Informe: el sector porcino cerró el mejor primer semestre de los últimos 25 años
Un informe de JLU Consultora destaca el mayor peso promedio de faena de la última década, costos de producción estables y una creciente demanda de carne de cerdo, impulsada por su competitividad frente a otras proteínas.
El sector porcino argentino finalizó el primer semestre de 2026 con resultados que consolidan uno de los mejores desempeños de las últimas décadas. Así lo refleja el último informe elaborado por JLU Consultora, que destaca un escenario de crecimiento productivo, estabilidad económica y una creciente participación de la carne de cerdo en la mesa de los argentinos, impulsada por su competitividad frente a otras proteínas.
De acuerdo con el relevamiento, el balance de los primeros seis meses del año puede calificarse como "totalmente aceptable", especialmente si se compara con los registros históricos de los últimos 25 años. A pesar de un contexto económico desafiante, la actividad logró sostener márgenes positivos gracias a mejoras técnicas en la producción y a una demanda interna que continúa absorbiendo toda la oferta nacional.
Récord de producción y estabilidad económica
Uno de los datos más relevantes del informe corresponde a la producción. Durante junio se alcanzó el mayor peso promedio de faena de la última década, un indicador que refleja una mayor eficiencia en los sistemas productivos. El peso vivo de los animales aumentó 1,2 kilos respecto del promedio registrado en junio de 2025, consolidando una tendencia que viene observándose desde comienzos del año.
Sin embargo, este avance también plantea nuevos desafíos. El incremento del peso de los animales generó reprogramaciones en las entregas hacia los frigoríficos, una situación que impactó principalmente en los productores medianos y pequeños. A esto se suma que algunas plantas comenzaron a aplicar descuentos sobre el precio de aquellos animales que presentan sobrepeso, con el objetivo de evitar inconvenientes en los procesos industriales.
En materia económica, el informe señala que el precio del cerdo en pie registró una leve mejora durante junio medido en pesos. No obstante, al expresarlo en dólares se observa una caída respecto de mayo, producto de la devaluación de la moneda local, aunque el valor continúa ubicándose por encima de los niveles registrados un año atrás. En el acumulado del primer semestre, el precio del cerdo en pie aumentó un 13,2%.
Uno de los aspectos más favorables para la actividad es la estabilidad de los costos de producción. Según JLU Consultora, los costos se mantienen prácticamente en los mismos niveles que a fines de diciembre de 2025. Si bien todavía no compensan completamente los incrementos registrados durante el año anterior, permiten sostener un margen bruto considerado atractivo para los productores.
El informe incluso remarca que la situación económica de la producción porcina argentina es actualmente más favorable que la de otros países de la región. Brasil, principal competidor en Sudamérica, atraviesa un escenario de baja rentabilidad pese a registrar costos similares medidos en dólares.
El cerdo gana espacio en la mesa de los argentinos
El crecimiento del consumo interno aparece como otro de los pilares del buen momento que atraviesa el sector. La diferencia de precios respecto de otras carnes continúa favoreciendo al cerdo, que se convirtió en una de las principales alternativas para los consumidores en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
Mientras el costo de vida acumuló un incremento superior al 32% en los últimos doce meses, la carne vacuna aumentó más del 60% y la carne aviar cerca del 38%. En cambio, la carne de cerdo registró una suba del 20%, muy por debajo tanto del Índice de Precios al Consumidor como del índice de alimentos.
Esta diferencia está modificando los hábitos de consumo de los argentinos. El estudio sostiene que apenas un 20% de la población mantiene un consumo habitual de carne vacuna. Otro 30% comenzó a reducirlo progresivamente, mientras que el 50% restante disminuyó de manera significativa su ingesta de carne bovina o directamente la reemplazó por pollo y cerdo.
En este contexto, el Índice de Carne de Cerdo (ICC) mostró una baja del 0,8% durante junio, un comportamiento que permitió que toda la producción nacional encontrara destino en el mercado interno. La consultora destaca además el rol que cumplen las carnicerías, donde los comerciantes impulsan cada vez más la venta de cortes porcinos para compensar la menor demanda de carne vacuna y sostener el volumen de ventas.
Un escenario internacional que abre oportunidades
El escenario internacional también ofrece oportunidades para Argentina. El informe señala que tanto China como Europa enfrentan una compleja situación de rentabilidad debido al incremento de los costos productivos y a problemas sanitarios, especialmente por el avance de la Peste Porcina Africana (PPA) en territorio europeo.
Según el análisis, ambos bloques presentan limitaciones estructurales vinculadas a la disponibilidad de alimentos, agua y superficie productiva, factores que colocan a los países americanos en una posición más competitiva para el desarrollo de la actividad.
En este marco, Argentina aparece con ventajas comparativas importantes. Si bien Brasil continúa siendo el principal origen de las importaciones porcinas que ingresan al mercado local, una eventual depreciación del peso frente al dólar actuaría como un mecanismo de protección para la producción nacional, ya que encarecería las importaciones y favorecería la competitividad de la industria local, aun considerando un aumento de los costos internos.
Finalmente, el informe plantea una preocupación respecto de la transparencia en la formación de los precios de referencia. Actualmente, el promedio máximo ponderado utilizado como indicador surge de las operaciones realizadas por apenas entre 32 y 44 establecimientos, volumen que representa menos del 3,5% de la producción nacional. Para la consultora, esta elevada concentración, sumada a prácticas de subfacturación detectadas en algunas operaciones, limita la representatividad de los valores de referencia y dificulta una correcta formación de precios para todo el sector.
Con un récord productivo, costos estabilizados y una creciente preferencia de los consumidores por la carne de cerdo, el primer semestre de 2026 deja un panorama alentador para la cadena porcina argentina. No obstante, el sector deberá seguir trabajando para resolver los desafíos logísticos derivados del aumento de la producción y avanzar hacia un sistema de comercialización más transparente que fortalezca la competitividad de toda la actividad.
FUENTE: JLU Consultora con aportes de Redacción +P.
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