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La cosecha de peras y manzanas cayó 14% en Río Negro y Neuquén: habrá 140.000 toneladas menos de fruta

Los datos oficiales muestran una fuerte caída en la producción de peras y manzanas del Alto Valle. Se anticipa un escenario de precios más firmes durante el segundo semestre.

La temporada 2026 de peras y manzanas en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén comienza a mostrar con mayor claridad cuáles serán los principales desafíos para la cadena frutícola durante el resto del año. Con el cierre de las estadísticas correspondientes al primer cuatrimestre, los números oficiales confirman una tendencia que ya se anticipaba al inicio de la campaña: habrá menos cosecha y fruta disponible para comercializar, especialmente en el caso de las manzanas, lo que podría derivar en precios más sostenidos durante el segundo semestre.

Los datos elaborados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y la Secretaría de Fruticultura de Río Negro indican que la cosecha teórica conjunta de peras y manzanas alcanzó, al 30 de abril, poco más de 856.000 toneladas. Este volumen representa una caída del 14% respecto del mismo período de 2025 y una retracción cercana al 10% en comparación con el promedio registrado durante las últimas cinco campañas.

En términos absolutos, esto significa que el mercado contará este año con aproximadamente 140.000 toneladas menos de fruta para comercializar, un dato que ya comienza a tener implicancias sobre la dinámica de precios y la disponibilidad de producto para los distintos destinos comerciales.

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La manzana, la gran afectada de la temporada

Dentro del complejo frutícola regional, la manzana fue la especie que mostró el deterioro más significativo. La cosecha teórica al cierre del primer cuatrimestre se ubicó apenas por encima de las 393.000 toneladas, reflejando una caída interanual del 21%.

La diferencia con la campaña anterior resulta contundente. Durante el mismo período de 2025 se habían contabilizado cerca de 430.000 toneladas, por lo que este año el mercado dispondrá de más de 90.000 toneladas menos de manzanas para abastecer los distintos canales de comercialización.

La reducción productiva también se refleja claramente al analizar el destino comercial de la oferta. La industria fue uno de los segmentos más afectados. Durante los primeros cuatro meses de 2026 se destinaron unas 72.200 toneladas de manzanas para procesamiento industrial, contra más de 124.000 toneladas registradas en igual período del año pasado. La caída ronda el 40%, afectando principalmente a la elaboración de jugos concentrados y otros productos derivados.

Las exportaciones también mostraron un fuerte retroceso. Los envíos al exterior alcanzaron apenas unas 18.000 toneladas, frente a las más de 27.000 toneladas exportadas durante el primer cuatrimestre de 2025. Esto representa una disminución cercana al 35%.

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Por su parte, el mercado interno registró una baja más moderada. Las colocaciones domésticas descendieron alrededor del 7%, ubicándose en poco más de 69.000 toneladas.

Sin embargo, uno de los indicadores que más atención genera dentro del sector es el nivel de stock almacenado en las cámaras frigoríficas de Río Negro. Según datos de la Secretaría de Fruticultura, al cierre de abril se contabilizaban alrededor de 170.900 toneladas de manzanas conservadas, el volumen más bajo de la última década.

Este dato adquiere relevancia porque gran parte de esa fruta comenzará a comercializarse a partir de julio, período en el que tradicionalmente se intensifica la salida de producto almacenado hacia los mercados.

La pera también cae, aunque con menor intensidad

La situación de la pera presenta características similares, aunque con una magnitud menos pronunciada. La cosecha teórica alcanzó algo más de 517.000 toneladas, volumen que refleja una disminución cercana al 9% respecto del año anterior.

En términos absolutos, esto implica que habrá alrededor de 50.000 toneladas menos de peras disponibles en relación con la campaña 2025.

La definición de cosecha teórica utilizada por los organismos oficiales contempla toda la fruta destinada al mercado interno, exportación e industria, además de los stocks existentes en las cámaras frigoríficas. Este indicador permite obtener una fotografía de la disponibilidad total de producto al inicio de la temporada comercial.

Al analizar los destinos comerciales de la pera durante los últimos años, también se observa una marcada reducción en el volumen destinado a la industria. Durante el primer cuatrimestre de 2026 se orientaron poco más de 142.000 toneladas hacia este segmento, frente a las cerca de 172.000 toneladas registradas un año antes. La caída alcanza aproximadamente el 27%.

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Las exportaciones, por su parte, también mostraron una contracción, aunque más moderada que en el caso de la manzana. Al 30 de abril se habían exportado unas 159.400 toneladas, cifra que representa una disminución cercana al 8% en términos interanuales.

Menor oferta y expectativas de mejores precios

Los números del primer cuatrimestre permiten proyectar un escenario particular para la segunda mitad del año. La reducción de la cosecha, sumada a los menores niveles de stock, configura una oferta más limitada tanto para el mercado interno como para algunos destinos externos.

En el caso de la manzana, la escasez relativa de producto ya comenzó a reflejarse en los valores observados en los mercados domésticos. Los especialistas consideran que, de mantenerse la calidad y el tamaño adecuados de la fruta almacenada, los precios podrían sostenerse en niveles elevados durante los próximos meses.

La combinación de menor disponibilidad y una demanda interna firme genera condiciones favorables para que los productores y operadores comerciales obtengan mejores valores por la fruta fresca. No obstante, el comportamiento definitivo del mercado dependerá de la calidad del producto conservado en frío y de la respuesta de los consumidores frente a los aumentos de precios.

Para las peras también se espera una mejora gradual de las cotizaciones. La menor oferta disponible podría impulsar ajustes alcistas en el mercado interno durante el segundo semestre, especialmente si se consolida una demanda estable tanto a nivel local como regional.

Exportaciones con comportamientos diferentes

Las perspectivas para el comercio exterior muestran diferencias entre ambas especies. En manzanas, la expectativa es que las exportaciones continúen mostrando caídas significativas durante el resto del año. La menor cosecha disponible y la mayor rentabilidad que actualmente ofrece el mercado interno podrían llevar a los exportadores a redireccionar parte de la fruta hacia las góndolas nacionales.

En otras palabras, los operadores encontrarían mejores márgenes de negocio abasteciendo el consumo interno que enviando producto a mercados externos donde los costos logísticos y las exigencias comerciales siguen siendo elevados.

La situación de la pera aparece algo más favorable. Brasil continuará siendo el principal destino de las exportaciones argentinas durante el segundo semestre, acompañado por otros mercados latinoamericanos que han ganado protagonismo en las últimas campañas.

Además, el sector observa con expectativa la evolución de la demanda en Rusia. De confirmarse un mayor interés de compra durante los próximos meses, podrían concretarse nuevos embarques hacia ese mercado a partir de julio, ampliando las posibilidades comerciales para la fruta regional.

Más allá de las perspectivas positivas para los precios, el interrogante central que enfrenta la actividad sigue siendo la rentabilidad. La fuerte caída productiva registrada este año, especialmente en manzanas, plantea una ecuación compleja para productores y empresas. Si bien los mayores precios podrían compensar parcialmente la menor oferta, todavía resta determinar si el incremento de los valores alcanzará para equilibrar las pérdidas derivadas de una cosecha considerablemente más baja.

manzana góndola
Con más de 90.000 toneladas menos de manzanas disponibles, el sector espera que la escasez de oferta mantenga valores elevados durante gran parte de la temporada. (Foto tomada en un supermercado de CABA el 20 de abril de 2026)

Con más de 90.000 toneladas menos de manzanas disponibles, el sector espera que la escasez de oferta mantenga valores elevados durante gran parte de la temporada. (Foto tomada en un supermercado de CABA el 20 de abril de 2026)

La campaña 2026 se perfila así como un año de contrastes para la fruticultura del Alto Valle. Por un lado, la escasez relativa de fruta genera expectativas de mejores precios y mercados más firmes. Por otro, la reducción de los volúmenes cosechados obliga al sector a enfrentar un escenario donde la rentabilidad dependerá cada vez más de la capacidad de capturar valor en cada tonelada comercializada.

Los próximos meses serán decisivos para determinar si la mejora esperada en los precios logra compensar una de las caídas productivas más importantes registradas en los últimos años, especialmente en el segmento de las manzanas, que hoy aparece como el principal foco de preocupación para toda la cadena frutícola regional.

Metodología del trabajo de cosecha teórica

La cosecha teórica de peras y manzanas es una estimación técnica que busca reflejar la cantidad de fruta que efectivamente se obtiene con destino a la comercialización durante una temporada productiva. Este concepto no incluye la fruta que permanece en las plantaciones sin ser recolectada, ya sea por cuestiones de calidad, costos de cosecha, condiciones climáticas o decisiones comerciales del productor. Por lo tanto, la cosecha teórica se enfoca en el volumen que realmente ingresa al circuito económico que puede destinarse a los distintos mercados, tanto para consumo en fresco como para la industria.

Se trata de un método proyectivo y dinámico, ya que se basa en estimaciones realizadas a partir de información disponible durante el desarrollo de la temporada. A medida que avanza y se obtienen nuevos datos sobre rendimientos, calidad de la fruta y volúmenes efectivamente recolectados, las proyecciones iniciales se corrigen y ajustan. De esta manera, la cosecha teórica constituye una herramienta útil para productores, empresas, organismos públicos y actores de la cadena frutícola, ya que permite anticipar la oferta disponible, planificar estrategias comerciales y tomar decisiones vinculadas a la logística, el almacenamiento y la exportación.

Los datos presentados en este trabajo se rescatan de informes oficiales realizados por el SENASA y la secretaria de Fruticultura de Río Negro con corte al cierre de abril, recién iniciada la temporada. Existen algunos desvíos que se deben tener en cuenta al analizar las tendencias y números finales obtenidos.

-La estadística comercial suministrada por el SENASA no contempla la oferta de fruta que se comercializa en la región patagónica. Según información del sector privado, este mercado ubicado al sur del río Colorado representa menos del 5% de las ventas totales que se orientan al mercado interno de todo el país.

-Los stocks en las cámaras frigoríficas que contabiliza la secretaría de Fruticultura de Río Negro, contempla este año solo el 66% -en promedio se ubica este indicador en el 75%- de las cámaras presentes en su territorio y no toma las existentes en Neuquén, que, cabe la aclaración, tienen una incidencia mucho menor.

-La comercialización de manzanas de una temporada comienza en febrero/marzo y finaliza en el mismo período del año posterior. Los datos para este análisis toman como cierre en diciembre (año calendario), por lo tanto, hay que tener en cuenta que los dos primeros meses del año corresponden a la temporada anterior. En todos los años tomados se estandariza esta variante.

Independientemente de estas aclaraciones, y los desvíos que pudiesen existir, los números presentados de las cosechas teóricas de pomáceas buscan, ante todo, mostrar tendencias.

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