Neuquén

Apicultores patagónicos se unieron y llegaron a Japón con miel orgánica

Las negociaciones comenzaron hace 4 años. Una mayor estabilidad económica permitió ajustar los costos. Se usaron insumos locales y hubo un largo proceso de certificaciones.

El 1° de junio pasado, un simple pallet mezclado entre millones que circulan en una terminal marítima internacional, fue descargado en el puerto japonés de Osaka. La particularidad de ese envío es que fue el resumen de una alianza estratégica entre productores de miel orgánica de Aluminé (Neuquén), con una fraccionadora y comercializadora de General Roca (Río Negro), y es el paso final de una gestión que se inició en el 2022 y que, según sus protagonistas, se pudo concretar a fines del año pasado por los cambios en las reglas de juego económicas.

Quien resumió la experiencia fue Carlos Levín, un precursor de la apicultura rionegrina, quien además ha logrado convertirse en proveedor de una conocida cadena de supermercados con base en la Patagonia.

Levín preside desde hace siete años la Cámara Argentina de Fraccionadores de Miel (CAFRAM) y, desde 2020, integró una comisión mixta con la Cancillería y el sector privado abocada a abrir mercados para las mieles argentinas en el exterior. En ese marco, en agosto de 2022, CAFRAM —junto a otras nueve empresas de la cámara— realizó una presentación en la embajada argentina en Tokio.

La actividad contó con apoyo oficial. Cada empresa debió enviar previamente una ficha técnica con fotografías y detalles del producto, y los asistentes fueron recorriendo los distintos stands, donde se ofrecía una degustación. Hubo pedidos de muestras y de precios, pero en ese momento la economía argentina no permitía proyectar cotizaciones ni presupuestos con certeza. Recién en diciembre de 2025, con un dólar más estable y precios de insumos relativamente previsibles, el negocio pudo agilizarse.

El fruto de la persistencia: Tras cuatro años de intensas negociaciones, el proyecto entra finalmente en su fase decisiva.

El fruto de la persistencia: Tras cuatro años de intensas negociaciones, el proyecto entra finalmente en su fase decisiva.

Al retomar las gestiones, el primer paso consistió en el envío de una caja con seis frascos de miel de muestra. Ua encomienda de 120 dólares. En diciembre llegó el pedido de cotización en firme, y con él arrancó el proceso logístico: un pallet de 120 cajas de 24 unidades cada una. Frascos de 250 gramos. Fueron 720m kilos en total. La mitad del cargamento se correspondió a miel líquida y el resto a cremosa, con textos en español y japonés en el packaging. Las cajas de cartón se produjeron en una fábrica de cartonería de Bahía Blanca.

"Vos fijate que fueron frasquitos de 250 gramos y tenés todo el valor agregado argentino", señaló Levín. Los frascos y las tapas se compraron en General Roca, las etiquetas se imprimieron en una gráfica local y las cajas se fabricaron en Bahía Blanca. Para el apicultor, se trata de "toda una cadena que se fortalece" con trabajo regional en cada eslabón.

Previsibilidad clave: La mayor estabilidad financiera permitió reajustar los costos y viabilizar el acuerdo definitivo.

Previsibilidad clave: La mayor estabilidad financiera permitió reajustar los costos y viabilizar el acuerdo definitivo.

Una travesía marcada por la guerra

El pallet se cargó en General Roca, viajó a Neuquén, de ahí a Mendoza y finalmente salió por el puerto de San José, en Chile, a través de una empresa binacional —argentina y japonesa— con base en Tokio que compra productos tanto en Argentina como en Chile.

En el medio del trayecto estalló el conflicto bélico entre Israel e Irán, lo que obligó a las navieras a reprogramar rutas y viajes. La llegada se retrasó cuarenta días. "Uno está acá cortando clavos", graficó Levín sobre la espera, hasta que el pallet finalmente arribó a Osaka el 1° de junio.

Calidad garantizada: Un largo y riguroso proceso de certificaciones avala el cumplimiento de las normativas exigidas.

Calidad garantizada: Un largo y riguroso proceso de certificaciones avala el cumplimiento de las normativas exigidas.

Siete años de certificaciones

Detrás del envío hay un proceso que se inició casi siete años atrás, cuando Levín selló una alianza estratégica con dos apicultores de la estancia La Querencia, de Aluminé: Sebastián Wouterlood y Gustavo Sangiugliani.

Levín describió las cuatro instancias de certificación orgánica que se debieron atravesar. Primero, el campo donde están las colmenas, que requiere un antecedente mínimo de tres años sin aplicación de productos químicos. Segundo, las colmenas propiamente dichas: Por ejemplo, en lugar del esmalte sintético habitual, se protegen únicamente con aceite de lino, y la cera de reposición debe ser de producción propia, al igual que las reinas utilizadas para los recambios. Además, los tratamientos sanitarios deben realizarse con productos orgánicos. Tercero, la sala de extracción, que no puede utilizarse en simultáneo para miel convencional y que exige una sanitización previa a cada tarea. Y cuarto, la sala de fraccionamiento, ubicada en General Roca: según Levín, es la única en la provincia de Río Negro habilitada y certificada por Food Safety.

En ese proceso de certificación participaron desde el inicio la médica veterinaria Susana Gerlero y el ingeniero agrónomo Javier Córdoba, de la certificadora Food Safety S.A., que además emitió el certificado orgánico que acompañó el lote despachado a Japón.

"Es una verdadera integración patagónica", resumió Levín: una miel producida en Aluminé, fraccionada en General Roca, que hoy se consume en Osaka, Tokio y otras ciudades de Japón.

Mesa de diálogo: Cuatro años de trabajo conjunto culminan con costos ajustados y una sólida integración de insumos locales.

Mesa de diálogo: Cuatro años de trabajo conjunto culminan con costos ajustados y una sólida integración de insumos locales.

Pocos antecedentes regionales

Las exportaciones directas de la región a Japón tienen escasos antecedentes; entre ellos, Levín mencionó la experiencia del frigorífico Fridevi de Viedma en 2018. La miel, al tratarse de una "exportación en seco", puede acondicionarse en los contenedores junto a otros productos como vinos o frutas deshidratadas.

El consumo mundial de alimentos orgánicos crece a un ritmo del 6% anual, según región y país. En Argentina ese mercado es todavía acotado, pero en Japón cada vez más sectores sociales se suman al consumo de este tipo de productos.

De cara a los próximos pasos, el empresario adelantó a +P que ya trabajan en la posibilidad de exportar una miel monofloral. El origen floral se determina por análisis de laboratorio, ya que cada especie vegetal produce un grano de polen distinto. En una cosecha reciente de productores con los que trabaja este año, una muestra analizada arrojó un 86,6% de polen de una misma especie vegetal.

Superando barreras: La combinación de previsibilidad y materia prima local destrabó una negociación histórica.

Superando barreras: La combinación de previsibilidad y materia prima local destrabó una negociación histórica.

La miel cremosa

La miel cremosa es un desarrollo de los últimos seis o siete años y no se hace con cualquier miel: se requiere una miel clara, de grano fino y de aroma y sabor suaves, condiciones necesarias para que, al completar el proceso de cremado, adquiera esa textura que la distingue de la miel líquida.

El objetivo del proceso, según Levín, es evitar el problema habitual en la mesa familiar: el cuchillo o la cucharita usados para servir miel líquida terminan manchando el mantel. Con la miel cremosa alcanza con untarla sobre la tostada, sin que gotee ni se derrame.

FUENTE: Redacción +P

En esta nota

Las más leídas