Exportaciones argentinas de vino: ¿puede sostenerse el rebote en el segundo semestre de 2026?
Las exportaciones de vino argentino muestran una recuperación inicial en 2026, pero la sostenibilidad del crecimiento es la gran pregunta del sector vitivinícola.
El primer trimestre de 2026 llegó con datos que el sector necesitaba después de un 2025 para el olvido. Pero la pregunta que recorre las bodegas, los exportadores y los analistas es si esa recuperación tiene sustento o si se trata de un rebote técnico de corta vida.
Para entender la magnitud del repunte hay que dimensionar primero el desplome previo. Las exportaciones de vino argentino cerraron 2025 con US$ 661 millones, el valor más bajo desde 2009, muy lejos de los años de auge del sector. El volumen exportado se ubicó en 1,93 millones de hectolitros, el registro más bajo desde 2004.
Sobre ese piso, cualquier recuperación luce llamativa. Y los datos del primer trimestre efectivamente lo son: entre enero y marzo de 2026, las exportaciones totales de vino sumaron 47.465.400 litros, una suba del 15,5% en comparación con igual período de 2025. En términos de valor, las exportaciones de vinos y mostos totalizaron US$ 176.819.000, con un aumento del 5,9% interanual.
El problema del granel: volumen sin valor
El punto más delicado del repunte exportador es su composición. El vino a granel fue el que más empujó en volumen durante el acumulado enero-marzo: creció un 54,6% interanual, pasando de 105.141 a 162.564 hectolitros.
Eso explica por qué el crecimiento en volumen (15,5%) supera ampliamente al crecimiento en valor (5,9%): el granel es, por definición, el segmento de menor valor agregado en toda la cadena.
El vino fraccionado —en botella, tetra brik o bag in box—, que concentra mayor precio por litro, también creció, aunque de manera más moderada: un 2,1% en el acumulado trimestral, llegando a 312.090 hectolitros.
Y la señal de valor promedio no acompaña: el precio promedio de exportación del vino fraccionado fue de US$ 4,20 por litro en el acumulado enero-marzo, apenas por debajo de los US$ 4,27 del mismo período del año anterior.
Desde COVIAR ya habían advertido que el precio promedio de exportación del vino fraccionado cayó 1,8%, al pasar de US$ 4,26 por litro en 2024 a US$ 4,18 por litro en 2025. La tendencia a la baja en precio unitario es un elemento estructural que el segundo semestre deberá revertir para que el rebote sea sostenible.
Mercados: concentración y oportunidades emergentes
La geografía exportadora sigue siendo altamente concentrada. Estados Unidos importa el 29% del vino argentino, el Reino Unido el 13%, Brasil el 11%, Canadá el 6% y México el 4%, concentrando juntos el 63% de las exportaciones.
Para el segundo semestre, algunos mercados muestran señales específicas. Canadá se destacó como mercado en crecimiento, impulsado en parte por el conflicto comercial con Estados Unidos, que liberó espacio en góndolas antes ocupadas por vinos del norte.
También se registraron avances en Colombia y Rusia, mientras que las exportaciones de vino blanco lograron un leve incremento en volumen, en línea con una tendencia global que privilegia bebidas más ligeras.
Brasil es el otro foco estratégico. El nuevo presidente de COVIAR, Fabián Ruggeri, remarcó la intención de profundizar la presencia en Brasil, donde el consumo per cápita sigue creciendo.
Asia aparece en el horizonte, pero con fricciones logísticas: Ruggeri explicó que "la apertura de mercados es una prioridad y en Asia estamos dando pasos graduales, aunque los costos logísticos son elevados".
La apuesta institucional: más presupuesto para promover
Una señal de confianza del sector es la decisión de Wines of Argentina (WofA) de reforzar su musculatura promocional. WofA aumentó su presupuesto un 39,8% para 2026, con fondos propios, aportes de COVIAR y financiamiento de la Unión Europea a través del programa Sustenta Vitis.
La estrategia global se denomina "The Wine for Now" y busca flexibilizar el mensaje y llegar a consumidores de los mercados foco de una forma distinta, con foco en Brasil, Estados Unidos y Europa.
En cuanto a variedades, el Malbec sigue siendo el ancla de la identidad exportadora. El Malbec representó el 66,5% del volumen total de vinos varietales exportados en marzo de 2026.
Pero hay movimiento en los márgenes: desde COVIAR señalaron que "el Torrontés riojano puede convertirse en la vedette de 2026 por su identidad y potencial en mercados externos".
A eso se suma que el Cabernet Franc y el Torrontés ganan espacio en los mercados externos durante 2026, y la demanda de vinos orgánicos y biodinámicos creció un 18% interanual.
Las variables que pueden torcer el segundo semestre
La recuperación del primer trimestre no está blindada. Los analistas del sector identifican al menos tres factores de riesgo para el segundo semestre.
El primero es el tipo de cambio. Argentina exporta en dólares y produce en pesos: un dólar fuerte hace competitivo al vino, pero si el dólar cae, ese crecimiento puede revertir sin que las bodegas hayan movido nada.
El segundo es la demanda global. Los dos grandes motores del consumo de vino durante la última década han sido Estados Unidos y China, y ahora esos motores han perdido impulso. En China, la retracción lleva años acumulados.
El tercero es la competencia. Chile, España e Italia reforzaron su presencia con precios más competitivos y acuerdos comerciales favorables, lo que afecta especialmente al vino argentino en segmentos de volumen como el granel.
El escenario probable para el cierre de año
El consenso del sector se resume bien en las palabras que ya anticipó la conducción de COVIAR: el eje de 2026 estará puesto en consolidar mercados, diversificar destinos y fortalecer la competitividad sistémica de la cadena. No es un plan de expansión agresiva, sino de resistencia ordenada.
Ni los ejecutivos de Bodegas de Argentina ni los analistas consultados esperan un "rebote mágico" en 2026. Las bodegas deberán trabajar más duro para sostener posiciones en el exterior, afinando la eficiencia puertas adentro y también en la cadena de valor hacia el consumidor.
La foto del segundo semestre depende de cuánto del volumen ganado en granel logra convertirse en fraccionado de mayor valor, de si los mercados emergentes como Canadá y Brasil sostienen el impulso, y de si la estabilidad macroeconómica interna permite a las bodegas planificar con horizonte. Por ahora, el vino argentino pelea por recuperar terreno más que por conquistar nuevos.
FUENTE: INV, Cepa con aportes de Redacción +P
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