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Vino argentino en Brasil: oportunidad de oro en un mercado que creció 3,5% en volumen durante 2025

Brasil importó vino por 511 millones de euros en 2025. Argentina es el segundo proveedor, pero perdió terreno. ¿Puede revertirlo?

El mercado brasileño de vinos cerró 2025 con señales claras de expansión. Las importaciones crecieron un 1,7% en valor, hasta alcanzar los 511,2 millones de euros, y un 3,5% en volumen, con 165,1 millones de litros ingresados al país. Los datos, elaborados por la Interprofesional del Vino de España (OIVE) a partir de cifras de las aduanas brasileñas, revelan un mercado en alza sostenida y, al mismo tiempo, una señal de alerta para Argentina: creció en volumen, pero retrocedió en valor.

Brasil no es un mercado emergente para el vino: es un destino consolidado con trayectoria ascendente. Desde 2020, cuando las importaciones de vinos envasados totalizaron 381,3 millones de euros y 152,5 millones de litros, el país registró un crecimiento sostenido hasta los niveles récord actuales. Tras una etapa de relativa estabilidad en volumen entre 2021 y 2024, el año pasado marcó una recuperación clara del crecimiento.

El precio medio del vino importado descendió un 1,8%, situándose en 3,10 euros por litro. Esta baja responde a una mayor competencia entre proveedores y a la búsqueda del consumidor brasileño por opciones más accesibles, una tendencia que abre oportunidades para productores con buena relación calidad-precio.

El vino embotellado, el segmento que mueve el mercado

El grueso de las importaciones brasileñas corresponde a vinos envasados —espumosos, embotellados y formato Bag-in-Box—, que representaron prácticamente la totalidad del mercado con 511,1 millones de euros y 165,1 millones de litros.

Dentro de ese segmento, el vino embotellado en envases menores a dos litros concentra el mayor peso: 468,8 millones de euros (+1,9%) y 156,47 millones de litros (+3,7%). Los espumosos sumaron 39,89 millones de euros, con una leve caída en valor del 1,1%, aunque el volumen creció un 0,5% hasta los 7,18 millones de litros. El formato Bag-in-Box registró 2,46 millones de euros (+4,2%) y 1,41 millones de litros, con un precio medio de 1,74 euros por litro (+4,6%).

El vino a granel tiene presencia marginal: apenas 16.764 litros (-41,1%) por un valor de 48.941 euros (-6,7%), aunque su precio medio se disparó un 58,5% hasta los 2,92 euros por litro, producto de la caída drástica del volumen importado.

Argentina: segundo proveedor, pero con una señal de alerta

En el mapa de proveedores, Chile lidera con claridad tanto en valor (197,1 millones de euros, +0,4%) como en volumen (78,1 millones de litros, +6,7%). Argentina ocupa el segundo lugar en valor con 90,8 millones de euros, pero registró una caída del 3% respecto al año anterior. En volumen, el vino argentino alcanzó los 27,6 millones de litros (+1,1%), lo que la ubica en el tercer puesto, detrás de Portugal con 27,7 millones de litros.

El contraste es elocuente: Argentina vendió más litros que el año anterior, pero menos dinero por ellos. Eso indica una presión a la baja en los precios de venta que erosiona el valor del negocio exportador, justo cuando otros orígenes avanzan con fuerza.

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España acelera: la advertencia que Argentina debe leer

El dato más revelador del ranking lo aporta España, que con 29,2 millones de euros (+13,7% en valor) y 9,8 millones de litros (+4% en volumen) protagonizó el mayor crecimiento porcentual entre los grandes exportadores europeos. Aunque en términos absolutos aún está lejos de Argentina, la trayectoria española es una señal directa de que el mercado brasileño premia la diversificación de origen y la propuesta de valor.

Francia también avanzó con fuerza: 57,7 millones de euros (+12,2%) e Italia con 44,8 millones (+8,3%). Tres grandes orígenes europeos aceleran en Brasil mientras Argentina retrocede en valor. La tendencia exige atención estratégica.

La oportunidad concreta para el vino argentino

Brasil no es un mercado que Argentina deba reconquistar desde cero: ya está posicionada como el segundo proveedor en valor. El desafío es otro: defender y mejorar el precio promedio de sus exportaciones en un contexto donde la competencia presiona a la baja y el consumidor brasileño muestra apertura creciente hacia nuevos orígenes y formatos.

El segmento del vino embotellado de calidad media-alta es el de mayor volumen y dinamismo en Brasil, y es precisamente el terreno donde el vino argentino tiene credenciales sólidas. Varietales como el Malbec, con fuerte reconocimiento entre los consumidores brasileños, representan una palanca de diferenciación que otros orígenes no tienen.

A eso se suma el crecimiento del formato Bag-in-Box (+4,2% en valor), un segmento donde Argentina puede competir con propuestas de volumen accesible sin sacrificar identidad de origen.

Brasil, un destino que no admite descuido

Con más de 511 millones de euros en importaciones anuales y una tendencia histórica al alza, Brasil es uno de los mercados más importantes para las exportaciones vitivinícolas del hemisferio sur. Para Argentina, ese mercado no solo es el más cercano culturalmente y logísticamente, sino también el que mejor conoce y valora su oferta.

Revertir la caída en valor y recuperar terreno frente al avance europeo requiere una estrategia activa: mayor inversión en promoción, defensa del precio promedio y diversificación de la oferta hacia segmentos de mayor rentabilidad. Los números de 2025 no son una crisis, pero sí una advertencia que la industria exportadora argentina no puede ignorar.

Fuente: Vinetur con aportes de Redacción +P

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