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Brasil: importaciones de manzanas bajan 13%, ¿corrección temporal o cambio estructural?

La mejora en la cosecha local y la desaceleración económica empujaron a la baja las compras externas de manzanas en el primer semestre de 2025.

Brasil ha experimentado una disminución significativa en sus importaciones de manzanas durante el primer semestre del 2025. Según datos oficiales, el país importó un total de 80.700 toneladas, lo que representa una caída interanual del 13% en comparación con el mismo período de 2024. Sin embargo, si se considera un período más amplio —promedio de los últimos cinco años— se observa un crecimiento que asciende al 48%, lo que marca un punto de inflexión en las tendencias recientes del mercado.

A pesar de este retroceso reflejado en esta temporada, los volúmenes importados en lo que va del año continúan siendo elevados en relación con los promedios históricos. En la última década, las importaciones de manzana de Brasil durante el primer semestre del año promediaron las 40.000 toneladas, es decir, la mitad del volumen registrado en este primer semestre del 2025.

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Brasil es uno de los mercados más relevantes para la comercialización global de manzanas. Con una producción interna que ronda el millón de toneladas anuales, el país complementa su demanda con importaciones estables que, en años recientes, han superado las 120.000 toneladas al año. En 2024, ese número llegó a un pico de 235.000 toneladas, producto principalmente de una caída en la cosecha nacional que impulsó el ingreso de fruta extranjera.

Este fenómeno tuvo su raíz en una baja en la cosecha local de 2024, tanto en términos de volumen como de calidad. Como consecuencia, las importaciones prácticamente se duplicaron, registrando un crecimiento cercano al 100% interanual durante el primer semestre de aquel año.

Sin embargo, la situación cambió en 2025: la recuperación de la cosecha brasileña, en cantidad y calidad, redujo la necesidad de fruta importada, lo que explica la caída en las compras internacionales. No obstante, analistas del sector coinciden en señalar que la demanda de manzanas extranjeras sigue siendo alta y sostenida, incluso en un contexto de desaceleración económica en Brasil.

Brasil en el segundo semestre

Las proyecciones para el segundo semestre del 2025 indican que las importaciones totales de manzana se ubicarán ligeramente por debajo de las 200.000 toneladas, una cifra aún elevada si se compara con la media de los años anteriores, pero claramente menor al récord de 235.000 toneladas del año pasado.

Esto significaría que más del 20% del consumo interno de manzanas sigue dependiendo del suministro de terceros países, un porcentaje que demuestra la apertura del mercado brasileño a la fruta importada y el lugar privilegiado que tiene este producto en la dieta local.

Durante 2024, Chile lideró ampliamente las exportaciones hacia Brasil, con cerca de 120.000 toneladas, seguido por Italia con 47.000 toneladas y Argentina con 34.500 toneladas. Portugal, con 23.500 toneladas, ocupó el cuarto lugar, mientras que países como España, Francia y Estados Unidos tuvieron una participación menor, cada uno por debajo de las 10.000 toneladas.

Sin embargo, en 2025 se ha observado un cambio en estas dinámicas. Chile, por ejemplo, ha exportado 36.000 toneladas en el primer semestre del año, lo que representa una caída del 25% interanual. Italia también ha disminuido su volumen, pasando de 20.000 toneladas en 2024 a poco más de 17.000 toneladas este año.

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Argentina, en contraste, muestra una tendencia ascendente. En el primer semestre del 2025, nuestro país colocó en Brasil poco más de 16.000 toneladas, superando las 14.600 toneladas del mismo período del año anterior. Si bien las cifras aún están por debajo de sus principales competidores, reflejan un potencial de crecimiento sostenido, respaldado por una oferta de calidad y precios competitivos.

Incertidumbre económica y tipo de cambio

Más allá de los datos de importación, hay factores estructurales que condicionan el futuro del comercio frutícola entre Brasil y sus proveedores. El más importante es el ritmo de desaceleración de la economía brasileña, que según diversos informes se mantendrá durante el segundo semestre de 2025.

Otro aspecto clave es la volatilidad del real brasileño frente al dólar estadounidense. En los últimos años, las fluctuaciones de la moneda han generado incertidumbre en el comercio exterior, impactando directamente en los costos de importación de frutas y otros productos. Una depreciación del real podría encarecer las importaciones, reduciendo aún más los volúmenes, mientras que una moneda estable o fortalecida favorecería la continuidad de las compras internacionales.

A medida que Brasil avanza hacia la segunda mitad del año, el mercado de la manzana sigue ofreciendo contrastes y oportunidades. Por un lado, las cifras actuales revelan un ajuste importante en los volúmenes importados, consecuencia directa de la recuperación de la cosecha nacional. Por otro, la persistencia de un consumo elevado y la participación significativa de la fruta extranjera evidencian que el mercado brasileño sigue siendo uno de los más importantes para los exportadores de manzana a nivel mundial.

De cara al cierre de 2025, las decisiones económicas del gobierno brasileño, el comportamiento de su moneda y la evolución del consumo interno serán los factores clave para determinar si esta baja es una corrección puntual o el inicio de una nueva tendencia en el comercio internacional de manzanas. Mientras tanto, países como Argentina tienen la posibilidad de capitalizar su crecimiento en este mercado estratégico.

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