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Semillas que guardan historia, saberes y futuro en el centro neuquino

En tiempos en que la pérdida de biodiversidad y la dependencia de semillas comerciales generan preocupación en las comunidades rurales, una experiencia nacida en el centro de Neuquén demuestra que la organización colectiva puede convertirse en una herramienta concreta para fortalecer la soberanía alimentaria.

La “Casa de Semillas de Zapala”, impulsada por productores, huerteros y técnicos vinculados a la producción de alimentos agroecológicos, se consolidó en los últimos años como un espacio comunitario voluntario, dedicado a conservar, multiplicar y compartir semillas locales y criollas.

La iniciativa surgió con la inauguración de la casa en 2018, a partir del trabajo conjunto entre familias productoras, guardianes de semillas y promotores del ex programa ProHuerta en la zona centro de la provincia. La preocupación por la pérdida de variedades adaptadas al territorio y la necesidad de garantizar semillas accesibles fueron el punto de partida para construir una alternativa basada en la cooperación y el intercambio de saberes.

El funcionamiento de la Casa de Semillas se sostiene mediante un sistema solidario de préstamo y devolución. Las familias interesadas reciben semillas para iniciar o fortalecer sus huertas y, una vez obtenida la cosecha, devuelven una cantidad mayor a la entregada. De este modo, la “casa comunitaria” (espacio de resguardo genético de semillas criollas y locales donde también se preservan los saberes) crece año tras año y permite que más personas puedan acceder a semillas adaptadas a las condiciones locales.

La Casa de Semillas de Zapala preserva variedades criollas y locales a través del trabajo comunitario, fortaleciendo la biodiversidad, la soberanía alimentaria y los saberes campesinos del centro neuquino.

La Casa de Semillas de Zapala preserva variedades criollas y locales a través del trabajo comunitario, fortaleciendo la biodiversidad, la soberanía alimentaria y los saberes campesinos del centro neuquino.

En Zapala se acordó organizar las entregas según las temporadas de siembra. Las semillas de otoño-invierno se distribuyen entre marzo y junio, mientras que las de primavera-verano se entregan desde agosto hasta comienzos de diciembre. Las devoluciones también se diferencian según el tipo de semilla: las variedades criollas requieren una devolución de tres veces la cantidad prestada, mientras que las semillas de autoproducción multiplicadas en la huerta demostrativa agroecológica de la Agencia INTA Zapala demandan una relación de dos a uno.

Uno de los pilares de esta experiencia es el trabajo colectivo. Todas las decisiones vinculadas al funcionamiento de la Casa se toman en asamblea y cada ingreso o salida de semillas queda registrado de manera detallada. Las semillas nuevas se almacenan en cajas rotulados por temporada y año, mientras que la información se carga tanto en registros escritos como en una base de datos digital.

La producción y multiplicación de semillas se desarrolla principalmente en la huerta demostrativa agroecológica, donde además se realizan capacitaciones abiertas a la comunidad. Allí se enseñan técnicas de cultivo, cosecha, limpieza y conservación, fundamentales para asegurar la calidad del material genético.

El circuito de gestión comienza en las chacras familiares o comunitarias. Las plantas destinadas a semillar se seleccionan desde el cultivo y luego se cosechan cuidadosamente. Una vez secas, las semillas pasan por procesos de limpieza y acondicionamiento, se pesan y se identifican mediante etiquetas que contienen información precisa: nombre común, variedad, procedencia, cuidador o cuidadora responsable, año de cosecha y usos principales de la planta.

Para ordenar el manejo del stock, el grupo implementó un sistema de inventario físico y digital. Utilizan la aplicación móvil para registrar datos desde teléfonos celulares y luego procesarlos en planillas de cálculo. Además, desarrollaron un sistema de “semáforo” que permite determinar la prioridad de uso de las semillas según su antigüedad. Las más antiguas, almacenadas durante más de siete años, se identifican en rojo y requieren ser multiplicadas de inmediato. Las de entre cuatro y seis años se marcan en amarillo, mientras que las más recientes permanecen en verde.

La experiencia de la Casa de Semillas de Zapala demuestra que conservar semillas también significa resguardar conocimientos, fortalecer redes comunitarias y proyectar la producción agroecológica hacia el futuro.

La experiencia de la Casa de Semillas de Zapala demuestra que conservar semillas también significa resguardar conocimientos, fortalecer redes comunitarias y proyectar la producción agroecológica hacia el futuro.

El almacenamiento también responde a criterios técnicos específicos. Las semillas se guardan en frascos reciclados de vidrio o recipientes herméticos, protegidas de la humedad y a temperatura ambiente. Algunas especies, como el maíz, se conservan en heladera para asegurar una mayor viabilidad.

La Casa de Semillas funciona en un espacio cedido por la Agencia INTA Zapala y cuenta con armarios, cajas de almacenamiento, balanzas, tamices y herramientas artesanales destinadas a la limpieza y selección del material. Buena parte de estos insumos fueron construidos o recuperados por el propio grupo.

Más allá del trabajo interno, la experiencia se proyecta sobre el territorio. El Grupo de Semillas de Zapala acompaña a otras organizaciones y grupos semilleros de la región centro neuquina, participando en ferias e intercambios comunitarios que desde hace más de quince años promueven la circulación de semillas locales y el fortalecimiento de la biodiversidad agrícola.

En los últimos años, la discontinuidad de programas nacionales como ProHuerta obligó al grupo a generar nuevas estrategias de sostenibilidad. Entre ellas surgió la producción y comercialización de plantines locales y estacionales, así como la creación de un “kit inicial de semillas” pensado para quienes desean comenzar una huerta sin asumir desde el primer momento el compromiso de devolución.

La experiencia de Zapala demuestra que conservar semillas no es solamente guardar granos para futuras siembras. También implica preservar conocimientos, fortalecer vínculos comunitarios y sostener una forma de producir alimentos adaptada a cada territorio. En cada frasco etiquetado se conserva mucho más que una variedad vegetal: se resguarda una parte de la historia productiva y cultural de las familias rurales neuquinas.

* Ingeniera Agrónoma. INTA-Agencia de Extensión Zapala

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