La innovadora técnica de pastoreo que protege del fuego: la experiencia de Buena Cabra en Chile
¿Y si las cabras fueran los bomberos del futuro? En Santa Juana, 150 cabras salvaron 16 hectáreas de un incendio en 2023 y transformaron la prevención de incendios forestales en Chile.
En el corazón de la Región del Biobío, en Chile, el proyecto Buena Cabra emergió en 2017 como una respuesta creativa a los devastadores incendios que azotaron el país trasandino ese año. Fundado por Rocío Cruces y Víctor Faúndez en los Bosques de Chacay, zona rural de Santa Juana, esta iniciativa introdujo por primera vez en el país el pastoreo estratégico caprino como herramienta de prevención. Inspirados en experiencias exitosas de España, Portugal, Francia, Canadá, Australia y Estados Unidos, los fundadores apostaron por una solución natural para crear cortafuegos verdes sin químicos ni maquinaria pesada.
El momento que validó todo el esfuerzo llegó en febrero de 2023 con el megaincendio Santa Ana. Mientras el fuego consumió el 70% del territorio de Santa Juana, las 16 hectáreas del Parque Bosques de Chacay permanecieron intactas. Un rebaño de 150 cabras actuó como barrera viva, deteniendo el avance de las llamas y protegiendo a la comunidad colindante. Seis años de perseverancia, búsqueda de financiamiento y trabajo constante encontraron su máxima recompensa: la prueba irrefutable de que los animales pueden ser más eficientes que cualquier método tradicional.
La ciencia detrás del cortafuegos vivo
El pastoreo estratégico transforma paisajes vulnerables en territorios resistentes al fuego. A diferencia de herbicidas o quemas controladas, esta técnica reduce el combustible fino —vegetación herbácea y arbustiva de hasta dos metros de altura— de manera ecológica y permanente. Las cabras consumen entre el 2,5 y 3% de su peso en materia seca cada día, acceden a pendientes pronunciadas y controlan especies invasoras altamente inflamables como la zarza.
Este manejo disminuye altura y densidad de la biomasa, interrumpiendo la continuidad vertical y horizontal que permite la propagación explosiva del fuego. Además, el pisoteo y los excrementos reincorporan materia orgánica al suelo, mejoran su estructura y aumentan la capacidad de retención de agua. Un detalle clave: el sistema digestivo caprino destruye las semillas ingeridas, evitando la dispersión de plantas no deseadas y favoreciendo la regeneración nativa.
De Santa Juana a la Universidad: Replicabilidad comprobada
Buena Cabra trascendió su predio original y se convirtió en proveedor de servicios profesionales de prevención. Su metodología cuenta con respaldo científico del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y académicos de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, como Paula Meli y Rafael García, quienes miden la reducción real de combustible y optimizan el diseño de cortafuegos.
Un ejemplo concreto es la integración al plan de prevención de la UdeC. La brigada caprina, compuesta por más de 60 cabras, trabaja en zonas de alto riesgo cerca del campus donde los brigadistas humanos enfrentan peligro. Según Evelyn Vásquez Salazar, Directora de Servicios de la UdeC, las cabras eliminan entre el 60 y 70% de la biomasa sin generar ruido ni contaminación.
La transferencia de conocimiento también llega a las comunidades campesinas. Gracias al Programa Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) de INDAP, más de 40 campesinos participaron en una jornada técnica en Santa Juana. Agricultores como Héctor Lozano ya postulan a cercos eléctricos para implementar la técnica en sus predios, fortaleciendo la agricultura familiar con una medida de bajo costo y mínimo impacto ambiental.
Tecnología al servicio de las cabras
Con cinco integrantes y apoyo institucional, Buena Cabra ha intervenido más de 600 mil metros cuadrados y protegido 210 mil metros cuadrados de bosque nativo. Actualmente, utilizan 250 cabras para despejar terrenos inflamables.
El próximo salto cualitativo llega de la mano de City Lab Biobío: collares inteligentes con tecnología satelital. Estos dispositivos registran en tiempo real los movimientos del rebaño, mapean áreas intervenidas y, mediante inteligencia artificial, determinan las zonas de mayor riesgo para reubicar estratégicamente a los animales. El resultado es una optimización nunca antes vista en la extensión y mantenimiento de cortafuegos verdes.
Hacia una prevención a gran escala
Buena Cabra busca alianzas con grandes empresas comprometidas con soluciones ecológicas y promueve el renacimiento de la pequeña ganadería caprina como estrategia nacional de prevención. En un país que enfrenta cada verano megaincendios más intensos por el cambio climático, el pastoreo estratégico ofrece una respuesta doble: mitigar el riesgo de fuego y regenerar ecosistemas degradados.
Santa Juana demostró que 150 cabras pueden hacer lo que miles de litros de retardante no lograron. La ganadería regenerativa ya no es una alternativa: es la solución más eficiente, sostenible y económica para proteger nuestros bosques y comunidades. El cortafuegos verde no es un sueño; es una realidad que crece pasto a pasto, cabra a cabra.
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