Desidia oficial: Olivos en Río Negro marchitan tras ocho meses sin riego
La falta de suministro de agua reutilizada afecta a 28 hectáreas de olivos que durante años fueron un modelo productivo y ambiental.
Las 28 hectáreas de olivos que están en el borde de la zona urbana de Las Grutas hace 8 meses que no se riegan. Desde que fueron plantados, esos olivos se riegan con agua reutilizada del sistema cloacal de la villa balnearia. Pero hace 4 años, el gobierno de la provincia resolvió hacer una nueva y más moderna planta de tratamiento, ubicada más al norte, detrás del cerro Banderita, próxima a la estación meteorológica. A partir de ese momento comenzaron las preocupaciones, porque el propietario de este establecimiento productivo, Carlos Sylwan, asegura que “todo el tiempo tenía que andar rogando, pidiendo que abran el agua”.
Se muestra molesto e indignado en la charla con +P. Y ahora ya los ruegos no hacen más efecto: “desde abril o mayo ya directamente cortaron del todo el agua”, y en este lugar de la provincia (donde todo el mundo depende del agua que llega desde el canal Pomona–San Antonio), no hay otras fuentes de abastecimiento.
El punto de inflexión fue la inauguración de la nueva planta de líquidos cloacales el 9 de octubre de 2021, que está ubicada 2,6 kilómetros más al oeste de la planta que se habilitó en 1995 (ubicada detrás de la terminal de ómnibus), la cual comenzó a ser rodeada de urbanizaciones en los últimos años.
Las mismas consecuencias están sufriendo en el campo de golf lindero a los olivares, ubicado en el acceso norte de Las Grutas.
Hoy existe un caño desde esa planta “vieja” que permitió durante años a las autoridades provinciales promocionar la reutilización de los líquidos cloacales con fines productivos, y el establecimiento “Olivos Patagónicos” era escala obligatoria en las recorridas productivas oficiales.
Con el tiempo, su producción fue creciendo y el aceite que sale de las 10.500 plantas llegó a la parrilla Don Julio, una de las de mayor prestigio mundial. “Dejamos de venderles por no tener aceite suficiente”. Al faltar agua, los olivos están, pero no producen a escala comercial.
“Yo perdí un cliente, pero también lo perdió la ciudad, porque ibas a comer a Don Julio y te decían que el aceite era de Las Grutas, y había un tanque de acero inoxidable, que era nuestro, que decía Las Grutas”. Añade que además tuvieron presencia en otro restaurante afamado, El Preferido de Palermo.
“Desde que se inauguró la planta nueva estamos con problemas. Antes, por ejemplo, nos daban agua por veinte días; luego, una semana sí, una semana no. Dependíamos de la voluntad de los que estaban de turno y de los reclamos que uno les hacía, pero ahora ya hace ocho o nueve meses que no nos dan más agua”, relató Sylwan.
Hombre precavido
Garantizar una regularidad en la disponibilidad de agua fue una premisa desde el inicio del proyecto en el año 2001. Es por eso que “nosotros, hace ocho o nueve años, antes incluso de que se empezara a construir la planta nueva, le consultamos a las autoridades qué sería de nuestro futuro. Y me dijeron que no me hiciera problemas, que íbamos a seguir teniendo agua”.
En aquel momento, la preocupación pasaba por las consecuencias ante un eventual cambio de gobierno provincial: “Uno tenía miedo por un posible amparo ambiental o alguna medida imprevista que implicara un corte abrupto del agua si había un cambio de signo político. Por eso pedíamos siempre una solución duradera”, detalló.
Hoy la disputa es con el Departamento Provincial de Aguas, que es el administrador de la planta cloacal. Sylwan fue a Viedma, se contactó con los funcionarios y cuenta: “Ahora me dijeron: ‘el agua, si la querés, la tenés disponible, pero tenés que venir a buscarla’. Es como decir: ‘Yo te cambio de lugar el arco y jodete’.
Pero ocurre que “la planta nueva, por un lado, además de estar más lejos, está atrás del cerro Banderita. O sea que hay que subir el agua con bombas eléctricas y después traerla hasta acá”, para lo cual se necesita una inversión, según Sylwan, que va de los 150 a los 200 mil dólares, monto que superaría la escala de su negocio.
¿Capricho?
A este productor todo el asunto le suena a capricho. Porque considera que, si bien es lógico el cierre de la planta vieja, se podría dejar una de las piletas como un reservorio para seguir usando el actual caño derivador.
“Hoy por hoy, si quisieran abrir una llave de paso, nos dan agua, porque el agua sigue pasando por la ubicación de la planta anterior”, detalla sobre la coyuntura. En cuanto al futuro, aseguró que “si ellos la quieren desactivar a esa planta, que es lo que aparentemente quieren como una solución definitiva, tendríamos que hacer un nuevo acueducto de la planta nueva hasta la planta vieja, lo que para nosotros es inviable económicamente”.
El régimen de lluvias en la zona de San Antonio Oeste, según registros de ganaderos locales, durante el año 2025 fue de 250 milímetros. El olivo, para tener un rendimiento óptimo, necesita 1.000 milímetros. Y si bien por su rusticidad las plantas pueden sobrevivir, el rendimiento decae.
“Es como que me están diciendo: ‘Jodete por haber sido pionero y utilizar agua cloacal, por haber creado un pulmón verde de la ciudad, formar parte del circuito turístico y generar mano de obra. No les importa nada’”, reflexiona Sylwan, que va acumulando enojo a lo largo de la charla.
“Estamos abiertos todo el año, no solo en verano, y para estos casos estaría el ministro de la Producción (Carlos Banacloy) y el municipio, obviamente, pero también mira para el costado”, agregó.
Se va marchitando
Con los cortes de suministro de agua para riego esporádicos de los últimos tres años, “tenemos casi cuatro años perdiendo volumen y así es inviable económicamente”, y a pesar de la nobleza del olivo, de volver a la normalidad el riego en algún momento, “necesitás dos o tres años para que la planta se recupere”.
Para este año esperan tener “una cosecha mínima”, que será consecuencia del riego recibido durante el año 2024.
Las últimas gestiones de Sylwan fueron ante el presidente del DPA, Gastón Renda, y según relató, “en la primera reunión me dijo que no había problema con el agua, que ya me la iban a dar. Pero después me dijo que no. Se ve que le cambiaron el discurso”. “Encima —agregó—, como la planta nueva es de volcado cero y pretenden hacer riego de una forestación, pusieron imágenes de nuestra empresa y ni siquiera nos invitaron”.
Sobre el futuro de las plantas, las comparó con un animal que sin comida muere o no puede reproducirse. En el caso de sus olivos, este emprendedor sostuvo que “no creo que mueran, pero que sea rentable producir bajo estas condiciones es imposible”.
Consultadas fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo, optaron por no replicar los cuestionamientos del productor y solo deslizaron que se trata de un problema con el DPA.
Fuente: Redacción +P.
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