Cava submarina: Se abre un mercado más exclusivo para los vinos de Patagonia
Los vinos criados sobre el lecho marino están rodeados de misterio y creencias. Logran cotizaciones que multiplican por diez al valor de un vino terminado en barrica.
Como si les faltara misterio a los vinos de Río Negro, que se crían al pie de bardas rojas y de cara a la inmensidad de la Patagonia, ahora se les suma el aporte de los infinitos silencios de las profundidades marinas y el lento vaivén de las mareas con las cavas submarinas fondeadas frente a las costas de Las Grutas. En 3 jaulas se acero, 20 bodegas de distinta escala encerraron sus botellas a 10 metros de profundidad.
El fin de semana pasado se hizo una ceremonia de extracción y se acompañó la actividad con un evento gastronómico y cultural denominado “Punto Río Negro”. Apagadas las luces en la Séptima Bajada, y ya si el trepidar de la música de DJs de fondo, los actores de este emprendimiento dieron a conocer las primeras conclusiones.
Por un lado, se mostraron impactados por el desafío, que implicó lacrar los corchos para evitar la corrosión, y la impermeabilización de las etiquetas. Y además por el ritual de lanchas, buzos, viento y sol que acompañó el momento en que se recuperaron las botellas que habían sido sumergidas en julio del año pasado.
Por otro lado, aseguran que la cava submarina representa un paso más en la “premiurización” de los vinos rionegrinos, porque los dotará de un aura diferente que se traduce en más cantidad de dólares.
Escalada de precios
“Podés pasar de una botella que vale veinte dólares a una que vale cien dólares”, comentó el bodeguero de Cipolletti, Luciano Fernández, cuyo establecimiento sumergió 42 botellas de su Cabernet Franc cosecha 2022.
“Coincido con lo que dice Luciano, y basta con verificar por internet cuál es el valor de esos vinos”, agregó Mariana Cerutti, Directora de Vitivinicultura de Río Negro y una de las encargadas de impulsar esta iniciativa.
En 2023, cerca de donde está la cava provincial, realizó su experiencia pionera la bodega “de mar” Wapisa, que se encuentra en la colonia San Javier, en el Valle Inferior del Río Negro. El establecimiento es propiedad de Fincas Patagónicas, que llevan adelante Jorge y Patricia Ortiz.
Legado
“Como experiencia, fue algo maravilloso”, aseguró Fernández, y reconoció que “nunca en mi vida me imaginé que, estando dentro de la vitivinicultura, podía llegar a acceder a cosas como estas”.
Este bodeguero se entusiasma y adelanta que “porque la próxima vamos a meter más botellas y durante mucho más tiempo”, y confía su íntimo deseo: “La idea es poder ir con los chicos, con mis hijos, porque si yo un día no estoy, ellos saben que ahí tienen guardado un tesoro”.
Desde esta perspectiva, no se trata de una estrategia puntual y de corto plazo, sino que “la idea es que lo podamos seguir cultivando, que se pueda seguir y que todos los años mandamos más botellas al fondo del mar”.
Las 800 botellas las aportaron las bodegas San Sebastián, Miras, Moschini, Chacras de Fígaro, Tronelli, Dellanzo, Videla Dorna, Antigua Bodega Patagónica, Canale, Aonikenk, Flor del Prado y Agrestis.
Apenas llega la luz a las jaulas, y la temperatura promedio ronda los 19 grados centígrados. EL vino conserva su hermeticidad. Y la creencia en el mundo del vino es que, un año de almacenamiento en cava submarina, equivalen a tres años en una cava tradicional.
Como adelantó +P hace dos semanas, esa creencia encontró en una degustación a ciegas de las primeras botellas un correlato un tanto más empírico.
“En este caso, el cien por ciento de los que estuvimos en la cata, coincidimos en que hubo cambios en el vino submarino”, detalló Horacio Bibiloni, enólogo jefe de la bodega Canale.
Para tener una referencia, por cada vino sumergido, la bodega se dejó una botella “testigo” del mismo varietal y de la misma añada. En la comparación, “se sienten diferentes” y una de las particularidades es que el vino submarino “parece que hubiera tenido más tiempo de guarda, sobre todo comparado con los del año anterior”.
Cavas Submarinas de Río Negro, comenzó como una iniciativa de la Dirección de Vitivinicultura de la provincia, y de la cual participaron 23 bodegas locales que integran la Ruta del Vino.
Fuente: Redacción +P
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