Chats comprometen a Karina Milei y Lule Menem en OSPRERA
Mensajes del celular del interventor de OSPRERA revelan la presunta participación directa del círculo íntimo de Javier Milei en contratos millonarios.
La intervención de la obra social de los peones rurales, OSPRERA, ya no es solo un caso judicial sobre contrataciones irregulares: se transformó en un escándalo político que toca de lleno al entorno más íntimo del presidente Javier Milei. Una serie de mensajes extraídos del celular de Marcelo Petroni, el abogado designado por el Gobierno para manejar la obra social, exponen un esquema de connivencia entre negocios privados y poder político, en el que aparecen mencionados Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y Eduardo “Lule” Menem, su mano derecha y operador de confianza.
Los chats revelan que, lejos de ser un funcionario técnico o autónomo, Petroni se presentaba como un emisario directo del poder. En uno de los mensajes a su círculo de confianza escribió: “Nosotros somos Lule y Karina”.
Y en otro, con contundencia que no deja lugar a dudas, aseguró: “Nadie más que los Menem está impulsando la intervención de UATRE. Me consta”.
Estas frases, ahora bajo análisis judicial, son la radiografía descarnada de cómo se diseñó la intervención de una de las obras sociales más ricas del país: desde adentro del propio Gobierno y con un apellido de peso como Menem detrás de cada decisión.
Un engranaje aceitado entre la política y los negocios
Los mensajes no se limitan a declaraciones altisonantes. En los chats se observa cómo Petroni seguía instrucciones y reportaba movimientos a Lule y Martín Menem. En uno de los intercambios ordena a Sergio Aguirre –socio de Martín Menem en la firma HTech– que comunique decisiones directamente a la familia riojana: “Avísale a Lule” y “Eso lo tiene que saber Martín y Lule”.
La operatoria se extendía a la agenda oficial. Según los diálogos, Petroni coordinaba reuniones con el secretario de Trabajo, Julio Cordero, y el ministro de Salud, Mario Lugones, para luego informar que vería a Martín Menem en Casa Rosada.
En otras palabras, el interventor actuaba no como un funcionario administrativo sino como un peón de un tablero político manejado desde el despacho presidencial.
Contratos bajo sospecha
El negocio detrás de esta trama gira en torno a los millonarios contratos firmados tras la intervención. La droguería Suizo Argentina, investigada por sobreprecios y coimas en otros organismos estatales, emitió casi 200 facturas a OSPRERA por más de 7.700 millones de pesos.
A eso se suma el contrato otorgado a HTech Innovation, empresa vinculada a Martín Menem, que desde noviembre de 2024 facturó más de $47 millones y mantiene un convenio vigente de $16 millones mensuales para tareas informáticas en la obra social.
Los documentos oficiales y los chats muestran que los vínculos no eran casuales: los beneficiados eran siempre los mismos nombres, orbitando en torno al poder libertario.
Frente a la magnitud de las revelaciones, el Gobierno ensayó respuestas ambiguas. El vocero presidencial, Manuel Adorni, escribió en X: “Si los audios son verdaderos estamos ante un escándalo sin precedentes”, en lo que pareció más un intento de cuestionar la forma de obtención de las pruebas que de aclarar los vínculos revelados.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, admitió que Milei “no debió confiar en Spagnuolo” –ex titular de la Agencia de Discapacidad– pero se apresuró a blindar a los hermanos Menem y a Karina Milei, defendiendo sus nombres pese a la contundencia de los mensajes.
Una caja que explica las lealtades
OSPRERA, con sus 500.000 afiliados y miles de millones en aportes, es la tercera obra social más grande del país. Su control implica una caja de enorme peso político y financiero, que ahora aparece manejada desde el riñón mismo del oficialismo. Maneja mensualmente más de 14.000 millones de pesos, un dato no menor.
Los chats de Petroni muestran con crudeza que la intervención no fue una medida administrativa ni un intento de “ordenar” cuentas: fue una operación de captura política y económica impulsada por los Menem y avalada por la cercanía con la secretaria general de la Presidencia.
En el centro del escándalo, las frases “Nosotros somos Lule y Karina” y “Nadie más que los Menem está impulsando la intervención de UATRE. Me consta” resuenan como prueba irrefutable de un poder que, lejos de predicar transparencia, se mueve en las sombras de los negocios con la caja sindical más codiciada del país.
Fuente: elDiarioAr con aportes de la Redacción +P.
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