Trump dio marcha atrás con la eliminación total de aranceles a la carne vacuna
La apertura total de las importaciones de carne en Estados Unidos iba a eliminar la ventaja arancelaria que tenía la Argentina y favorecía especialmente a Brasil.
La decisión del gobierno de Donald Trump de eliminar de manera provisoria los aranceles de importación para la carne vacuna de todos los orígenes finalmente no se concretó. La medida representaba un fuerte golpe para la Argentina, que cuenta con una posición privilegiada dentro del mercado estadounidense gracias a sus cuotas de exportación libres de impuestos.
La medida, que había sido revelada de manera exclusiva días atrás por el diario estadounidense The Wall Street Journal, buscaba contener el aumento récord del precio de la carne en Estados Unidos, una preocupación creciente para consumidores y para la propia Casa Blanca en un año marcado por tensiones inflacionarias. Según trascendió, la administración republicana estudiaba el ingreso de carne vacuna sin pagar aranceles adicionales, incluso una vez agotadas las cuotas tradicionales.
Hasta el momento, el sistema funciona con límites específicos por país y una cuota general para terceros mercados. Cuando esas cuotas se completaban, las exportaciones debían afrontar un arancel del 26,4%, situación que padecen especialmente Brasil y Paraguay. Ambos países habían agotado desde los primeros días del año la cuota de 52 mil toneladas destinada a terceros países y, desde entonces, sus embarques tributaban el recargo.
En contraste, la Argentina todavía se encontraba lejos de completar sus contingentes arancelarios. El país cuenta con la histórica cuota de 20 mil toneladas vigente desde 1995 y, además, había logrado recientemente una ampliación extraordinaria de 80 mil toneladas libres de aranceles para este año. Esa ventaja competitiva le permitía colocar carne en el mercado estadounidense con mejores condiciones que varios de sus competidores regionales.
Sin embargo, la nueva política de Washington amagó con modificar completamente el escenario. Al eliminarse temporalmente el arancel para todos los proveedores, los exportadores argentinos iban a perder el beneficio diferencial que representaban sus cuotas preferenciales. En otras palabras, la carne brasileña y paraguaya pasará a ingresar en igualdad de condiciones tributarias, algo que favorece especialmente a Brasil, uno de los mayores exportadores mundiales y con una enorme capacidad de abastecimiento.
Brasil emergía como el gran beneficiado
Australia y Nueva Zelanda también aparecían entre los países perjudicados por la decisión estadounidense. Ambos poseen cuotas históricas de gran volumen —de cientos de miles de toneladas— que ahora pierden parte de su valor estratégico frente a un mercado completamente desgravado.
El principal ganador de la medida iba a ser ser Brasil. El país sudamericano no solo recupera competitividad en Estados Unidos, sino que además mejora su posición luego de meses de tensión diplomática con Washington. La relación entre Trump y Luiz Inácio Lula da Silva había atravesado momentos complejos desde el inicio del nuevo mandato republicano, especialmente luego de que la carne brasileña recibiera un sobrearancel del 50%, adicional al 26,4%, como consecuencia indirecta de las disputas políticas vinculadas al juicio contra Jair Bolsonaro.
No obstante, el viernes pasado ambos mandatarios mantuvieron una extensa reunión de tres horas que fue interpretada como un gesto de acercamiento político y comercial. La flexibilización arancelaria anunciada ahora aparece como una señal concreta de distensión entre las dos economías más importantes del continente.
Paraguay también iba a obtener un alivio significativo. El país venía negociando con Estados Unidos la posibilidad de acceder a una cuota propia de exportación libre de aranceles, pero mientras tanto debía afrontar el gravamen completo tras agotar la cuota general.
Las otras medidas que analiza Washington
La administración Trump no solo apunta a reducir el precio de la carne mediante importaciones más baratas. Según las versiones conocidas en Washington, también se preparan otras medidas para disminuir costos dentro de la cadena ganadera estadounidense.
Entre ellas figura la instrucción a la Administración de Pequeñas Empresas para ampliar el acceso al crédito y al capital para productores ganaderos. Además, el gobierno analiza reducir la protección de los lobos grises y mexicanos bajo la ley de especies en peligro, un antiguo reclamo del sector rural norteamericano debido a los ataques sobre el ganado.
Otra de las iniciativas en estudio es la eliminación o flexibilización de ciertas regulaciones del Departamento de Agricultura, incluyendo la exigencia del uso obligatorio de caravanas electrónicas para la identificación animal, una medida cuestionada por parte de los productores por sus costos adicionales.
Mientras la apertura de importaciones tendría un efecto inmediato sobre los precios al consumidor, las desregulaciones y los incentivos financieros buscan fortalecer al sector ganadero estadounidense en el mediano y largo plazo.
Para la Argentina, el nuevo contexto representa un desafío importante. Aunque el mercado estadounidense continuará siendo relevante para las exportaciones nacionales, la pérdida de las ventajas arancelarias exclusivas obliga a competir de manera más directa con gigantes como Brasil y Australia, en un escenario internacional cada vez más exigente y con márgenes más ajustados.
FUENTE: WSJ, Valor carne y aportes de Redacción +P.
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