India, segundo importador mundial de lana, mira hacia la Patagonia y la Línea Sur rionegrina.
Una misión de India visitará Jacobacci a fines de este mes de noviembre. La Cooperativa Ganadera Indígena ya está inscripta como exportadora.
India es el segundo importador mundial de lana. Mueve un comercio anual de unos 205 millones de dólares y cerca de 60 mil toneladas. Tiene el tercer rebaño ovino más grande del planeta, pero la mayor parte de lo que esquila es lana gruesa, apta para alfombras. Para abastecer su industria textil de vestimenta necesita comprar afuera, y hasta ahora lo hacía sobre todo en Australia, que le vende el 44 % de lo que importa, y en Nueva Zelanda, con el 24 %.
Pero ese gigante empezó a mirar hacia la Patagonia, y en Río Negro, la novedad se parece a un rayo de sol cuando amanece: todavía es temprano para saber cómo termina, pero en pocos días más se sabrá. A fines de noviembre, una misión comercial vinculada al gobierno indio llegará a Ingeniero Jacobacci, sede de la Cooperativa Ganadera Indígena, para avanzar en la compra de lana y pelo Mohair de la Línea Sur.
Carlos “Kali” Mardones, presidente de la cooperativa que acaba de cumplir 50 años, lo resume sin vueltas: “Este año tenemos la expectativa de poder exportar, tanto lana como pelo Mohair. Estamos teniendo una relación bastante seria con India. Ellos se han contactado con nosotros. Tienen previsto hacer una visita a fines de noviembre”.
El vínculo no nació de una feria internacional ni de una gestión de escritorio. Fue la propia cooperativa la que se hizo visible. “El vínculo con la India surgió porque ellos se comunicaron a raíz de que nosotros armamos las publicaciones y está todo en las redes de la cooperativa”, cuenta Mardones.
“El primer contacto fue por correo electrónico. Y ahora nos adelantaron que van a venir a Jacobacci”, agrega. Hay un detalle técnico que pesa a favor: “A la India sí se puede ingresar con un Mohair sucio”, es decir, sin lavar ni procesar, tal como sale del campo.
Llegar a esa vidriera llevó tiempo. “Hace más de un año comenzamos a encuadrar a nuestra cooperativa de pequeños productores para que pueda exportar. Pero no encajábamos en ningún lado. Teníamos que ser barraca o centro de acopio”, recuerda el dirigente.
Después apareció una resolución nacional que habilita la exportación directa desde los campos. Para entonces, la cooperativa ya había hecho su propio camino. “Nosotros ya habíamos logrado la inscripción, con el alta en la AFIP y alta para vender a distintos mercados. Hoy, si vos a nivel mundial buscás exportadores de Mohair, o de lana, la Cooperativa Ganadera Indígena aparece como exportadora”.
El esquema no se limita a “la ganadera indígena”. El dirigente explicó que “nosotros hoy lo que podemos hacer es exportar la lana del resto de las cooperativas. Somos 9 cooperativas en Río Negro, y solamente 2 no lo veían factible hacer una exportación en conjunto”, explica Mardones.
El mecanismo es de cesión, no de compra. “El resto de las cooperativas ceden su producción y nosotros la vendemos. Todo fue aprobado por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). O sea, nosotros no compramos lana. Si no, nos teníamos que haber convertido en una federación”. Durante los trámites, dice, la Provincia “ayudó bastante”.
Para la entidad, el salto es de escala: deja de ser solo una cooperativa de productores y pasa a ser un canal comercializador. “Es una posibilidad de crecer como cooperativa”, sostiene.
Mardones fue más allá de la importancia del precio en diálogo con +P y aclaró que “lo más importante son los beneficios que nos van a quedar como cooperativa. Porque vamos a poder financiar al productor sin necesidad de endeudarnos”, afirma.
La clave está en los pagos anticipados que podría hacer el comprador. Hoy la cooperativa tiene que pedir unos 50 millones por año para atender las necesidades de los productores hasta la próxima zafra. Un adelanto por la lana cortaría esa dependencia del crédito. “Más allá de lo que podría impactar en la mejora del precio”, completa.
India no es el único interesado. También hay sondeos de China, el principal comprador mundial de lana para su industria textil. Pero en Jacobacci tienen claro que no quieren operaciones ocasionales, que se cortan de un año para el otro.
“Queremos hacer un convenio a largo plazo, bien hecho, con todas las cláusulas necesarias, y debería ser a 5 o 6 años”, plantea Mardones. Y explica por qué: “Si un año no te compran, después tenés que andar arrodillándote acá en Argentina para que te vuelvan a comprar el pelo”.
La frase tiene historia. En el Mohair, el mercado de los productores de la Línea Sur fue siempre el mismo, porque siempre compró la empresa Pelama. Hoy, entre las cooperativas, pueden rendir unos 30.000 kilos de Mohair. En otro momento, cuando vendían junto a productores de Chubut, llegaban a reunir 50.000 kilos.
Por eso la visita de fin de mes es algo más que una reunión comercial. Es la chance de que una fibra que dependía de un solo comprador encuentre un segundo destino.
El interés indio por la lana patagónica ya tiene un precedente al otro lado de la cordillera. En noviembre de 2025, India autorizó el ingreso de lana chilena, según informó el SAG. Y en junio de este año, Chile concretó su primer envío de lana ovina desde la Región de Magallanes, en una operación articulada entre el Ministerio de Agricultura, la Agregaduría Agrícola de Chile en India, el SAG, ProChile y la Asociación de Ganaderos de Magallanes. El portal ZonaZero.cl reportó que ese embarque fue de 21.500 kilos de lana sucia.
Chile ya vendía a China y ahora suma a India: los dos mayores destinos laneros del mundo. Ese es el camino que, desde Jacobacci, la Cooperativa Ganadera Indígena busca empezar a recorrer.
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