Manzana

Caída en la oferta de manzanas eleva su precio en el mercado argentino

En enero se colocaron apenas 15.800 toneladas, 7% menos que un año atrás, y el kilo trepó a $4.745, con una suba mensual del 18%, muy por encima de la inflación.

Las colocaciones de manzana en el mercado interno argentino totalizaron en enero algo más de 15.800 toneladas, según datos oficiales difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El volumen representa una caída interanual del orden del 7% y una merma cercana al 3% frente al promedio registrado en los meses de enero de las últimas cinco temporadas. Se trata de un dato relevante no solo por la magnitud de la baja, sino por el impacto directo que tuvo sobre los precios al consumidor.

El retroceso confirma lo anticipado semanas atrás por +P, que había advertido que los valores de la manzana en el mercado interno estaban alcanzando niveles máximos. La menor oferta disponible durante enero fue un factor determinante en esa tendencia alcista.

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Si se analiza la evolución de los últimos diez años, las mermas en las colocaciones de manzana en el mercado interno durante enero solo fueron inferiores a las actuales en 2023, 2021 y 2019. En el resto de los años, los despachos superaron las 15.800 toneladas, consolidando un piso de abastecimiento mayor al observado en este comienzo de 2026. La comparación histórica permite dimensionar la particularidad del presente escenario.

Menor oferta y precios en alza

La relación entre volúmenes y precios vuelve a evidenciar una correlación indirecta clara: cuando la oferta destinada al mercado interno disminuye, los valores en góndola tienden a incrementarse. Esa dinámica se reflejó con nitidez en enero. De acuerdo con datos oficiales, el precio promedio del kilo de manzana pagado por el consumidor alcanzó los 4.745 pesos en el primer mes del año. El salto fue significativo: 18% por encima de diciembre y muy superior al 2,9% que marcó el índice de precios general al consumidor promedio en ese período.

Para realizar una comparación homogénea en el tiempo, los analistas suelen convertir los valores a dólares. Bajo ese criterio, el precio promedio del kilo de manzana en enero de 2026 se ubicó en 3,26 dólares. Se trata de uno de los registros más elevados de la última década, apenas superado por enero de 2023, cuando el valor alcanzó los 3,47 dólares por kilo.

La estacionalidad juega un papel clave en este comportamiento. Al observar la evolución de los precios en los meses de enero de cada temporada, se detectan picos recurrentes vinculados al ciclo productivo. Sin embargo, no todos los años presentan la misma intensidad. En enero de 2025 y también en enero de 2022, esos picos estacionales fueron mucho más atenuados. En contraste, el inicio de 2026 muestra un repunte marcado, coherente con la menor disponibilidad de fruta.

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Las razones detrás de la suba son principalmente dos. La primera es el menor volumen registrado, que redujo la oferta en un mes tradicionalmente sensible para el consumo interno. Enero presentó un escenario de escasez relativa que incentivó la suba de precios. La segunda razón está vinculada con la calidad de la fruta que salió al mercado.

Es importante aclarar que la manzana comercializada en enero corresponde a la cosecha realizada en febrero y marzo de 2025, que permaneció almacenada en cámaras frigoríficas durante el año. No se trata aún de la fruta de la nueva temporada, cuya recolección comenzó en febrero de 2026. Según distintos analistas del sector, la mercadería que salió de las cámaras presentó muy buena calidad, lo que permitió sostener valores elevados en un contexto de menor volumen.

El equilibrio entre menor oferta y mejor calidad fue determinante para el salto en los precios. A diferencia de otros momentos de fuerte volatilidad, en esta oportunidad la demanda se mantuvo relativamente estable. No se registró una reacción expansiva significativa del consumo interno de frutas en general, pero tampoco se observó una retracción marcada. Esa estabilidad en la demanda, combinada con la menor disponibilidad, terminó presionando los precios al alza.

El repunte de la pera y las expectativas de temporada

Mientras tanto, el comportamiento de las peras mostró una dinámica diferente. Las estadísticas del SENASA indican que en enero se colocaron en el mercado interno poco más de 8,1 mil toneladas de peras, lo que representa un incremento del 11% respecto a enero de 2025 y un 3% por encima del promedio de los últimos cinco años.

Este crecimiento genera interrogantes, especialmente porque durante octubre, noviembre y diciembre las cámaras frigoríficas mostraban un stock muy reducido de pera. Sin embargo, en enero se produjo un salto significativo en las colocaciones. La explicación se encuentra en varios factores combinados.

En primer lugar, el piso de cotizaciones con el que se inició la temporada fue elevado, lo que generó expectativas positivas entre las empresas productoras del Valle. Con el ingreso de la nueva cosecha durante los primeros días de enero, una parte importante de la producción se orientó directamente al mercado interno y también a Brasil, donde la demanda se encontraba desabastecida y con valores sostenidos.

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El ingreso de la primera Williams al mercado interno consolidó ese buen momento. Esta variedad, una de las más demandadas tanto en el país como en el exterior, marcó el punto inicial de la temporada y logró buenos precios. Su presencia en el mercado fortaleció la dinámica comercial y permitió absorber parte del volumen rápidamente.

Por otra parte, el fuerte desempeño de los precios de la pera también responde a un fenómeno previo: la caída de stocks registrada hacia fines del año pasado. A partir de octubre, los inventarios disponibles disminuyeron de manera sensible, generando un quiebre en el suministro habitual al mercado interno. Esa situación creó un “agujero” en la oferta que, frente a una demanda firme, impulsó subas marcadas en los valores.

La primera variedad en salir al mercado en la actual cosecha fue la Giffard. Una porción significativa de esta producción también se destinó al mercado interno y registró una demanda elevada. En temporadas anteriores, esta variedad tenía menor protagonismo comercial y era poco reclamada por los operadores. El cambio en el comportamiento del mercado evidencia un escenario más dinámico y con mayor capacidad de absorción.

pera cosecha tractor
La pera arrancó el año con un alza del 11% en las colocaciones internas y superó el promedio de los últimos cinco años, consolidando una tendencia firme en el inicio de temporada.

La pera arrancó el año con un alza del 11% en las colocaciones internas y superó el promedio de los últimos cinco años, consolidando una tendencia firme en el inicio de temporada.

En definitiva, enero comenzó con firmeza para el sector frutícola, tal como había anticipado +P semanas atrás. En el caso de la manzana, la combinación de menor oferta y buena calidad explicó el fuerte incremento de precios. En el caso de la pera, el ingreso de la nueva cosecha, el bajo nivel de stocks previos y la demanda sostenida —tanto interna como externa— configuraron un panorama de valores robustos.

La temporada se inicia así con buenas expectativas para los productores. Si bien la demanda interna aún no muestra una expansión significativa en términos generales, el mercado respondió con firmeza ante los cambios en la oferta. De cara a los próximos meses, el comportamiento de los volúmenes de la nueva cosecha y la evolución del consumo serán variables determinantes para confirmar si esta tendencia alcista logra sostenerse o si se modera con el ingreso pleno de fruta fresca al circuito comercial.

Fuente: Redacción +P con estadística de SENASA.

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