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La paradoja del arándano argentino: menos volumen, más valor

El impacto del clima redujo los envíos al exterior, mientras el arándano argentino fortaleció su posicionamiento premium en los mercados internacionales.

La última campaña del arándano argentino dejó un balance mixto para el sector. Por un lado, la variabilidad climática impactó de lleno en los volúmenes exportados, que volvieron a mostrar una caída interanual. Por otro, la industria profundizó un perfil productivo y comercial diferenciado, apoyado en la producción orgánica, la responsabilidad social y una inserción estratégica en mercados de nicho que valoran la calidad por sobre la cantidad.

De acuerdo con datos del sector, Argentina finalizó la temporada con exportaciones cercanas a las 4.800 toneladas de arándanos frescos, lo que representa una baja de entre el 8% y el 12% respecto del ciclo anterior. A ese volumen se sumaron alrededor de 3.100 toneladas destinadas al mercado interno, además de un remanente que se volcó a la industria del congelado IQF (Individual Quick Freezing). En este último segmento, el país cuenta con una ventaja estructural relevante: cerca del 80% de los huertos están certificados como orgánicos, una condición cada vez más demandada en los mercados internacionales.

“Es un producto que se comercializa bien, especialmente cuando se destina al congelado, y que permite sostener la rentabilidad para quienes tienen capacidad de almacenamiento”, explicó Jorge Pazos, presidente del Comité Argentino de Arándanos (ABC).

Una campaña más corta y adelantada

Uno de los rasgos distintivos de la temporada fue su adelanto fenológico. La ausencia de fríos intensos durante el invierno provocó una maduración más temprana de la fruta, lo que permitió iniciar las exportaciones ya en agosto. Sin embargo, este adelanto también generó una concentración de la oferta en un período más acotado, con un pico productivo marcado entre las semanas 44 y 49 del año.

Como consecuencia, la exportación prácticamente concluyó en la primera semana de diciembre. No obstante, Pazos aclaró que el mercado interno continuó recibiendo fruta gracias a la presencia de algunas variedades tardías, como la Rabbit Eye, que permitieron extender la disponibilidad local durante varias semanas más.

Para los productores, el mercado doméstico volvió a cobrar protagonismo. La apreciación del peso argentino hizo que, en determinados momentos de la campaña, el retorno en dólares del mercado interno resultara comparable al de la exportación, incentivando a desviar parte de la producción al consumo local.

Consultado por las causas de la caída en las exportaciones, Pazos se mostró cauto, pero señaló el creciente impacto del cambio climático sobre la actividad. “No hablo con fundamentos técnicos, pero es evidente que los fenómenos climáticos están alterando los ciclos productivos”, afirmó. Como ejemplo, mencionó eventos extremos recientes en distintas regiones del mundo, desde nevadas inusuales en Europa hasta situaciones atípicas en Sudamérica.

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Aunque se exportaron menos toneladas, la industria sostuvo su competitividad gracias a certificaciones, producción orgánica y un mayor valor agregado.

Aunque se exportaron menos toneladas, la industria sostuvo su competitividad gracias a certificaciones, producción orgánica y un mayor valor agregado.

Si bien la campaña no estuvo marcada por un invierno particularmente adverso, la mayor inestabilidad climática obligó al sector a realizar ajustes productivos, lo que se tradujo en una menor disponibilidad de fruta exportable.

Europa lidera y Brasil gana terreno

Europa volvió a posicionarse como el principal destino de los arándanos argentinos, concentrando cerca del 35% de los envíos. Estados Unidos ocupó el segundo lugar, con alrededor del 22%, seguido por Reino Unido, Canadá y Asia. En menor escala, también se registraron exportaciones hacia Israel, Emiratos Árabes Unidos y Cuba.

Durante la campaña no se concretaron nuevas aperturas de mercados, aunque existen gestiones incipientes para ingresar a Indonesia. Para Pazos, esto refuerza la lógica de nicho que caracteriza al sector. “Argentina no compite por volumen. Competimos por calidad, por certificaciones, por prácticas sustentables y por una historia social detrás del producto”, resumió.

En el plano regional, Brasil se consolida como una apuesta estratégica. El crecimiento del consumo, especialmente en San Pablo y otras zonas de alto poder adquisitivo, abrió nuevas oportunidades para el arándano argentino. “Hace algunos años, el arándano no tenía presencia en Brasil. Hoy vemos un consumo más instalado, resultado de acciones de promoción sostenidas”, destacó el presidente del ABC.

Exportación a granel y desafíos logísticos

Otro eje clave de la estrategia comercial fue el avance de la exportación a granel (bulk) hacia Europa. Este modelo responde tanto a cuestiones logísticas como regulatorias, en un contexto en el que la Unión Europea avanza firmemente en la reducción del uso de plásticos.

En este esquema, gran parte de la fruta se envía a los Países Bajos, donde es reprocesada y reenvasada de acuerdo con las normativas y formatos específicos de cada mercado. “Esto implica perder trazabilidad directa en el punto de venta, pero es una solución práctica para adaptarse a la diversidad de exigencias del bloque”, explicó Pazos.

La vía aérea concentró cerca del 90% de los envíos, garantizando calidad y frescura, incluso en el caso del bulk. El transporte marítimo tuvo una participación menor, principalmente hacia Europa y algunos puertos estadounidenses.

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La reducción de los envíos coincidió con una mayor apuesta por la producción orgánica, el congelado IQF y prácticas sustentables.

La reducción de los envíos coincidió con una mayor apuesta por la producción orgánica, el congelado IQF y prácticas sustentables.

La producción argentina de arándanos se concentra principalmente en Tucumán y en el litoral, con epicentro en la zona de Concordia, sobre el río Uruguay. Tras el cierre de la campaña, los productores avanzaron con tareas de poda y raleo de verano, fundamentales para renovar las plantas y asegurar fruta de calidad en la próxima temporada. En paralelo, se desarrollan ensayos iniciales de mejoramiento genético con nuevas variedades.

De cara a 2026, el Comité Argentino de Arándanos busca consolidar su posicionamiento bajo la marca Frutas de Argentina, reforzar la presencia en ferias y misiones comerciales, profundizar el mercado brasileño y adaptarse a las crecientes exigencias ambientales europeas. “Sabemos que somos una industria pequeña, pero sostenemos nuestra presencia en los mercados que valoran el sabor, la calidad y la historia detrás de la fruta”, concluyó Pazos.

Fuente: Portal Frutícola con aportes +P.

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