

La producción bufalera tiene una base territorial consolidada. El rodeo nacional supera las 200.000 cabezas, distribuidas en 20 de las 23 provincias argentinas, y se faenan entre 50.000 y 60.000 animales por año. El Noreste Argentino (NEA) concentra el 86% del stock total, con Corrientes a la cabeza (entre 45% y 47%), seguida por Formosa (21%-22%) y Chaco (15%).

La elección del búfalo como especie productiva responde a una lógica territorial: el animal aprovecha campos anegados o marginales donde el ganado vacuno no prospera, convierte pasturas de baja calidad en proteína de forma eficiente y demanda menores costos veterinarios y de personal.

La marca debutó en Buenos Aires y planea expandirse pronto a supermercados de todo el país.

La marca debutó en Buenos Aires y planea expandirse pronto a supermercados de todo el país.

Precio, cortes y estrategia comercial

BUAR comercializa los mismos cortes que el consumidor argentino ya conoce: lomo, entraña, ojo de bife, colita de cuadril y picaña. La diferencia se nota en la cocina, ya que, al ser una carne más magra, requiere menos tiempo de cocción.

En cuanto al precio, la marca se lanza entre 15% y 20% por debajo del valor de la carne vacuna, un dato relevante en un contexto de caída del consumo de asado, que en los primeros cinco meses del año retrocedió 11,1% en términos interanuales.

Un mercado con potencial exportador

El plan de BUAR no se limita al mercado interno. La empresa proyecta desembarcar en Europa y Medio Oriente en el corto plazo, y en Estados Unidos y China a mediano plazo, mercados donde la carne de búfalo ya tiene una valoración consolidada, como ocurre hoy en Brasil, Venezuela, Egipto e India. Argentina cuenta además con un cupo específico de exportación, la Cuota Hilton, que hoy se aprovecha solo de manera parcial.

La meta del sector es alcanzar entre 5% y 7% del consumo anual de proteína en el país durante los próximos cinco a diez años, sin desplazar a la carne vacuna sino ocupando un espacio propio en la mesa argentina.

FUENTE: Redacción +P

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