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Genética del jabalí: Cómo evolucionó para invadir ciudades

Los jabalíes ya no solo invaden campos: sus genes mutan en la ciudad. Un estudio revela diferencias genéticas irreversibles entre poblaciones urbanas y rurales.

La urbanización no solo cambia el paisaje; también reescribe la genética del jabalí. Un estudio del Leibniz-IZW, en colaboración con científicos de Barcelona, confirmó que las poblaciones de Sus scrofa que habitan en entornos urbanos presentan una estructura genética diferenciada de sus congéneres rurales. Este hallazgo transforma la forma en que deben gestionarse estos animales a escala regional.

El jabalí (Sus scrofa) es hoy una de las pocas especies de grandes mamíferos que ha logrado establecer poblaciones estables dentro de núcleos urbanos europeos. Berlín y Barcelona concentran dos de los casos más documentados: manadas que ocupan parques, zonas verdes y corredores periurbanos de manera continua, sin depender exclusivamente del entorno natural.

Sin embargo, hasta la publicación de este estudio, la ciencia disponía de escasa información sobre los mecanismos concretos de esa colonización. Se desconocía cómo circulaban los animales entre el campo y la ciudad, o si las poblaciones urbanas eran autosuficientes o dependían del ingreso constante de nuevos ejemplares desde zonas rurales. Esa falta de datos dificultaba el diseño de planes de gestión eficaces para reducir los conflictos con los habitantes.

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Cerca de 400 animales por ciudad fueron estudiados para trazar los flujos de movimiento.

Cerca de 400 animales por ciudad fueron estudiados para trazar los flujos de movimiento.

El análisis genético de 400 animales por ciudad

Para responder estas preguntas, el equipo investigador analizó genéticamente poblaciones de jabalíes en Berlín y Barcelona, comparándolas con otras de áreas rurales colindantes. En cada ciudad se estudiaron cerca de 400 animales mediante marcadores genéticos que permitieron identificar patrones de parentesco, dispersión y conectividad entre grupos.

Los resultados fueron contundentes: los jabalíes urbanos conforman un grupo genético propio, claramente diferenciado del de las poblaciones rurales. El patrón se repite en ambas ciudades, lo que indica que los procesos de colonización urbana siguen dinámicas similares en distintos contextos europeos.

Esta estructura genética tiene una aplicación directa: permite asignar ejemplares de origen desconocido a poblaciones urbanas o rurales, y analizar los flujos de movimiento entre ambos entornos con una precisión que antes no era posible.

Jabalíes con mezcla genética

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la detección de individuos con mezcla genética, es decir, animales que presentan rasgos genéticos de ambas poblaciones. Esta evidencia permite medir tanto la intensidad como la dirección del intercambio entre el campo y la ciudad.

Los datos confirman la existencia de dinámicas de fuente y sumidero: las zonas rurales actúan como reservorios que alimentan, en distintas proporciones, a las poblaciones urbanas. En Berlín, esta relación es especialmente marcada. En Barcelona, aparece de forma más moderada. En ambos casos, sin embargo, las poblaciones urbanas no son sistemas cerrados: siguen recibiendo e intercambiando animales con los municipios vecinos.

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Las dinámicas de fuente y sumidero conectan el campo y la ciudad en la gestión del jabalí.

Las dinámicas de fuente y sumidero conectan el campo y la ciudad en la gestión del jabalí.

Por qué la genética cambia la gestión del jabalí urbano

La implicación práctica más inmediata del estudio es que controlar al jabalí solo dentro de la ciudad no es suficiente. Las poblaciones están conectadas con el entorno rural circundante, lo que significa que cualquier medida de control aplicada únicamente en el área urbana puede ser neutralizada por el ingreso continuo de nuevos individuos desde zonas adyacentes.

Por ello, los investigadores subrayan la necesidad de establecer planes de gestión conjuntos entre ciudades y áreas rurales colindantes. Solo una estrategia coordinada a escala territorial puede reducir de forma sostenida el número de ejemplares y los conflictos asociados, que van desde daños en jardines y huertos hasta accidentes de tránsito y riesgos sanitarios por la transmisión de patógenos.

Patagonia, otro escenario del mismo fenómeno

El fenómeno no es exclusivo de Europa. En la Argentina, se consideran una plaga y la situación en ciudades como San Carlos de Bariloche refleja una dinámica similar. Investigadores del CENAC-Parque Nacional Nahuel Huapi y el CONICET advierten que el jabalí ya consolidó su presencia en barrios como Las Victorias y El Cóndor, donde los avistamientos son frecuentes.

Allí también opera la misma lógica: la expansión urbana sobre áreas naturales elimina las fronteras biológicas y acerca a los animales a fuentes de alimento como residuos domésticos, compost y jardines frutales. La biología de la especie —una notable plasticidad adaptativa y una tasa reproductiva elevada— hace que la presión poblacional sea constante.

El estudio europeo aporta así una herramienta metodológica aplicable a contextos como el patagónico: el análisis genético como base para diseñar estrategias de control que trasciendan los límites administrativos y aborden el problema desde una perspectiva de territorio integrado.

FUENTE: www.izw-berlin.de, Conicet con aportes de Redacción +P

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