Neuquén

Alerta en Neuquén: la falta de pasto obliga a mover el ganado antes de tiempo

La sequía acumulada y la falta de forraje adelantan la trashumancia en el norte neuquino, con impacto directo en pequeños productores.

El fin de semana largo de marzo, los municipios del norte de Neuquén comenzaron a difundir alertas a los automovilistas por la presencia de arreos en las rutas, ya que comenzaba el fin de la veranada. El acontecimiento, parte de la ancestral tradición de la trashumancia, se estaba adelantando de esa manera casi un mes, porque era usual que la bajada comenzara “casi pisando mayo”, recuerda Carlos Caivano, director de Ganadería de la provincia de Neuquén.

Ocurre que en los campos altos ya no hay pastos suficientes y, en los campos bajos donde está el hogar de los pequeños ganaderos, “los campos no alcanzaron a recuperarse” luego de 15 años de lluvias que están casi un 50 % por debajo de los promedios históricos.

Ante esta situación de cambio climático “que llegó para quedarse”, se llevan adelante algunas estrategias, unas más complejas que otras. Por un lado, está la difusión de recomendaciones técnicas y asesoramiento para que se cambien algunos usos y costumbres muy arraigados, como el manejo del pastizal por parte de los crianceros, porque si se permanece mucho tiempo exigiendo las praderas altas, se va a dificultar el rebrote para el próximo verano.

Por otro lado, la provincia tiene un sistema de incentivo financiero (subsidio) para que el ganadero pueda vender sus animales improductivos a un precio atractivo. Sobre el precio de mercado, el Estado aporta 22.500 pesos por cada oveja o chivo “de refugo” y 225.000 pesos por cada vaca. Se trata de animales que, por algún problema físico o por su grado de madurez, ya no están aptos para la cría y compiten en el campo por el pasto con el resto de los animales.

Por este mecanismo, se lograron comercializar 2.500 animales menores (chivos y ovejas) y 100 animales mayores (vacunos), propiedad de 35 productores de los departamentos Minas, Chos Malal, Añelo, Loncopué, Picún Leufú y Varvarco. La operatoria representó una erogación de $80.212.500. El programa estará vigente hasta el 30 de abril.

“Para un criancero que trae 10 vacas viejas, eso representa casi dos millones y medio por encima de lo que le va a pagar el frigorífico o un matarife y, entonces —además de aliviar la carga del campo—, puede hacer arreglos en los corrales o comprar alguna bomba solar. Todas mejoras para su campo”, detalló Caivano.

Logística

Al mismo tiempo, se realizó un acompañamiento por parte de los técnicos de la Secretaría de Producción, atento a que es necesario hacer una coordinación logística previa, porque el comprador exige completar una jaula completa (340 chivos) y es necesario coordinar la entrega de varios productores. Al mismo tiempo, luego de la comercialización, los técnicos realizan todo el papeleo para que el ganadero acceda al beneficio, según explicó Caivano.

“Lo que vemos es la transhumancia en el norte por el tema de las rutas, pero es algo que ocurre en toda la provincia, aunque acá en el sur (se encontraba en Junín de los Andes al momento de la charla con +P) van por dentro de los campos”, sostuvo el funcionario al ser consultado sobre la cantidad de animales que se mueven cada año para buscar los mejores pastos.

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La provincia implementa incentivos para reducir animales improductivos en medio de un escenario crítico de pastizales.

La provincia implementa incentivos para reducir animales improductivos en medio de un escenario crítico de pastizales.

Una estimación aproximada indica que casi 1 millón de cabezas de ganado se ven involucradas. Este año, “luego de enero, se vio una acumulación de la sequía, por ejemplo, en los mallines que se secaban antes de lo previsto y en la calidad de los pastizales”.

Cuando se le consultó sobre cuál es el panorama que le espera al regreso a cada criancero, Caivano adelantó que “es una situación de poco forraje, porque los pastizales no alcanzaron a recuperarse”. Por eso fue enfático en que “debemos terminar de sacar los animales improductivos”, lo que también implica un cambio de mentalidad.

Cambios de hábitos

Ocurre que, por años, el pequeño ganadero vinculaba la cantidad de cabezas de ganado que poseía con su capital, sin tener en cuenta, en algunos casos, la capacidad reproductiva de los distintos individuos que conformaban su arreo.

“Hace cinco años, comenzaba el mes de mayo y algunos todavía estaban sin bajar”, recordó el funcionario al repasar los recientes cambios de hábitos que se registran para afrontar los efectos del cambio climático. Esas largas estadías en las zonas de veranada implicaban que, en algunos casos, debieran afrontar fríos extremos, pero al mismo tiempo “había menos posibilidades de recuperación para los pastizales”.

Sobre esas costumbres trabajan los técnicos, brindando un paquete de conocimientos para permitir un mejor manejo y equilibrio en las zonas de pastoreo.

Un poco menos rudo

Según cálculos oficiales, 1.500 personas aún mantienen en la trashumancia una forma de sobrevivir, y la “veranada” tiene tres etapas: la subida, la estancia y la bajada. El tránsito de una a otra se hace al tranco de los animales.

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Con lluvias hasta 50 % por debajo de lo normal, casi un millón de animales se ven afectados por la falta de pasto.

Con lluvias hasta 50 % por debajo de lo normal, casi un millón de animales se ven afectados por la falta de pasto.

A partir del testimonio de los crianceros, la provincia logró actualizar un mapa de “huellas de arreo” de Neuquén, relevando 1.492 puntos —incluidos 541 alojos— e implicando 3.807 kilómetros de huellas utilizadas por las 1.500 familias trashumantes.

Esos “alojos” son lugares de acampe bastante precarios, donde se debe contar con agua para los animales y refugio para las personas. Por eso, a fines de 2024, la provincia lanzó el proyecto “Obras de infraestructura en huellas de arreo en zona centro y norte de Neuquén – Etapa IV”, que se ejecutó hasta octubre del año pasado.

“Se concretaron más de 30 intervenciones en puntos estratégicos utilizados por crianceros, con el objetivo de fortalecer la trashumancia y mejorar las condiciones de manejo ganadero, con una inversión de más de 195 millones de pesos”, se informó desde el gobierno.

En la región Alto Neuquén se concentró la mayor cantidad de obras, con la construcción y mejora de refugios, corrales y cargaderos en parajes como Las Vegas, Huinganco, Auquinco, Puerta de Curaco, Loncomiche y El Morado, entre otros. En total, se contabilizan más de 10 refugios nuevos o reacondicionados, junto con decenas de corrales, además de aguadas, cerramientos y alambrados. También se repararon algunas pasarelas para el cruce seguro de animales.

Fuente: Redacción +P.

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