Explota la interna del vino: el Gobierno elimina aportes y divide al sector
La eliminación de aportes a Coviar desató un fuerte enfrentamiento con Bodegas de Argentina, que respalda la medida oficial.
La industria vitivinícola argentina volvió a quedar en el centro de la escena, pero no por sus exportaciones ni por la calidad de sus vinos, sino por una disputa interna que se intensificó a partir de una decisión clave del Gobierno nacional. La resolución de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca que elimina las contribuciones obligatorias destinadas a la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y deja sin efecto el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) encendió una fuerte polémica, especialmente en la región de Cuyo, núcleo histórico de la actividad.
La medida no solo generó una inmediata reacción institucional por parte de Coviar, sino que también reavivó una grieta de larga data dentro del propio sector: mientras la Corporación cuestiona duramente la decisión oficial, la entidad Bodegas de Argentina (BDA), que agrupa a las principales bodegas del país, salió a respaldarla sin matices. El resultado es un escenario de tensión que promete escalar en los próximos meses.
El rechazo frontal de Coviar
Tras varias horas de análisis, Coviar emitió un duro comunicado en el que calificó la resolución como “improcedente, inconsulta e inoportuna”. La entidad, que desde hace más de dos décadas coordina políticas estratégicas para el desarrollo del sector, expresó su preocupación por el impacto que la medida podría tener en un contexto económico complejo.
Según la Corporación, las cámaras empresarias que la integran advierten sobre “las consecuencias negativas para la vitivinicultura argentina”, al considerar que la eliminación del esquema de financiamiento afecta directamente la continuidad de políticas de largo plazo. En este sentido, subrayaron que los cambios introducidos no son meramente administrativos, sino estructurales.
La resolución, sostienen desde Coviar, modifica aspectos centrales vinculados al funcionamiento y financiamiento de la institución, lo que —a su juicio— excede las atribuciones de la autoridad administrativa. En particular, cuestionan que se introduzcan alteraciones sobre un régimen establecido por ley, lo que, aseguran, vulnera principios clave como la legalidad, la previsibilidad y la institucionalidad.
Frente a este panorama, la entidad anunció la convocatoria urgente a una reunión de su Directorio para definir los pasos a seguir. El objetivo, indicaron, será “defender la institucionalidad del sector” y preservar una planificación estratégica que consideran fundamental para el desarrollo de la industria.
Asimismo, Coviar solicitó formalmente que la medida sea revisada y dejada sin efecto, reclamando que cualquier modificación se realice dentro de los canales legales correspondientes y mediante el diálogo entre el Estado y los actores productivos.
El respaldo de Bodegas de Argentina
En paralelo, la respuesta de Bodegas de Argentina (BDA) marcó un contrapunto contundente. Apenas conocida la resolución, la entidad expresó su “firme apoyo” a la iniciativa oficial, calificándola como un paso histórico hacia la modernización del sector.
Para BDA, la normativa viene a cerrar un ciclo que ya estaba agotado. Según su interpretación, el esquema que dio origen a Coviar tenía un horizonte temporal que se extendía hasta 2020, por lo que su continuidad carecía de sustento legal y estratégico.
Uno de los puntos más celebrados por la cámara empresaria es la eliminación de las contribuciones obligatorias establecidas por la Ley 25.849. Desde su perspectiva, esta decisión implica un alivio financiero inmediato para las bodegas, que podrán destinar esos recursos a inversión y mejora de la competitividad.
Además, destacaron la instrucción al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) de cesar la recaudación de dichos aportes, lo que —según BDA— garantiza que el dinero permanezca dentro del circuito productivo. También valoraron el requerimiento de una rendición de cuentas por parte de Coviar, al considerar que la transparencia es un pilar fundamental para el desarrollo institucional.
Otro aspecto relevante señalado por la entidad es la disposición de que los fondos remanentes sean transferidos al INV, organismo técnico con larga trayectoria en el control y regulación del sector.
Una visión de mayor libertad empresarial
Desde Bodegas de Argentina sostienen que la resolución marca el inicio de una nueva etapa, caracterizada por una mayor libertad y responsabilidad empresarial. En este esquema, la planificación estratégica no desaparecería, sino que pasaría a estar liderada por el sector privado en articulación directa con organismos técnicos.
La presidenta de la entidad, Patricia Ortiz, expresó que la medida va en línea con la necesidad de simplificar la estructura del sector, reducir la burocracia y mejorar la competitividad. También recordó que BDA históricamente se opuso a los aportes obligatorios, lo que motivó su salida de Coviar en el pasado.
Ortiz también planteó la necesidad de avanzar en otros cambios regulatorios, como la derogación del acuerdo Mendoza-San Juan, lo que evidencia que la discusión va más allá del financiamiento de la Corporación.
Un conflicto que expone viejas diferencias
La controversia actual no es un hecho aislado, sino la manifestación de una tensión histórica entre distintos actores de la industria. Por un lado, Coviar representa un modelo de articulación público-privada con planificación centralizada; por el otro, Bodegas de Argentina impulsa un enfoque más liberal, basado en la autonomía empresarial y la cooperación voluntaria.
La decisión del Gobierno, respaldada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, parece inclinar la balanza hacia este segundo modelo, lo que explica el apoyo de las grandes bodegas y el rechazo de otros sectores.
El escenario que se abre a partir de esta resolución es incierto. Mientras Coviar busca revertir la medida y preservar su rol institucional, Bodegas de Argentina apuesta a redefinir las reglas del juego en favor de una mayor competitividad.
En el fondo, el debate gira en torno a una pregunta clave: ¿Cuál es el mejor modelo para impulsar el desarrollo de la vitivinicultura argentina en un contexto global cada vez más exigente?
La respuesta, lejos de estar saldada, se irá construyendo en los próximos capítulos de esta disputa que ya comenzó y que promete tener un fuerte impacto en uno de los sectores emblemáticos de la economía argentina.
FUENTE: Medios regionales/nacionales con aportes de Redacción +P.
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