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Mercado del vino: La sorprendente escalada de los blancos de alta gama

El vino blanco de alta gama revoluciona el mercado, superando al tinto en valor y demanda coleccionista.

Durante décadas, el vino tinto dominó de manera excluyente el mercado secundario de vinos finos a nivel mundial. Sin embargo, nuevos datos publicados por Liv-ex —la principal bolsa de comercio de vinos finos— confirman que ese paradigma está siendo reescrito.

Desde 2010, el valor del vino blanco negociado en esa plataforma se incrementó un 650%, mientras que el vino tinto registró una caída del 15% en el mismo período. La tendencia, gradual pero sostenida, revela un reordenamiento profundo en las preferencias del mercado coleccionista y de inversión.

El segmento de Champagne y espumantes mostró una variación aún más pronunciada, con un alza del 1.100% en el mismo lapso, aunque ese número debe leerse con cautela: esconde un ciclo de auge y caída pronunciado registrado desde 2020.

El vino blanco tranquilo, en cambio, no alcanzó ese pico dramático, pero sostuvo una demanda más estable durante la corrección posterior del mercado. Esa resiliencia es, precisamente, uno de los factores que más llama la atención de los especialistas.

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Borgoña, el motor indiscutible

Si hay un protagonista inequívoco en esta historia, ese es Borgoña blanco. Según los datos de Liv-ex para 2026, Borgoña representa el 69,3% del comercio de vinos blancos por valor en la plataforma, una cifra que deja muy atrás al segundo en importancia: Burdeos blanco, con apenas un 10,5% de participación, que además acumula una caída del 17,6% desde 2011. Tras ellos se ubican Italia con el 4,5%, Estados Unidos con el 3,6%, Alemania con el 3,3% y el Ródano con el 3,2%.

La casa de subastas francesa iDealwine aportó datos que complementan este panorama. En 2025, la empresa comercializó algo más de 30.000 botellas (equivalente a formato 75 cl) de Borgoña blanco, lo que representó un incremento del 13% respecto de 2024. No obstante, el precio promedio de martillo descendió de 213 a 193 euros en ese mismo período, lo que sugiere que si bien el volumen crece, la presión sobre los precios no es uniforme.

Órlaith Moore Smith, directora de marketing internacional de iDealwine, matiza la lectura triunfalista: "Si nos hubieran preguntado hace dos años, habríamos coincidido con estos hallazgos, que la demanda de vino blanco fino estaba creciendo. Sin embargo, nuestros datos más recientes indican que la participación del vino blanco vendido en subasta se ha estabilizado." En efecto, el porcentaje de vino blanco seco tranquilo en las subastas de iDealwine pasó del 17,7% en 2022 al 19% en 2023, luego al 20,8% en 2024, para cerrar en 20,1% en 2025.

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Desde 2010, el valor del vino blanco negociado en Liv-ex creció un 650%. 

Desde 2010, el valor del vino blanco negociado en Liv-ex creció un 650%.

Un fenómeno que va más allá de los números

El análisis de Geraint Carter, especialista en inversiones de Bordeaux Index, aporta perspectiva de largo plazo. Según Carter, la participación del Borgoña blanco en el comercio por valor de su compañía creció de aproximadamente el 2% a cerca del 5% en la última década.

Pero advierte que este crecimiento debe enmarcarse en una transformación más amplia: la fragmentación de los patrones de compra y, en particular, el declive de la hegemonía de Burdeos en el mercado secundario. "Esto representa un crecimiento significativo, aunque no debe exagerarse.

Los volúmenes limitados, una base de producto y productor muy fragmentada y la distribución liderada por agencias limitan naturalmente el grado en que puede figurar en el mercado secundario", señala el especialista.

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Brett Fleming, director general de Armit Wines, confirma la tendencia desde la experiencia comercial directa: "Hemos visto aumentos significativos en vinos blancos premium, principalmente en línea con los hallazgos de Liv-ex que señalan a Borgoña como motor de esta tendencia; a menudo el mismo vino se comercializa repetidamente a medida que la escasez aumenta. No estoy seguro de que esto ilustre un crecimiento, pero ciertamente muestra que los blancos premium ahora se negocian de la misma manera que los tintos de alta gama".

Fleming va más lejos: dado que Borgoña en particular viene enfrentando restricciones de volumen en cosechas recientes, anticipa que esta dinámica seguirá profundizándose.

Las apelaciones que concentran la demanda

Dentro del universo de Borgoña blanco, no todas las apelaciones despiertan el mismo interés. Fleming señala una demanda persistente en torno a Puligny, Le Montrachet, Chablis de alta gama y Corton-Charlemagne. Pero destaca también un cambio de relevancia en apelaciones históricamente menos codiciadas: "En los últimos años hay que mirar también a Saint-Aubin, ya que la calidad y la demanda han cambiado radicalmente para mejor".

Benjamin Stanley, del departamento de broking de Armit, señala a Meursault como la apelación a observar con atención, más allá del ya consagrado clúster de Montrachet. "Coche-Dury en particular impone primas extraordinarias, y la brecha entre la demanda y el suministro disponible no muestra señales de estrecharse", afirma. Según Stanley, vinos de nivel village provenientes de productores confiables como PYCM (Pierre-Yves Colin-Morey) y Ramonet también se absorben más rápido que antes, en la medida en que los compradores buscan puntos de entrada accesibles a la categoría.

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Un mercado en transición

El conjunto de la evidencia disponible dibuja un mercado secundario en transformación. El dominio histórico del vino tinto no ha desaparecido, pero cedió terreno de manera sostenida frente a blancos de alta gama —especialmente los borgoñones— que combinan escasez estructural, reconocimiento crítico internacional y una creciente demanda de coleccionistas dispuestos a comercializarlos activamente.

La pregunta que se instala no es si los blancos finos seguirán ganando protagonismo, sino a qué velocidad lo harán y qué nuevas apelaciones emergerán en ese proceso.

FUENTE: Drinks Business con aportes de Redacción +P

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