Patagonia

Patagonia: el secreto detrás de un sistema ganadero sustentable y rentable

Con mejoras genéticas y manejo eficiente, lograron subir el peso de los terneros y generar más de $300.000 por animal.

Desde el año 2012 trabajan en conjunto técnicos y directivos de la Corporación Interestadual Pulmarí (CIP) y dos comunidades mapuche: Puel y Currumil. La semana pasada, a pie, bajaron sus animales desde la veranada ubicada en torno al lago Polcahue hacia una zona de mallines y con algunas hectáreas bajo riego. Recorrieron 15 kilómetros caminando, en un grupo de unas ocho personas.

Raúl Torres es el encargado del Departamento Agropecuario de la CIP. Tiene 49 años, trabaja allí desde 1998 y está orgulloso de los resultados, que tienen un impacto real en la vida cotidiana de las dos comunidades, donde conviven ocho familias.

Los progresos están vinculados a un mejoramiento genético, mediante el cual la corporación compró reproductores Hereford que fueron reemplazando al ganado criollo. A esto se suma un manejo responsable de los pastizales para evitar la sobrecarga, la rotación de potreros, el asesoramiento de los técnicos de la corporación y la aplicación de todas las pautas sanitarias para prevenir enfermedades en el rodeo.

Los resultados se ven en la balanza

El resultado es claro: pasaron de obtener terneros de 140 kilos en 2012 a lograr terneros de 190 kilos. A partir de los precios alcanzados la semana pasada en la 5.ª Feria de Invernada de los Guañacos, donde se pagaron 6.275 pesos por kilo para terneros de hasta 180 kilos, la ganancia lograda en todo este proceso hoy representa más de 300.000 pesos por animal.

Ganadería mapuche torres
“La vaca baja siempre gorda”, resume Raúl Torres sobre un manejo que hoy garantiza más preñez y mejores resultados.

“La vaca baja siempre gorda”, resume Raúl Torres sobre un manejo que hoy garantiza más preñez y mejores resultados.

A esto se suma que, gracias al manejo cuidadoso y al asesoramiento veterinario, las vacas llegan en buen estado corporal al servicio y el porcentaje de destete ronda el 90 %, muy por encima de la media nacional del 65 %. Así, por cada diez vacas, logran nueve terneros. Este es otro aspecto que mejora la rentabilidad de la actividad, que aquí se desarrolla en medio de montañas con picos nevados, lagos y cañadones.

En el último arreo, los animales estaban pastando en el entorno del lago Polcahue y fueron bajados unos 15 kilómetros hacia Aluminé, donde tiene su sede la CIP.

Ambas comunidades poseen 550 hectáreas y tienen en conjunto 120 vacas, que constituyen su capacidad máxima. Torres contó a +P que ingenieros agrónomos de la organización realizan relevamientos de pastizales y aconsejan el armado de nuevos potreros con alambre eléctrico, con el fin de evitar el sobrepastoreo.

A su vez, la CIP posee un campo de 50 hectáreas que funciona como núcleo reproductivo. Allí se trabaja con animales Puros Registrados. Cuentan con un plantel de 18 madres, 8 toros, 7 vaquillonas y 14 terneros. Comenzaron con ocho hembras y ocho toros comprados en cabañas reconocidas de la Patagonia. Con la venta de los terneros, logran ser autosustentables y afrontar la compra de forrajes para el invierno.

Antes del movimiento de la hacienda, las comunidades deben gestionar los certificados sanitarios, que son extendidos por los veterinarios de la organización. “Si no es así, no suben”, aclara Torres.

Al trabajar con un determinado tipo de animales y evitar la sobrecarga de los campos, “la vaca baja siempre gorda”, lo que garantiza la posterior preñez. Además, descienden a una zona donde existen canales de riego que mejoran las pasturas. Una vez finalizada la caminata, llegan a lo que denominan “el casco de la estancia”, donde se encuentran las instalaciones puestas al servicio de las comunidades y donde, además, “la nieve se va rápido”. Allí hay corrales, bretes, manga y una báscula. También concurren compradores de los excedentes, que pagan el precio de mercado por cada kilo adquirido. Nada se hace “a ojo”.

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Manejo responsable del campo y selección genética explican el salto productivo.

Manejo responsable del campo y selección genética explican el salto productivo.

Los vacunos de esta zona tienen, además, un plus nutricional que pocos en el mundo obtienen: el piñón, fruto de otoño.

Torres señala que hay buenas pasturas, coirones —de alto valor nutricional— y también “mucho ramoneo debajo de las araucarias”. De este modo, los animales se alimentan entre las ramas. “Y no solo el vacuno: a todos les gusta el piñón… al caballo, la chiva…”.

Premisas claras

Torres sostiene dos grandes premisas de trabajo: cuidar el entorno, respetando los ciclos biológicos y evitando la sobrecarga de los campos, y garantizar el bienestar animal, lo que implica aplicar ciertos conceptos básicos de manejo. Esto no está exento de cambios. Por ejemplo, con el tiempo se busca que las comunidades dejen de utilizar perros como herramienta de trabajo. “El Hereford es un animal manso, no necesita gritos ni ladridos”, afirma, y esa idea se lleva a la práctica.

Todos estos elementos “se traducen en un mejor ternero”, que gana peso más rápido, mientras aumenta la cantidad anual de pariciones con el mismo lote de vacas. “Eso nos pone contentos, porque es ahí donde se nota el trabajo”, dice el técnico, que comenzó como colaborador en tareas de campo de la corporación.

Además de las charlas y el asesoramiento, los técnicos colaboran con las comunidades en la clasificación de los animales, para lograr una calidad uniforme al momento de la venta.

La comercialización tiene como objetivo principal generar recursos para la compra de forrajes. Una parte de los terneros se destina al autoconsumo y otra se vende fuera de la comunidad. Existe también otro negocio, acorde a la escala de estos emprendimientos: como parte de una genética certificada, originada en toros Puros Registrados, las comunidades venden “toritos” a vecinos criollos. “Los compradores llegan solos”, comenta Torres sobre la demanda sostenida.

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Un enfoque integral que combina técnica, planificación y respeto por el ambiente.

Un enfoque integral que combina técnica, planificación y respeto por el ambiente.

“Nosotros, como corporación, ponemos a disposición los corrales, la balanza y también un galpón, para que la comercialización se realice como corresponde”, agrega.

La satisfacción de ser sustentables

Esto lleva a Torres a evaluar el momento actual de la producción ganadera en las comunidades, al que califica como “sustentable”. En 2012, las comunidades comenzaron con 80 vacas madres y hoy alcanzan las 120. Cada 6 y 7 de diciembre bajan hasta Aluminé y realizan una feria con sus animales, antes de subir nuevamente a la veranada.

“La gente lo ve, lo nota y lo valora año a año. Toma conciencia y se entusiasma”, resume Torres, quien se muestra agradecido “por la oportunidad” que le brindaron en la CIP de asumir un rol de responsabilidad en un plan ganadero orientado a mejorar hábitos, destrezas e ingresos de dos comunidades mapuches.

La Corporación Interestadual Pulmarí se creó en 1988 por la Ley Nacional N.º 23.612. En ella participan el gobierno provincial y el nacional, a través de representantes en el directorio. Su objetivo es “administrar y desarrollar el área mediante la explotación de los recursos naturales bajo su jurisdicción en actividades productivas (agroforestales, ganaderas, mineras, industriales, comerciales y turísticas, entre otras), con especial énfasis en el desarrollo de los pueblos originarios”.

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La administración

En cuanto a la administración de este organismo, Daniel Salazar fue reelegido como presidente de la corporación por decisión unánime del directorio. El acto de renovación de autoridades se realiza cada dos años, conforme al reglamento institucional. En esta ocasión, correspondía que la presidencia fuera ejercida por el Estado nacional; sin embargo, por primera vez en la historia de la institución, la Nación cedió el cargo para permitir la continuidad del actual presidente, reafirmando así la confianza en su liderazgo para fortalecer la gestión sostenible en el territorio Pulmarí.

Junto a Daniel Salazar, fue ratificado como vicepresidente Alberto Marasco, representante de la Nación. También integran el directorio representantes del Ejército, y la organización cuenta con un gerente: Fabián del Prado.

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