Unión Europea

¿Por qué la UE prohíbe la carne de Brasil pese al acuerdo con el Mercosur?

Brasil pierde acceso al mercado europeo: la UE suspende sus exportaciones cárnicas por incumplir normas sobre antimicrobianos en animales.

La Unión Europea (UE) asestó un golpe inesperado a Brasil: a partir del 3 de septiembre de 2026, quedará prohibida la importación de carne y otros productos de origen animal producidos en territorio brasileño destinados al consumo humano. La decisión, adoptada por Bruselas, retira a Brasil del listado oficial de países autorizados para exportar al bloque europeo, al considerar que incumple las exigencias sanitarias sobre el uso de agentes antimicrobianos en la producción animal.

El timing del anuncio no pudo ser más incómodo para Brasilia: la medida llega apenas 12 días después de la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado negociado durante un cuarto de siglo y en el que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva comprometió un notable capital político.

Resistencia a los antibióticos, el eje del conflicto

La posición europea no es nueva ni improvisada. Al presentar el listado actualizado de países habilitados, Bruselas subrayó que "la resistencia a los antimicrobianos es una de las mayores amenazas para la salud pública" y que, al garantizar su uso prudente en animales, la UE protege la salud de sus ciudadanos. Bajo el término "antimicrobianos" se agrupan los antibióticos, antivirales, antifúngicos y antiparasitarios utilizados en la cría de ganado.

La normativa europea exige que los productos de origen animal destinados al consumo humano estén totalmente libres de estas sustancias, en especial aquellas empleadas para acelerar el engorde del ganado. Brasil, según el criterio de la Comisión Europea, no cumple ese estándar, lo que justifica su exclusión del registro de exportadores autorizados.

Enorme impacto económico

Las cifras hablan por sí solas. En 2025, las exportaciones brasileñas de carne bovina hacia la UE superaron las 370.000 toneladas, con un valor estimado en alrededor de 1.800 millones de dólares, según datos gubernamentales citados por el diario Folha de S.Paulo. Si el veto entra en vigor sin modificaciones, Brasil no podrá exportar no solo carne vacuna, sino también miel, embutidos y pescado al bloque europeo.

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Brasil exportó más de 370.000 toneladas de carne bovina a Europa durante el año 2025.

Brasil exportó más de 370.000 toneladas de carne bovina a Europa durante el año 2025.

El peso de esa cifra cobra mayor relevancia si se considera que Brasil es el mayor exportador mundial de proteína de origen animal y el principal proveedor de productos agropecuarios de la Unión Europea. Perder ese mercado no es un dato menor: representa una fractura en una relación comercial que lleva más de 40 años de historia ininterrumpida.

Brasil reacciona

El gobierno brasileño respondió con rapidez y en tono firme. Los ministerios de Agricultura y de Relaciones Exteriores emitieron un comunicado conjunto en el que destacaron que las exportaciones continúan vigentes por el momento y que Brasil cuenta con "un sistema sanitario robusto e internacionalmente reconocido". El embajador brasileño ante la Unión Europea fue convocado de urgencia para reunirse con las autoridades sanitarias del bloque y solicitar explicaciones formales sobre los fundamentos técnicos de la decisión.

Desde Brasilia también se señaló, con evidente malestar, que el veto afecta exclusivamente a Brasil dentro del bloque Mercosur: Argentina, Paraguay y Uruguay permanecen en el listado habilitado y pueden continuar vendiendo sus productos cárnicos y apícolas al mercado europeo. Esa asimetría dentro del mismo bloque regional alimenta la sensación de trato discriminatorio que circula en los despachos gubernamentales brasileños.

Una contradicción en el corazón del acuerdo Mercosur-UE

La paradoja política es difícil de ignorar. El acuerdo Mercosur-UE, que entró en vigor el 1.° de mayo de 2026 tras décadas de negociaciones y una fuerte oposición de los agricultores europeos, prometía abrir mercados y profundizar los lazos comerciales entre ambos bloques. Lula apostó de forma decidida por ese pacto, y su esfuerzo fue reconocido públicamente por la cúpula de los Veintisiete.

Sin embargo, la exclusión de Brasil del registro sanitario europeo pone en tensión los compromisos asumidos y abre interrogantes sobre los mecanismos de coherencia entre los acuerdos de libre comercio y las regulaciones sanitarias unilaterales del bloque. Para Brasilia, la medida no solo es técnicamente cuestionable: es, sobre todo, políticamente inaceptable en el contexto actual.

La reunión prevista entre el embajador brasileño y las autoridades sanitarias europeas será el primer termómetro de una disputa que podría derivar en un contencioso comercial de consecuencias imprevisibles para ambas partes.

FUENTE: El País con aportes de Redacción +P

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