Lanzan las bolsas biodegradables 100% de mandioca de Argentina que desafían al plástico importado
¿Y si las bolsas del supermercado del futuro se degradaran en meses y fueran 100% argentinas? Un equipo del CONICET y Plastimi SRL está a punto de hacerlo realidad con almidón de mandioca misionera.
Por primera vez en el país, investigadores del CONICET y la empresa misionera Plastimi SRL desarrollan bolsas y películas biodegradables a partir de almidón de mandioca, una materia prima abundante en el nordeste de Argentina. Este avance elimina la dependencia de resinas importadas desde Europa (actualmente a base de almidón de maíz) y reduce drásticamente el impacto ambiental de los plásticos convencionales derivados del petróleo.
El proyecto, liderado por las doctoras Cristina Area y Pamela Cuenca en el Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, CONICET-UNaM), combina el trabajo del Grupo de Preservación y Envases (GPE) y el Programa de Celulosa y Papel (PROCYP). Actualmente, no existe en Argentina ninguna planta que produzca pellets biodegradables a escala industrial, por lo que este desarrollo posiciona a Misiones como pionera en bioplásticos nacionales.
Economía circular con sello regional
El gran diferencial del proyecto radica en su enfoque de economía circular. Además del almidón de mandioca, se incorporan aditivos obtenidos de residuos de la industria forestal misionera:
- Micro y nanocelulosa
- Derivados de colofonia (resina natural del pino)
Estos compuestos refuerzan las propiedades mecánicas y de barrera del material, al mismo tiempo que valorizan subproductos que hoy se desechan. “Buscamos generar un desarrollo regional que le dé valor agregado a la materia prima de nuestra propia provincia”, explica Pamela Cuenca.
Tecnología de punta instalada en Posadas
Gracias a un PICTA 2021 y al convenio de Investigación y Desarrollo firmado en mayo de 2025, el IMAM cuenta con una extrusora pelletizadora piloto instalada en comodato en el Parque Industrial de Posadas. Esta máquina, con capacidad de 5 a 35 kg/h, permite pasar directamente del laboratorio a escala pre-industrial, acortando años el camino hacia la producción comercial.
“La articulación público-privada es esencial para transformar conocimiento en soluciones concretas”, destaca Nicolás Guelman, propietario de Plastimi SRL.
Más allá de las bolsas
El material no se limita a envases flexibles. El equipo ya trabaja en cubiertas vegetales (mulching films) biodegradables para cultivos intensivos de Misiones, como tomate y Cannabis sativa medicinal, otro producto que hoy se importa íntegramente. Al final del ciclo, estas películas se degradan en el suelo sin dejar microplásticos.
Impacto esperado: soberanía tecnológica y ambiental
- Reducción de importaciones europeas de resina biodegradable
- Disminución de plásticos de origen fósil
- Generación de empleo calificado en Misiones
- Valorización de la cadena de mandioca y residuos forestales
- Primera tecnología nacional transferible a otras provincias productoras de mandioca (Corrientes, Chaco, Formosa)
Este desarrollo demuestra que la innovación sostenible no necesita mirar al exterior: con materia prima local, residuos valorizados y colaboración público-privada, Argentina puede liderar la transición hacia una industria plástica verdaderamente verde.
Fuente: Conicet con aportes de +P
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