Granizo: Diseñaron un plan para poner bajo techo hasta 1.500 hectáreas de frutales
Bajaron las tasas en dólares a la mitad. El gobierno de Río Negro le saldrá de garantía a los productores. Neuquén analiza si lanza una línea similar.
Al calor de la agenda común que tienen los gobernadores Rolando Figueroa, de Neuquén, y Alberto Weretilneck, de Río Negro, en las últimas horas se realizó la primera reunión de gabinete conjunto entre los ministerios productivos de ambas provincias. A la cabecera de la mesa se ubicaron Guillermo Koenig, ministro de Economía, Producción e Industria de Neuquén, y Carlos Banacloy, ministro de Desarrollo Productivo de Río Negro. Hablaron sobre temas vinculados al turismo, pasando por la ganadería y la fruticultura. Sobre esta última actividad se pudo saber que se avanzó en diseñar y ofrecer a los productores primarios de peras y manzanas un financiamiento para colocar malla antigranizo en sus chacras. También se abordó la necesidad de financiar instalaciones de riego por goteo para los equipos de lucha contra las heladas.
Si bien Río Negro ya tiene avanzadas gestiones con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Banco Patagonia para financiar —según las primeras estimaciones— la colocación de malla en unas 1.500 hectáreas, por el lado de Neuquén los funcionarios recibieron con entusiasmo todo el detalle técnico que ofrecieron los funcionarios rionegrinos. Ahora resta conocer si se tomará la decisión política de pedirle al Banco Provincia de Neuquén que se sume a la propuesta.
Por lo pronto, ya están ajustados todos los detalles del financiamiento, luego de un análisis del negocio en todos sus aspectos. Incluso se harán gestiones para que los proveedores regionales de insumos puedan importar la malla sin intermediarios y conformar las cuadrillas de personal necesarias para afrontar el desafío.
Hay interesados
Un relevamiento efectuado por la Federación de Productores indica que 150 productores ya manifestaron su intención de acceder a estos créditos. También se sabe que se financiarán hasta 10 hectáreas para productores pequeños y medianos. De ahí surge la estimación de las 1.500 hectáreas.
Cuatro factores permitieron acelerar un plan que, según el secretario de Fruticultura de Río Negro, Facundo Fernández, “llevamos tres años intentando concretar”: la baja de las tasas de interés en dólares; las últimas tormentas de granizo, que dejaron a 614 productores de los 950 que siguen en actividad en situación de emergencia climática; el análisis climático de los últimos años; y la puesta en marcha de Fo.Ga.Ri. (Fondo de Garantías de Río Negro), un fideicomiso público de la provincia que actuará como garante de los chacareros para que no deban hipotecar sus chacras.
Fernández asegura que la decisión de que un ente público provincial salga de garantía “es también una cuestión de política pública”. Será esa entidad la que evaluará la carpeta del productor, analizará su negocio y determinará la viabilidad de su establecimiento para afrontar los pagos.
¿Por qué ahora?
¿Qué cambió en el último año para que esta iniciativa avance? Lo principal es que las tasas en dólares, que el año pasado estaban en torno al 12 %, bajaron —con la reducción del riesgo país como factor clave— al 6 %. Además, los entes financieros accedieron a otorgar un período de gracia (un año en el caso del Banco Patagonia y dos años en el caso del CFI).
Otro aspecto destacable es que el financiamiento se otorga para trabajos “llave en mano”, por lo que también se analiza una asistencia crediticia para que los proveedores locales puedan cumplir con los compromisos asumidos. Por ejemplo, será necesario prefinanciar la compra de insumos.
Al productor se le otorgará un crédito de unos 200 millones de pesos y, como la hectárea de malla cuesta alrededor de 15.000 dólares, ese monto alcanza para cubrir la inversión de hasta 10 hectáreas. No obstante, podrán tomar financiamiento para tres, cinco u ocho hectáreas. Luego de cumplido el período de gracia, tendrán seis años para devolver el préstamo.
Fernández aclara que “queremos apuntarle al productor chico y mediano” y analiza la actualidad, marcada por los continuos paliativos de corto plazo que se otorgan a quienes sufrieron heladas o granizo.
El esfuerzo diario de los productores merece “un cambio estructural”, y quienes se encuentran en mejores condiciones de ingresar al programa son las empresas familiares integradas, que trabajan asociadas a otras pymes o lograron abrir líneas de comercialización directa con Brasil. Hay varios casos como estos, sobre todo en Villa Regina.
Lograr eficiencia, y rápido
Para escapar del viejo modelo y no seguir desapareciendo, existe la convicción en el gobierno de Río Negro de que “no hay tanto lugar para intermediarios”. Al mismo tiempo, la malla es una herramienta que reduce los porcentajes de descarte.
“Si el productor no logra eficiencia rápidamente, queda fuera de juego. Entonces, tenés que ir a un modelo que permita colocar entre el 80 % y el 85 % de la fruta cosechada dentro de una caja”.
El cambio climático es lo que apura la toma de decisiones. De alguna manera, el 75 % de las chacras entre Huergo y Chichinales han sufrido pérdidas por heladas o granizo. En algunos sectores del valle caía una granizada devastadora cada diez años, “y ahora tenés una cada cuatro años”.
El secretario asegura que “en todo el valle subió mucho la estadística, pero además estos fenómenos se extendieron mucho en el tiempo. Acá tuvimos granizo durante la floración, cosa que nunca pasaba, y hasta tuvimos granizo en marzo”.
El año de gracia conseguido responde a la necesidad de que el productor disponga de su primera cosecha antes de afrontar el pago de la primera cuota. Las negociaciones no fueron sencillas porque “en esta situación de inestabilidad económica nadie te quiere dar la gracia, porque no sabe qué va a pasar dentro de dos años”.
Sobre la reciente reunión de los equipos de trabajo de ambas provincias, Fernández aseguró que “estamos trabajando muy bien porque hay una sinergia muy fuerte entre los dos gobernadores. Nosotros nos adecuamos mucho a la agenda de ellos, la hidrocarburífera, por ejemplo, y ellos se adecuan mucho a nuestra agenda productiva”.
Es cierto que se mejoró la eficiencia y se producen más kilos por hectárea, pero grandes superficies se reconvirtieron a forrajes (maíz o alfalfa). Sin embargo, esos cultivos no generan ni cerca de la cantidad de mano de obra que sí genera la fruticultura, con el consecuente impacto en la economía de las ciudades.
FUENTE: Redacción +P.
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