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Habilitarán quemas controladas para frenar incendios y el avance del monte

Con esta medida se apunta a reducir el riesgo de incendios y recuperar áreas de pastoreo afectadas por el avance del monte en Río Negro.

En el noreste de Río Negro, un fenómeno silencioso pero persistente viene transformando el paisaje productivo: el avance del monte. La vegetación arbustiva, compuesta por especies como chañares, matacebos, piquillines y alpatacos, se expande sin pausa y reduce cada vez más la superficie disponible para el pastoreo. En muchos campos, estas formaciones alcanzan más de dos metros de altura y generan verdaderas barreras naturales, impenetrables incluso para la fauna, lo que complica seriamente la actividad ganadera.

Frente a este escenario, el gobierno provincial se prepara para implementar una nueva estrategia que busca equilibrar la producción con el cuidado ambiental: la reglamentación de quemas controladas. La medida, que se encuentra en proceso de elaboración, apunta a habilitar prácticas de fuego planificado con un doble propósito claro: el principal, prevenir incendios de gran escala; el secundario, recuperar áreas aptas para el pastoreo.

La subsecretaria de Recursos Forestales, Claudia Contreras, confirmó que en los próximos días podría estar lista la resolución que establecerá el marco normativo para estas prácticas. La iniciativa surge como respuesta directa a la preocupación de los productores ganaderos, especialmente de la zona de Río Colorado, donde se concentra una parte significativa del rodeo vacuno de la provincia.

Una respuesta productiva ante el avance del monte

Actualmente, el control del avance del monte se realiza principalmente mediante métodos mecánicos. Sin embargo, estos procedimientos implican altos costos operativos y logísticos, lo que los vuelve inviables para muchos productores. En este contexto, las quemas controladas aparecen como una alternativa más accesible y eficiente, siempre que se realicen bajo estrictas condiciones de seguridad y supervisión técnica.

El protocolo que se está diseñando contempla la intervención del Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales (SPLIF), que tendrá un rol central en el monitoreo y seguimiento de cada quema autorizada. Además, se prevé un estado de alerta para los cuerpos de bomberos y la utilización de herramientas tecnológicas avanzadas para definir el momento más adecuado para llevar adelante las tareas.

Uno de los pilares de este nuevo enfoque es la incorporación de tecnología satelital de última generación. A través de un sistema provisto por una empresa alemana y operado en el país por una firma especializada, el SPLIF cuenta con acceso a una plataforma que permite detectar focos de calor e incendios en tiempo casi real. Esta herramienta utiliza datos provenientes de más de 25 satélites y aplica inteligencia artificial para analizar la información, lo que mejora notablemente la capacidad de respuesta ante cualquier eventualidad.

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El avance del monte complica la ganadería y obliga a buscar soluciones más económicas que el control mecánico.

El avance del monte complica la ganadería y obliga a buscar soluciones más económicas que el control mecánico.

El sistema no solo permite la detección temprana de incendios, sino que también ofrece un conjunto de herramientas clave para la evaluación de riesgos. Entre ellas, se destacan los pronósticos de riesgo de incendio a nueve días, mapas detallados de peligrosidad, información meteorológica relevante —como velocidad y dirección del viento, temperatura y humedad— y análisis de la vegetación y del terreno mediante imágenes y modelos tridimensionales.

Tecnología y prevención en un nuevo modelo de manejo del fuego

Esta combinación de tecnología y planificación busca minimizar los riesgos asociados al uso del fuego, una herramienta históricamente utilizada en el manejo de campos pero que, sin control, puede derivar en situaciones catastróficas. En este sentido, la nueva normativa no solo habilitará las quemas, sino que establecerá condiciones estrictas para su autorización, ejecución y seguimiento.

Según lo previsto, una vez aprobada la resolución, los productores podrán comenzar a tramitar los permisos a partir de diciembre. Las quemas, en tanto, se realizarían durante el mes de febrero, una ventana temporal que se considera adecuada por las condiciones climáticas y de vegetación.

Si bien los costos de estas tareas estarán a cargo de los propios ganaderos, el Estado provincial ofrecerá un respaldo integral a través de herramientas técnicas, monitoreo constante y coordinación con los organismos de emergencia. Este “paraguas” institucional busca garantizar que las prácticas se desarrollen de manera segura y eficiente, evitando impactos negativos tanto en el ambiente como en las comunidades cercanas.

El gobernador Alberto Weretilneck destacó la importancia de esta iniciativa como parte de una estrategia más amplia de fortalecimiento del sistema de prevención y combate de incendios. Según explicó, este proceso se apoya en tres ejes fundamentales: la capacitación y profesionalización del recurso humano, la mejora del equipamiento tradicional y la incorporación de tecnología aplicada al análisis de datos y la planificación estratégica.

En un contexto marcado por el cambio climático, el aumento en la intensidad de los incendios y la expansión de las zonas habitadas en áreas rurales y boscosas, las autoridades consideran imprescindible anticiparse a los riesgos. La regulación de las quemas controladas se inscribe en esta lógica preventiva, que busca reducir la carga de combustible vegetal en el territorio y evitar incendios de gran magnitud.

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El Gobierno provincial reglamentará el uso del fuego con control estatal y monitoreo satelital para prevenir desastres.

El Gobierno provincial reglamentará el uso del fuego con control estatal y monitoreo satelital para prevenir desastres.

Al mismo tiempo, la medida responde a una necesidad productiva concreta. El avance del monte no solo reduce la superficie disponible para el pastoreo, sino que también afecta la calidad de los campos y la sustentabilidad de la actividad ganadera. Recuperar estas áreas mediante el uso controlado del fuego podría mejorar significativamente la capacidad productiva de la región.

No obstante, el desafío será lograr un equilibrio entre los objetivos económicos y la preservación del ambiente. Las quemas controladas, aunque útiles, implican riesgos y requieren de una planificación rigurosa. La clave estará en la correcta implementación de los protocolos, el compromiso de los productores y la capacidad del Estado para supervisar y acompañar cada intervención.

Con esta iniciativa, Río Negro busca posicionarse a la vanguardia en el uso de herramientas innovadoras para la gestión del territorio y la prevención de incendios. La combinación de conocimiento técnico, tecnología avanzada y políticas públicas orientadas a la producción podría marcar un punto de inflexión en la forma de abordar un problema que, hasta ahora, parecía no tener solución sencilla.

En definitiva, la regulación de las quemas controladas no solo apunta a contener el avance del monte, sino también a construir un modelo de manejo del paisaje más sostenible, donde la producción y el cuidado del ambiente puedan coexistir de manera equilibrada.

Fuente: Redacción +P.

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