De Bianchi a Norton: Radiografía de la crisis financiera que sacude al vino de Argentina
¿Podrá el vino argentino sobrevivir a su peor crisis financiera? Deudas millonarias y exportaciones en mínimos históricos ponen en jaque a las bodegas líderes.
La industria vitivinícola argentina atraviesa un escenario de extrema complejidad que afecta a todos los eslabones de su cadena productiva. Durante el año 2025, el sector enfrentó una combinación crítica de caída en el consumo interno, retroceso en las exportaciones y costos en dólares que mantuvieron una tendencia alcista. Esta coyuntura forzó a diversas compañías a iniciar procesos de reordenamiento de pasivos y renegociación de compromisos financieros para garantizar la continuidad de sus operaciones.
Uno de los casos más resonantes involucra a Bodegas Bianchi, una firma con profunda trayectoria histórica. La empresa inició recientemente una renegociación de su deuda tras registrar un estado de estrés financiero significativo. Según datos de la Central de Deudores del Banco Central, la compañía acumuló 108 cheques rechazados por un valor total de $1.294 millones. El primer incumplimiento ocurrió el 26 de diciembre de 2025 y la situación escaló durante el primer mes de este año sin que figuraran regularizaciones en los registros oficiales hasta la fecha. Ante la Comisión Nacional de Valores, la bodega comunicó que este proceso busca preservar el valor del negocio frente al impacto de la macroeconomía en su operatoria diaria.
En sintonía con esta crisis, Bodega Norton obtuvo en diciembre la apertura de su concurso preventivo en la Justicia de Mendoza. La firma busca reorganizar pasivos que alcanzan los 30 millones de dólares. Asimismo, la bodega sanjuanina Casa Montes exhibió signos de presión financiera al acumular 286 cheques rechazados por un total de 471 millones entre mayo de 2025 y enero de 2026. De ese monto, la empresa solo canceló aproximadamente el 34%, lo que dejó un saldo pendiente considerable según los últimos relevamientos.
Ventas deprimidas
El frente comercial tampoco ofrece señales de alivio inmediato. El consumo de vino en el mercado interno registró una contracción interanual del 12,5% durante 2025. El impacto resultó todavía más severo en el segmento de vino fraccionado en botella, que sufrió una caída del 16,3% debido a la menor rotación en góndolas y la cautela de los consumidores.
En cuanto al mercado externo, las exportaciones sumaron 1,93 millones de hectolitros, una cifra que representó una baja del 6,8% respecto al año anterior. En términos de valor, los ingresos por exportaciones alcanzaron los u$s661 millones, el registro más bajo para el sector desde el año 2009.
La tensión financiera se trasladó de forma directa a la cosecha 2026. La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) denunció una reducción del 30% en el valor pagado por la recolección en comparación con la temporada previa. Actualmente, los trabajadores perciben entre $320 y $350 por tacho de 22 a 25 kilos de uva, mientras que en 2025 el pago rondaba los $550. Esta cifra queda lejos de la aspiración gremial de 715 por unidad recolectada. En las negociaciones por el precio del insumo, los productores solicitan cerca de 300 por kilo de uva común, pero las bodegas ofrecen valores que oscilan entre los $200 y $210.
Las proyecciones para la producción actual tampoco son alentadoras. El Instituto Nacional de Vitivinicultura estimó una cosecha un 9% menor a la de 2025, aunque referentes regionales advirtieron que la caída podría profundizarse hasta el 25% en ciertas zonas. A pesar de la menor oferta de uva, el exceso de stock y la debilidad de la demanda impiden que los precios se recuperen de manera natural. La vitivinicultura, que integra las diez principales cadenas agroexportadoras del país y generó u$s933 millones en 2024, enfrenta hoy un desafío de reordenamiento estructural en todos sus niveles.
Fuente: IProfesional con aportes de Redacción +P
En esta nota








