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Alertan sobre la degradación de suelo agrícola

Un estudio privado detectó la caída del 60% de fósforo y del 28% de materia orgánica.

La degradación del suelo parece un hecho. El Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible (Ipads), una unidad de doble dependencia entre el INTA y el Conicet, detectó que en los suelos agrícolas del norte del país hubo una caída del 60% de fósforo y un 28% de materia agrícola para la producción de cultivos.

El relevamiento, que pudo realizarse gracias al aporte financiero de la Asociación Civil Fertilizar, se extendió de julio a noviembre de 2022 y consistió en la toma de 295 muestras de suelos prístinos y 295 en suelos con más de 10 años de agricultura en algunas zonas del NOA y NEA.

Según detalló el especialista del INTA Balcarce, Hernán Sainz Rozas, “como común denominador, en general, se observa una gran preponderancia de leguminosas en estas regiones, cultivos que realizan poco aporte de carbono al suelo” y agregó que “las bajas dosis de nitrógeno (N) y fósforo (P) utilizadas en estas zonas pueden ocasionar limitaciones en la productividad de los cultivos y balances de nutrientes negativos para el suelo”.

“La reducción de la materia orgánica generada por la actividad agrícola fue del 12% al 28%, según las zonas. Los valores de reducción más elevados son similares o algo inferiores a los informados para la región pampeana, a pesar de la menor historia agrícola de estos suelos”, dijo Sainz Rozas, cuestión que "sugiere una mayor susceptibilidad de estos suelos a la pérdida de materia orgánica”.

En cuanto al pH, el especialista del INTA expresó que en general no mostró cambios debido a la actividad agrícola y en algunas zonas se determinó un leve incremento respecto de los suelos prístinos.

Las dos caras de la degradación

Por otro lado, la disponibilidad de fósforo mostró una "severa caída debido al uso agrícola de los suelos", con valores de 10 a 80 miligramos por kilo (mg/kg) para los suelos agrícolas y de 20 a 130 mg/kg para los suelos prístinos.

“La reducción de la disponibilidad de fósforo causada por la actividad agrícola varió del 16 al 62 %, según las zonas, lo que está en línea con las bajas dosis de fósforo aplicadas”, indicó Sainz Rozas y advirtió que “de seguir esta tendencia, en pocos años este nutriente podría ser deficiente en muchas regiones del NOA y NEA argentino”.

Los resultados del relevamiento plantean la necesidad de monitorear los niveles de materia orgánica, pH y P-Bray y adoptar prácticas de manejo tendientes a revertir el proceso de degradación, como intensificar las secuencias de cultivos con mayores frecuencias de gramíneas (uso de cultivos de cobertura o planteos mixtos agrícola-ganadero) y aplicar mayores dosis de nitrógeno (N) y fósforo (P), mediante un correcto diagnóstico e interpretación del análisis de suelo.

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