Crisis de competitividad: El poder de compra de la yerba mate cae un 40%
El poder de compra de la yerba cayó 40% en cinco años. CONINAGRO revela el crítico desfasaje entre los precios y los costos de producción.
La entidad CONINAGRO presentó su informe mensual detallado donde analiza el poder de compra de siete productos esenciales de la matriz productiva argentina. Este monitor técnico evalúa la capacidad de la soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y la recientemente incorporada yerba mate para adquirir una canasta diversa de insumos básicos.
El estudio utiliza un modelo de análisis insumo-producto que contempla más de 20 variables críticas, entre las cuales destacan los herbicidas, los fletes y la maquinaria agrícola. El objetivo primordial de este relevamiento reside en monitorear la evolución de las relaciones entre precios y costos, ofreciendo una herramienta vital para diagnosticar la competitividad real de los productores en el terreno.
Yerba mate y la ilusión del corto plazo
Al observar la comparación interanual, la yerba mate exhibe una mejora aparente en su poder de compra, con avances que superan el 20% frente a gran parte de los costos operativos. El rubro del transporte muestra uno de los datos más favorables, ya que la relación entre el gasoil y la yerba registró una mejora del 40%. En la actualidad, el productor entrega 5 kg de yerba para cubrir el costo de un litro de gasoil, una cifra sensiblemente menor a los 8 kg que demandaba esa misma compra un año atrás.
Esta tendencia positiva también alcanzó al ámbito laboral durante el mes de noviembre de 2025. En dicho periodo, el sector requirió 2,3 toneladas de hoja verde para afrontar el pago del salario mensual de un peón yerbatero, volumen que contrasta con las 3,1 toneladas necesarias durante el ejercicio previo.
De igual manera, las relaciones de intercambio con los fitosanitarios y los fertilizantes mostraron progresos del 30% y 20%, respectivamente. Sin embargo, estos indicadores positivos representan apenas una fotografía momentánea que oculta una realidad mucho más compleja y preocupante para la sostenibilidad del negocio.
La pérdida de competitividad y el peso de la historia
Cuando el análisis amplía su horizonte hacia el promedio de los últimos cinco años, la situación se transforma en un panorama crítico. El poder de compra de la yerba mate sufrió un deterioro acumulado cercano al 40%, lo cual evidencia una pérdida estructural de competitividad para el colono.
En esta perspectiva histórica, el pago del salario de un trabajador demandó en promedio 1,6 toneladas de hoja verde, cifra que implica una caída del poder de compra del 43% respecto a los valores actuales. El transporte también refleja este retroceso con una pérdida del 34%, mientras que el intercambio frente a los fertilizantes experimentó una caída del 36%.
Dentro de este conjunto de insumos, los fitosanitarios como el glifosato constituyen la principal excepción. Su relación insumo-producto mejoró un 12% comparado con el promedio del último lustro, movimiento que responde directamente a la baja de los precios en el mercado internacional. A pesar de este alivio puntual, el desbalance generalizado compromete la reinversión y la estabilidad financiera de las explotaciones agropecuarias.
Crisis de sobre stock y desregulación de precios
El declive del poder de compra encuentra su explicación en la crisis profunda que afecta al sector durante los últimos dos años. En 2024, la obtención de una cosecha récord cercana al millón de toneladas de hoja verde provocó un exceso de existencias en los secaderos. Este fenómeno se agravó significativamente tras la desregulación del esquema de fijación de precios, dejando al productor en una posición de vulnerabilidad.
Durante el ciclo 2025, los productores percibieron valores que oscilaron entre $250 y $280 por kilo de hoja verde, alcanzando apenas los 300 en situaciones muy específicas. Estos ingresos se sitúan drásticamente por debajo de la estructura de costos actualizada.
Además, la cadena de pagos sufrió extensiones críticas, con liquidaciones mediante cheques a plazos de 30, 60 y hasta 120 días, lo que profundizó el desfasaje financiero de la producción.
Fuente: Coninagro con aportes de +P
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