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Genética de campeones: La historia de la cabaña de Neuquén que brilla con su lana Merino

El campo neuquino se infla de orgullo con la única cabaña registrada de cría de ovejas merino, una de las razas ovinas más valoradas del mundo por la calidad excepcional de su lana.

El paraje Las Pircas se encuentra en la zona conocida como Espinazo del Zorro, en el departamento Catan Lil, sobre la ruta 46, a unos 65 kilómetros de Zapala y a 220 kilómetros de Neuquén Capital. Su paisaje de mesetas, bardas erosionadas y cañadones bajos, típico del monte patagónico, ofrece unas vistas de belleza inigualable, donde cada estación del año marca un ritmo natural y armónico.

En este lugar del mundo, Don Abel Héctor Martínez, conocido como “Tuta”, fundó y registró a fines de los años 60, Cabaña Doña Amalia, en honor a su madre. Como hombre de campo, dedicó gran parte de su trayectoria a mejorar la genética de carneros y ovejas de raza Merino Australiano, una de las más cotizadas por su lana.

Foto de Mariana Lesa Brown (29)
Oro blanco: Una oveja con buena genética produce hasta 5 kilos de lana de exportación.

Oro blanco: Una oveja con buena genética produce hasta 5 kilos de lana de exportación.

Desde entonces, Doña Amalia se convirtió en una de las primeras cabañas de Merino registradas en la Sociedad Rural Argentina y en la Asociación Argentina de Criadores de Merino, donde la inversión en genética fue siempre la clave para producir una lana de alta calidad.

Nueva generación

Durante el año 2024, luego del fallecimiento de su padre, Abel Héctor María, hijo de Don Abel, refundó Cabaña Doña Amalia con la idea de continuar el legado de su familia que siempre se dedicó a la producción.

Foto de Mariana Lesa Brown (34)
Genética de punta: La Cabaña Doña Amalia destaca por la alta calidad de su lana Merino.

Genética de punta: La Cabaña Doña Amalia destaca por la alta calidad de su lana Merino.

Abel es técnico forestal, actualmente tiene 46 años y trabajó muchos años en relación de dependencia en el INTA, hasta que decidió volver a las raíces y retomar las riendas de la reproducción de ovejas Merino, que es su principal actividad, aunque también crían ganado bovino.

“Nuestra cabaña tiene el número 178”, cuenta en diálogo con +P. “Mi papá tuvo la cabaña varios años y hasta hace 40 años atrás dejó de tenerla”, explica el productor nacido y criado en el campo igual que sus padres y abuelos, que fueron los primeros que adquirieron este campo.

Foto de Mariana Lesa Brown (35)
Oro blanco: Una oveja con buena genética produce hasta 5 kilos de lana de exportación.

Oro blanco: Una oveja con buena genética produce hasta 5 kilos de lana de exportación.

Cuando se le pregunta sobre cómo ve el lugar donde vive, Abel reconoce que “es hermoso, ¿verdad?... yo cuando me separo de acá es como que se extraña”. “Es un lugar alto, estamos en precordillera, sobre la cordillera del cerro Chachil, que es el punto más alto que tenemos a casi 2700 metros”, describe con orgullo.

“Nosotros somos un campo con tres productores, tres primos que trabajamos acá, aunque cada uno tiene su producción individual”, explica. El campo tiene un promedio de 7500 hectáreas y sólo la cabaña de Merino, maneja unas 400 ovejas puras registradas por año.

Foto de Mariana Lesa Brown (30)
Raíces patagónicas: Tres generaciones dedicadas a la cría de Merino en el Espinazo del Zorro.

Raíces patagónicas: Tres generaciones dedicadas a la cría de Merino en el Espinazo del Zorro.

Entre animales salvajes y sequía

En la Zona de Espinazo del Zorro, los inviernos son muy fríos y usualmente hay lluvias y nieve con temperaturas que pueden llegar a -20 grados. Abel nos cuenta que estos últimos años, con la sequía no cayó mucha nieve y que eso redujo los caudales de los ríos y arroyos del lugar.

En otra chacra que posee la familia de 26 hectáreas, destinada a la producción de alfalfa, avena y cebada para el invierno, el rendimiento cayó a menos de la mitad por la falta de agua. Cada verano, el riego se corta antes de tiempo.

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Clima extremo: En el departamento Catan Lil, los inviernos alcanzan los 20 grados bajo cero.

Clima extremo: En el departamento Catan Lil, los inviernos alcanzan los 20 grados bajo cero.

Sobre este tema Abel reconoce que el último año “fue especialmente preocupante: casi no nevó ni llovió, los arroyos se secaron temprano y hubo que improvisar lagunitas y captaciones para que el ganado pudiera beber”. A la escasez hídrica se sumaron plagas como tucuras y langostas, que también afectan las pasturas.

Otro de los grandes desafíos de producir en la Patagonia es el peligro que conlleva la presencia de pumas, zorros colorados y hasta perros salvajes, que son depredadores naturales de las ovejas. Sin embargo, a través de la introducción de los perros protectores de ganado de la raza Montaña de los Pirineos, se logra mantener el ganado a salvo.

Foto de Mariana Lesa Brown (32)
Genética de punta: La Cabaña Doña Amalia destaca por la alta calidad de su lana Merino.

Genética de punta: La Cabaña Doña Amalia destaca por la alta calidad de su lana Merino.

Tenemos un criadero de perros protectores de ganado… es un manejo amigable, digamos no letal, con los depredadores naturales”, explica Abel y recuerda que hace unos 15 años atrás casi perdieron todas las ovejas. “A veces llegábamos a fin de año y no teníamos nada, solo nos quedaban los adultos nada más”.

A partir de la introducción de estos perros de pelaje blanco en el año 2012, pudieron proteger el ganado. “El perro marca un territorio de pastoreo, por donde pasan las ovejas y ahí los depredadores no se meten”, agrega Abel y explica que el perro también interrumpe el factor sorpresa que lleva a cazar a los pumas.

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Pasión por el campo: Para Abel, producir lana es honrar la memoria de su padre y sus abuelos.

Pasión por el campo: Para Abel, producir lana es honrar la memoria de su padre y sus abuelos.

Genética, premios y economía

Desde que Don Abel (padre) comenzó con la reproducción, mantener una buena genética del ganado siempre fue la clave: Una oveja te está dando promedio mientras tenga buena genética y buen trabajo, 5 kg de lana”, afirma el productor, mientras que una oveja madre y un macho reproductor da entre 12 y 15 kilos.

A colación de los tiempos de la convertibilidad del peso, Abel (hijo) recuerda que “cuando fue el uno a uno era imposible que 1 kilo de lana valga 1 peso”. A partir de allí, “se fue abajo todo el tema de la producción ovina… muchos campos cambiaron ovejas por vacas”, se lamentó. El precio de la lana como comodity “se vio muy afectada”. “Ahora 1 kilo de lana buena, entre 17 y 20 micrones de finura, está entre los 7 y 12 dólares”.

Foto de Mariana Lesa Brown (36)
El legado familiar: Abel Martínez continúa la tradición ovina en la Cabaña Doña Amalia.

El legado familiar: Abel Martínez continúa la tradición ovina en la Cabaña Doña Amalia.

“Tener una cabaña en realidad es aportar al sector productivo, yo lo veo así, aportar genética. Nosotros generamos reproductores fundamentalmente que van a otros campos, que a la vez aportan su mejoramiento a las madres para dar crías de mejor producción, mejor lana y tamaño”, asegura.

Después del trabajo diario vienen las presentaciones en las exposiciones rurales, donde se exponen los animales y se postulan para los diferentes premios. “Ese animal que salió premiado vale mucho más, puede llegar a valer 4, 5 o 20 millones más en la puja del remate” afirma Abel.

Foto de Mariana Lesa Brown (33)
Aporte al sector:

Aporte al sector: "Generamos reproductores para mejorar la producción en otros campos".

Los últimos premios que obtuvo Cabaña Doña Amalia fueron en la Expo Rural de Junín de los Andes, al mejor carnero de toda la rural y al mejor berete. Además, en la reciente Expo Rural de Maquinchao, ganaron el premio al mejor carnero Merino puro registrado dos dientes y el segundo puesto al mejor berete de carneros.

Continuar el legado

Para Abel el trabajo con el campo significa continuar con sus raíces, con su herencia. “Y es mi trabajo, laburo de lunes a lunes y a veces hasta las diez de la noche… a mí me es ameno, es pasión”, asegura Abel y agrega que el respeto es fundamental… es algo que yo heredé… y el amor que es lo único que va a salvar al mundo”.

Foto de Mariana Lesa Brown (37)
Excelencia premiada: Los carneros de Doña Amalia se alzan con los máximos premios en las rurales.

Excelencia premiada: Los carneros de Doña Amalia se alzan con los máximos premios en las rurales.

De cara al invierno, el panorama es incierto. Si llegan nevadas intensas, los productores podrían verse obligados a suplementar la alimentación, ya que hay poco pasto disponible y muchos animales jóvenes no están acostumbrados a la nieve, lo que aumenta el riesgo de pérdidas. “Si la sequía continúa, el problema será grave, no solo para nosotros, sino para toda la Patagonia”, advierte.

Cuando cae la tarde sobre la meseta y las ovejas se agrupan en silencio, el campo vuelve a su ritmo natural. Allí, lejos del ruido, la pasión heredada guía cada jornada. Porque para Abel no se trata sólo de producir lana, sino de honrar la tierra y la memoria familiar, convencido de que mientras haya amor por el trabajo el legado seguirá vivo.

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