Neuquén

"Centinelas de la estepa": Cómo los perros protectores logran reducir al 0% los ataques de pumas en Neuquén

¿Puede un perro detener la guerra entre crianceros y pumas? Un documental revela cómo los centinelas de la estepa transforman la producción y conservan la fauna nativa.

El documental periodístico "Centinelas de la estepa - Perros protectores de ganado", dirigido por Carla Porro, explora la compleja realidad de la provincia de Neuquén. Este territorio destaca como uno de los espacios más preservados del planeta, donde la fauna silvestre aún vaga libremente y coincide con los crianceros en sus rutas ancestrales de trashumancia.

La obra de Porro analiza el conflicto socioambiental que surge cuando los depredadores, guiados por su instinto, atacan al ganado y amenazan el sustento de las familias rurales. En este escenario de ecosistemas andinos, la autora muestra cómo el movimiento estacional en busca de pasturas genera tensiones constantes entre la cultura productiva y la conservación de especies autóctonas.

La solución que destaca la pieza audiovisual proviene de una alianza estratégica: la incorporación de perros protectores de ganado.

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La técnica de perros protectores reduce los daños por depredación entre un 84% y un 100%. Foto: Federico Gregorio para WCS.

La técnica de perros protectores reduce los daños por depredación entre un 84% y un 100%. Foto: Federico Gregorio para WCS.

Pérdidas económicas y el fin de los métodos tradicionales

Los pequeños productores enfrentan daños devastadores que comprometen su estabilidad financiera. Mario Forman, criancero con invernada en Bajo los Pozones, relata que los ataques de pumas resultaban constantes y provocaban la pérdida de entre 10 y 15 animales por cada evento.

Otros productores, como Jorge González de Tricao Malal, señalan que el peligro no proviene únicamente de los felinos o el zorro colorado, sino también del cóndor andino. Según su testimonio, el cóndor mata grupos de hasta 10 chivos si detecta al ganado desprotegido en zonas remotas.

Durante la temporada de veranada, las cifras de mortandad ascienden a rangos de entre 40 y 60 animales, lo cual representa una merma crítica de capital para quienes viven exclusivamente de esta actividad. Ante la ineficacia de trampas y reflectores, la implementación de canes protectores modifica sustancialmente el panorama de producción.

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El perro protector vigila al rebaño en la inmensidad de la estepa neuquina para evitar ataques. Foto: Agustín Gregorio para WCS.

El perro protector vigila al rebaño en la inmensidad de la estepa neuquina para evitar ataques. Foto: Agustín Gregorio para WCS.

Centinelas de la estepa

El uso de estos animales forma parte de un programa integral de coexistencia entre la producción humana y la fauna silvestre. Esta metodología posee una historia de aproximadamente 6.000 años a nivel mundial, originada tras la domesticación del muflón y su transformación en oveja.

El proceso imita la transición del lobo a perro ocurrida hace 15.000 años, donde el can se cría junto al ganado para integrarse en su grupo social y desarrollar un vínculo de protección instintivo. Los resultados actuales demuestran una efectividad rotunda: las pérdidas por depredación disminuyen drásticamente, con casos que alcanzan el 0% de daño y otros donde la efectividad mínima ronda el 84%.

Este cambio rotundo permite que el perro, a diferencia de los perros de arreo comunes, permanezca con el rebaño sin regresar a la casa del criancero.

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Conservación y nuevas perspectivas

La presencia del perro protector facilita la protección de especies en estado crítico de vulnerabilidad, como el gato andino. Este felino figura entre los más amenazados del mundo y su supervivencia depende de hábitats fragmentados con condiciones climáticas extremas.

Mediante el asesoramiento de organizaciones como la WCS (Wildlife Conservation Society), productores como Flavio Castillo ahora identifican y valoran la función de estos carnívoros en el equilibrio ambiental. Antes, el desconocimiento llevaba a los crianceros a combatir la depredación mediante trampas, pero hoy comprenden que cada especie cumple un rol vital en la cadena alimentaria.

La herramienta de los perros pastores ofrece una alternativa amigable que evita la caza del depredador y fomenta un modelo de convivencia sostenible en el tiempo.

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Los ataques de pumas y zorros generaban pérdidas de hasta 60 animales por temporada de veranada. Foto: Darío Podestá para Vida Silvestre.

Los ataques de pumas y zorros generaban pérdidas de hasta 60 animales por temporada de veranada. Foto: Darío Podestá para Vida Silvestre.

Hacia una cultura de la coexistencia en la Patagonia

El documental muestra que la educación ambiental y el éxito de los perros protectores generan un cambio de mentalidad profundo en las comunidades de Neuquén. El puma deja de ser una simple amenaza para ocupar su lugar como habitante legítimo y regulador del ecosistema.

Los crianceros, influenciados por la sabiduría de sus ancestros, reconocen que el equilibrio natural requiere que el humano acepte coexistir con el entorno en lugar de intentar controlarlo mediante la erradicación de la fauna.

Preservar estos paisajes salvajes constituye una prioridad para asegurar la supervivencia tanto de la cultura rural como de la biodiversidad nativa. La historia de la Tierra y la trashumancia encuentran en estos perros un puente hacia un futuro donde la producción y la naturaleza prosperan en armonía.


Fuente: Redacción +P

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