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CIATI: Premio Alimentación del Futuro: cinco proyectos innovadores de Latinoamérica

La biotecnología, los colorantes naturales y la economía circular fueron los ejes del certamen CIATI, que premió cinco ideas para transformar la alimentación.

La ciencia y la tecnología buscan respuestas a algunos de los grandes desafíos de la alimentación: mejorar la calidad nutricional, desarrollar ingredientes más sostenibles, reducir desperdicios y ampliar el acceso a productos saludables. Esas tendencias quedaron reflejadas en la segunda edición del Premio Alimentación del Futuro, organizado por el Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria (CIATI) y la Fundación Ciencia para el Ser, que distinguió cinco proyectos innovadores de América Latina.

El certamen recibió 135 propuestas de nueve países: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela. La premiación se realizó en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, en el marco de Bio Expo Crossing Over LATAM, un encuentro que reunió iniciativas vinculadas con la innovación y el desarrollo de nuevas soluciones.

Los proyectos reconocidos abarcan desde ingredientes funcionales basados en biotecnología hasta alternativas para aprovechar subproductos agroindustriales. En conjunto, muestran una búsqueda por trasladar los avances científicos a soluciones aplicables a la industria alimentaria, con potencial para generar valor económico y responder a demandas nutricionales y ambientales.

Biotecnología y nutrición funcional

El primer premio fue para Ovoprotect, presentado por Luciana Rossetti y desarrollado en el ámbito del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa Bioinnovo. La propuesta consiste en un ingrediente elaborado a partir de huevo, enriquecido con anticuerpos presentes en la yema, con potencial aplicación en alimentos para contribuir a la protección frente a determinados patógenos intestinales.

El segundo lugar correspondió a Red+, de la empresa Michroma, liderada por Ricky Cassini. El proyecto desarrolla un colorante rojo natural mediante la fermentación de hongos y utiliza herramientas de bioinformática, biología sintética y fermentación de precisión para ofrecer una alternativa a los colorantes sintéticos.

El tercer premio fue para DormoRNA, de Kresko RNAtech, presentado por Carla Borini Etichetti. Se trata de un ingrediente funcional basado en ARN bioactivo, orientado al bienestar y el descanso, que busca trasladar conocimientos sobre estas moléculas presentes naturalmente en los alimentos frescos al desarrollo de productos para la industria alimentaria y sectores vinculados con el bienestar.

Economía circular y acceso a alimentos

El jurado también otorgó dos menciones especiales que ampliaron el panorama de la innovación regional. En la categoría Alimento Social, distinguió a MAPIC, una iniciativa de Producciones Nativas SAS, incubada en la Universidad Nacional del Litoral, que busca fortalecer la producción de harina de algarroba en el norte argentino. La propuesta combina el aprovechamiento de un recurso nativo con el desarrollo de tecnologías de proceso y mejores oportunidades comerciales para las comunidades productoras.

La mención en Sostenibilidad fue para Orujo de manzana extrudado, presentado por Felipe Rocha, del Centro de Investigación y Transferencia de Río Negro (CIT Río Negro), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de Río Negro. El proyecto transforma un subproducto de la industria frutícola en un ingrediente funcional mediante extrusión, un proceso que permite modificar las propiedades de la fibra y ampliar sus posibilidades de aprovechamiento.

Financiamiento para llevar las ideas al mercado

Los tres primeros puestos recibieron aportes no reembolsables de 10.000, 5.000 y 4.000 dólares, respectivamente. Las dos menciones especiales obtuvieron 3.000 dólares cada una. Además, los cinco proyectos accederán a mentorías técnicas y estratégicas, junto con oportunidades de vinculación con empresas de la industria alimentaria.

Para CIATI y la Fundación Ciencia para el Ser, el desafío es que estas soluciones superen la etapa de desarrollo y lleguen a más consumidores. La convocatoria dejó en evidencia que la innovación alimentaria regional no se limita a crear nuevos productos: también busca mejorar procesos, aprovechar recursos disponibles y construir sistemas de producción más eficientes, inclusivos y sostenibles.

FUENTE: CIATI con aportes de Redacción +P

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